Resumen de ponencia
Defensa Territorial y Autonomía de los Pueblos indígenas de Bosque de Chimanes
Grupo de Trabajo CLACSO: Pueblos indígenas y procesos autonómicos
*Fátima Teresa Monasterio Mercado
En Bolivia se viven tiempos de autonomías indígenas. A lo ancho de todo el país se promueven procesos formales de reconocimiento de gobiernos indígenas que se adecúen a la estructura institucional estatal. Largos procesos burocráticos, desmovilizadores, despolitizados que intentan no incomodar el poder establecido.
En ese contexto, resulta importante y urgente mirar las experiencias de aquellos pueblos indígenas que, atrincherados en sus estructuras comunitarias, están cuestionando las formas hegemónicas en que se están constituyendo las autonomías indígenas.
El caso de los pueblos indígenas Mojeños, Chimanes, Yuracarés y Movimas que viven en la región denominada “Bosque de Chimanes” en la Amazonía Sur, departamento del Beni, es una experiencia concreta de la autonomía como resistencia, defensa territorial y lucha emancipatoria. El sistema de ocupación del territorio y el ejercicio de territorialidad por parte de estos pueblos indígenas presenta una complejidad que responde a sus formas adaptativas de aprovechamiento integral del entorno, a la vez que han estado marcados por su interacción con la “sociedad dominante”.
La relación entre la “forma Estado-forma comunidad” ha sido históricamente una relación en tensión y/o contradicción entre dos principios organizativos antagónicos de concepción de mundo, al respecto se pueden mencionar las violentas expediciones españolas y portuguesas al Gran Mojos y las reducciones de jesuitas y franciscanos durante la colonia; a su vez durante el siglo XIX la invasión masiva de criollos y mestizos en el auge y la presión de colonizadores y sectores interesados en la explotación de recursos naturales desde la década del 70’ significaron intentos de desestructuración a las formas comunitarias indígenas.
En ese sentido, Mojeños, Chimanes, Yuracarés y Movimas han desarrollado distintas modalidades de resistencia y defensa territorial que han permitido la persistencia de sus formas organizativas y de vida. Tal es el caso de las migraciones colectivas en “búsqueda de la Loma Santa” a las que se pondrá especial atención por el alto contenido ideológico movilizador prinicipalmente para Mojeños y, Movimas y Yuracarés, en menor medida.
Sin embargo, este mecanismo de retirada hacia el Bosque encontró un límite al agotarse los espacios de refugio, obligando a estos pueblos a adoptar otras modalidades de resistencia y organización que se inician desde la “Marcha por el territorio y la dignidad” de 1990, donde se interpela al Estado Nacional el reconocimiento de los derechos sobre la tierra y el territorio, desde allí las comunidades indígenas de Bosque de Chimanes han desarrollado un conjunto de estrategias jurídicas, políticas y sociales destinadas a la consolidación legal de sus espacios territoriales y el reconocimiento de su autogobierno.
El año 2010 las comunidades del TIM iniciaron un espinoso proceso de demanda para el reconocimiento y consolidación de sus propias formas de autogobierno a través del ejercicio del derecho a la autonomía de base territorial.
En enero del año en curso, reunidos los representantes de todas las comunidades en Encuentro de Corregidores, evaluaron la posición estatal de reconocer la jurisdicción indígena sobre los límites de la TCO y no sobre todo el espacio territorial de Bosques de Chimanes. Se puso en evidencia una contradicción irreconciliable en tanto se pretenda constituir gobiernos indígenas según la institucionalidad de la cultura dominante y sin trastocar las estructuras de poder patrimonialista. Por tanto, reafirmaron la decisión de demandar al Estado el reconocimiento de su gobierno indígena sobre la totalidad de su espacio territorial, aunque ello implique dar un puntapié a los formalismos jurídicos, replantear e incluso aplazar el proceso autonómico.
A su vez, durante todo el proceso, se había evidenciado la reproducción de los esquemas hegemónicos que legitiman y perpetúan las relaciones de dominación y subalternización de los pueblos. Sin embargo, es este hecho concreto lo que parece llevar a los pueblos indígenas de Bosques de Chimanes a reapropiarse de su proceso autonómico y resignificar el contenido y sentido de su demanda en relación a la defensa territorial.
Acompañar estas disputas políticas desde la construcción de pensamiento militante, en co-labor con los pueblos en lucha, es indispensable.