El presente trabajo abordará el eje de políticas públicas y salud. Para ello se realizarán dos recortes de tipo analítico; por un lado, se situará en el contexto socio-político que atraviesa la Argentina desde diciembre de 2015; y, por el otro lado, se analizará el eje salud haciendo hincapié en los modelos de atención estableciendo como analizador el campo de la salud mental. El objetivo radica en revisar en qué medida las políticas públicas actuales condicionan los modelos de atención. Para esto, se expondrán diferentes posiciones teóricas que evidencian cómo los proyectos neoliberales determinan no sólo las condiciones en la que se producen los padecimientos subjetivos sino de qué manera proponen modelos de salud restrictivos para su atención.
Partimos de sostener que el modelo de salud de un país no escapa de la matriz de mercado y poder que nos gobierna. En este sentido, la revisión el rumbo de la salud pública debe de ser enmarcada en las medidas económicas y sociales que se han implementado a partir de la asunción de Mauricio Macri como presidente de la Nación. Esta primer aproximación deja en evidencia, tal como lo expresa Ramón Carrillo, que no puede haber política sanitaria sin política social y, ésta última, sin una economía organizada en beneficio de la mayoría de la sociedad. Bajo este marco, y teniendo en cuenta que las prácticas y políticas de tipo neoliberal implementadas en los últimos años apuntan al empobrecimiento de la población así como a un retroceso en los derechos sociales adquiridos, es pertinente revisar las transformaciones que se han producido en el ámbito de la salud. Asistimos a un periodo caracterizado por la lógica mercantil siendo esto claramente sostenido por el Ministerio de Salud de la Nación a través del énfasis por la implementación de la Cobertura Universal de Salud y por la consecuente ejecución, desde ese organismo, de medidas que apuntan a la concreción de ese proyecto. Estas acciones se encuadran dentro de lo que se considera como la mercantilización de la salud y la biopolítica.
Sostenemos que lo anteriormente enunciado oficiará como marco general a la hora de pensar el campo de la salud mental y servirá como eje orientador del análisis. En este contexto, observamos que investigar las particularidades que adquiere este campo implica una revisión de modalidades de atención que se instalan fuertemente en el último tiempo. Éstas se encuentran vinculadas a avances de prácticas positivistas. Vemos como se ha reinstalado un modelo de atención que tiende a reducir los procesos de salud-enfermedad-atención-cuidados invisibilizando la complejidad de las determinaciones sociales y subsumiéndolos a aspectos biológicos o cerebrales. A su vez, este modelo se sostiene en prácticas individualistas y a-históricas, enraizadas en el modelo médico-hegemónico. Queda en evidencia que el proyecto neoliberal tiene sus consecuencias en el campo de la salud mental a través de los modalidades de abordaje: por un lado, las neurociencias y por el otro, la medicalización. Ambas instancias tendrán su correlato y sostén en el avance de la industria farmacológica y de la tecnología médica. De este modo, se configurarán nuevas formas de definir e intervenir sobre los sujetos así como también se establecerán no sólo el conjunto de actores que pugnarán en este campo sino también se definirán las tensiones que existirán entre los ellos. Sostenemos que, teniendo en cuenta este contexto, será necesario dar la discusión teórica y práctica recuperando los principios de la salud colectiva/medicina social latinoamericana. Entre los principales aportes de esta corriente en el campo de la salud mental encontramos la noción de determinaciones sociales, las condiciones reales de existencia de los sujetos y las modalidades comunitarias de abordaje de los padecimientos. Teniendo estas consideraciones como base se cuestionarán modalidades de abordaje positivistas que sean restrictivas en materia de derechos.
Para concluir, proponemos que el desafío para la implementación de políticas de salud que se enmarquen dentro de la idea de justicia social se necesitará de un real compromiso hacia transformaciones sociales, económicas y políticas que aboguen por el bienestar de la sociedad y de transformaciones en el campo de salud mental que se adecuen a modelos de atención que se fundamenten en la idea de salud colectiva/medicina social.