La presente ponencia forma parte de un panel más amplio en el que se ponen en relación los trabajos desarrollados por integrantes del Grupo de Trabajo Juventudes e Infancias: prácticas políticas y culturales, memorias y desigualdades en el Escenario Contemporáneo (2016-2019) y el Grupo de Estudios de Políticas y Juventudes (GEPoJu) del Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG, Universidad de Buenos Aires). El panel colectivo propone analizar y explorar, por medio de diferentes casos nacionales, las principales reconfiguraciones acontecidas desde comienzos del siglo XXI en relación con las construcciones socio-estatales de las juventudes así como también en los modos de interpelación y vinculación con el Estado que se observan en acciones contenciosas como también en colectivos juveniles.
De acuerdo con el objetivo general del panel, la presente ponencia aborda una dimensión específica en relación con aquello que la literatura ha caracterizado en términos de “fin de ciclo“ para pensar en la salida de los gobiernos de orientación progresista en América Latina. Concretamente, se busca analizar y reflexionar en torno a los cambios acontecidos en el pasaje de la gestión de gobierno de Cristina Kirchner (2007-2011, 2011-2015) al de Mauricio Macri (2015-2019) atendiendo específicamente a las reconfiguraciones en los modos de construcción y consagración de la cuestión juvenil a nivel socio-estatal.
La ponencia aborda dos dimensiones complementarias. En primer lugar, nos interesa dar cuenta y sistematizar las mutaciones que se producen en torno a una de las figuras más destacadas durante el ciclo kirchnerista, nos referimos a la consagración de la figura del “joven participativo“ y “movilizado“. Como hemos mostrado en trabajos anteriores, esta figura se objetiva por medio de un amplio espectro de acciones que tienen que ver con: la oficialización de grupos movilizados y la búsqueda por legitimar ciertos modos y ámbitos específicos de participación. Asimismo, buscamos explorar qué otras figuras (re)emergen en el seno de la nueva gestión. A modo de ejemplo, nos interesa explorar qué sentidos y acciones aparecen entramados en relación con la figura del “joven emprendedor“, que comienza a cobrar relevancia durante la gestión de gobierno de Mauricio Macri. Para ello se analizarán discursos públicos de dirigentes partidarios vinculados a la coalición de partidos que integra CAMBIEMOS, así como también de funcionarios y trabajadores estatales vinculados con la gestión de las juventudes. Complementariamente, se analizarán normativas y documentos oficiales en los que se delimiten y construyan esta u otras figuras juveniles.
En segundo lugar, se sistematizarán las principales transformaciones en los modos de construcción de los compromisos políticos juveniles. Se espera dar cuenta de los principales cambios ocurridos en los repertorios de acción y en la movilización política juvenil, por un lado, y las maneras de construcción de lo público emergente de las acciones juveniles contenciosas, por otro. Sin embargo el trabajo no busca analizar los cambios en la dinámica de la movilización política en general, sino fundamentalmente dar cuenta del lugar que pasa a ocupar la categoría “joven“ como principio de definición de las identificación y articulación de las acciones colectivas.
De modo complementario, se busca reflexionar en torno a una de las figuras en torno a la cual se articuló un nuevo modo de construir los compromisos militantes en el kirchnerismo –la llamada “militancia oficialista“– con el fin de analizar los cambios en la valoración social sobre dicha figura y la emergencia de otras alternativas. Es de particular interés para este paper reflexionar en torno a una figura (re)emergente que propone un modelo alternativo de tramitar los compromisos y la participación: la figura del “joven voluntario“. En esta encontramos una diferenciación en relación con los modos de postular y de tramitar las compromisos tal como estos aparecían en la figura del “militante oficialista“. Básicamente, construye una caracterización diferentes de las actividades a realizar (que son “solidarias“, en lugar de “militantes“) así como también define otros modos de articulación entre la actividad participativa propiamente dicha y el Estado. Paradójicamente, el repertorio de nociones asociadas al voluntariado aparecen con igual contundencia en el vocabulario partidario y estatal, mostrando desplazamientos equivalentes al de la categoría militante durante el kirchnerismo.