Un grupo de profesores y estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana, en México, hemos venido trabajando en colaboración con actores sociales, a lo largo de los últimos años, buscando avanzar en la generación de conocimientos, el desarrollo de capacidades y la realización de acciones orientadas a enfrentar situaciones complejas (exclusión, deterioro de recursos, violencia) y a avanzar en la garantía de derechos sociales, económicos, culturales y políticos para grupos sociales históricamente excluidos. Estas actividades las realizamos en el marco del Programa de Investigación Interdisciplinario “Desarrollo Humano”.
La colaboración desde la Universidad con grupos sociales históricamente sometidos a relaciones de injusticia, exclusión y negación de sus derechos y que actúan para cambiar esta situación, requiere de nuevas formas de trabajo, de generación de conocimientos, y de su aplicación a través de un proceso complejo que enfrenta una diversidad de problemas desde el punto de vista epistemológico, metodológico, pedagógico y práctico. Algunos de estos problemas son comunes a otras experiencias similares, otros resultan de nuestra particular forma de trabajo y de las condiciones en que la llevamos a cabo.
Reconocemos que desde la sociedad se expresan formas de acción múltiples, diversas y heterogéneas orientadas a resistir o cambiar algunas relaciones (técnicas, económicas, sociales, culturales y/o políticas) que son determinantes de esos problemas. Partimos de la idea de que mediante el establecimiento de procesos de colaboración es posible establecer un proceso de reflexión, de generación de conocimientos y de toma de conciencia sobre las posibilidades de cambio a través de la acción colectiva y que éste proceso puede ser apoyado a través de procesos de investigación colaborativa orientada a la acción.
El Programa se organiza alrededor de cuatro ejes para el desarrollo de sus actividades; i) Salud, nutrición y calidad de vida; ii) Producción, tecnología y medio ambiente; iii) Cultura, educación derechos humanos; iv) Estrategias sociales, políticas públicas y relaciones de poder.
Desde la perspectiva de la praxis entendemos este tipo de trabajo como un proceso mediante el cual es posible: i) crear o redefinir espacios de expresión y representación de los intereses de los actores; ii) generar nuevos conocimientos a partir de la experiencia y por medio de un proceso dialógico de reflexión y comprensión; iii) desarrollar la conciencia colectiva respecto a las relaciones determinantes de los procesos sobre los cuales es necesario y posible incidir; iv) ampliar la posibilidad de iniciar, promover o impulsar la acción social y para que mediante ella se transformen las relaciones y se amplíe la posibilidad de que los actores que intervienen ganen poder. Nuestras formas de trabajo se enfrentan a retos importantes que requieren ser reflexionados para avanzar hacia nuevas formas de colaborar para conocer, pero principalmente para actuar.
Uno de estos problemas, se refiere a cómo construir la relación entre diferentes formas de conocimiento, incluyendo las de las disciplinas académicas y las de los actores sociales con los que llevamos a cabo algún tipo de colaboración. La ruptura epistemológica que significa abordar los procesos desde la complejidad y no desde la disciplina se presenta de diferentes formas; i) en cómo se (re) definen los intereses, problemas y preguntas cuando se dan en relación con actores sociales; ii) En la (re) conceptualización de los objetivos, formas de trabajo, procedimientos, interpretación y uso de los conocimientos generados; iii) En cómo se (re) construye la relación entre diferentes tipos de conocimientos no sólo como forma de comprender, sino de intentar incidir sobre cierto tipo de relaciones (técnicas, económicas, sociales, culturales y/o políticas).
Otro problema importante es el de cómo partir de las experiencias, preocupaciones y necesidades de los actores sociales a través de un proceso de reflexión colectiva, mediante la construcción de lo que denominamos una “comunidad de aprendizaje”. La diversidad de situaciones, problemas y experiencias planteadas no sólo derivan en un complejo proceso de reflexión y redefinen las preguntas que nos hacemos, la forma en que nos las hacemos y el para qué hacerlas, sino que pretenden ser la base desde la cual se avance en una toma de conciencia colectiva (es decir de tod@s las participantes) sobre las necesidades en una perspectiva radical, así como sobre las posibilidades de acción.
Otro problema, muy relacionado con el anterior, es el de cómo posibilitar las formas de comunicación e interacción dialógica entre l@s diferentes participantes (académicos, estudiantes, activistas locales, población no involucrada). Este problema es particularmente importante ya que la mayor parte del trabajo que llevamos a cabo se realiza en colaboración con población hablante de lenguas originarias.
La mayor parte de estas actividades se realizan mediante interacciones directas de los y las participantes en los procesos de investigación-reflexión-acción, pero también apoyándose en el uso de la tecnología y medios diversos (video, internet), lo que plantea otras posibilidades de colaboración, así como otros problemas para llevarla a cabo.
La presente propuesta es para reflexionar sobre las formas de trabajo que utilizamos para llevar a cabo este tipo de colaboración con actores sociales, y como hacemos frente a algunos de los problemas epistemológicos, metodológicos, pedagógicos y prácticos que se nos presentan.