Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Colonización del Poder en la Juventud.

*Alex Kelvin Melo Cutipa



“Democracia no es estar todos de acuerdo, es poder confrontar ideas” Planteaba Íñigo Errejón, diputado español por PODEMOS.
Muchos Filósofos, pensadores latinoamericanos, se han propuesto ya, que tiene que existir un nuevo pensamiento crítico de la historia, de que la historia no se ha acabado, que existe un nuevo proceso de pensamiento, legítimo y hegemónico, desde las profundidades del Perú, como procesos de cambios políticos y sociales.
Estos procesos comienzan con las reflexiones, discusiones, procesos políticos en claustros, seminarios y más, que no son solo espacios de discusión intelectual, sino que también de coraje político.
Entonces, se quiere llamar la atención sobre esto, comenzar por la necesidad de reflexionar que la política, y el qué hacer político, no solo son para las élites, no solo están en las instituciones de gobierno, en nuestros “representantes”, están en todos, y deben de ser parte de la cotidianeidad del ciudadano, porque la política es para todos, para la gente decente que quiere que haya un cambio en su país.
Para elaborar un cambio así, un proceso constituyente en el que la política no solo esté en unos pocos, sino en todos, parte de “sin teoría revolucionaria, no hay movimiento revolucionario” (Lenin). Empezar a pensar el mundo desde abajo, desde los que lo construyen, desde los maestros que entran en huelga, desde los estudiantes que reivindican sus derechos. Boaventura de Souza Santos resalta que la izquierda latinoamericana contemporánea ha evitado hasta ahora enfrascarse en esos grandes debates teóricos que la fragmentó décadas pasadas, cuando pensaron que el marxismo adolecía de una grave crisis de fundamentación. Sin embargo, es momento de volver a llevar la política al pueblo, y no solo a los que tienen poder o dominación económica.
Gramsci plantea que un problema de todo esto que precisamente la existencia misma de los dirigentes hace que existan otros que son dirigidos. Es decir que hay algunos que tomas las decisiones por los otros y nos quitan la posibilidad de hacer la política diaria, de decidir qué es lo que queremos y, nos hacen creer que la solución está en ellos.
Se emprende así, una reordenación de la política sobre la soberanía popular. Que lo importante es construir pueblo, es construir gente, es necesario pensar de quién es el sujeto que tiene que construir la historia, ¿los políticos o la gente? De quienes es el futuro son de los que hacen política, e instaurar que ésta es una tarea de todos y para todos, no para los privilegiados.
La política deja de ser un monopolio entre los privilegiados y vuelve a ser el arte de construir poder para la gente, construir poder para las mayorías. Y, solo se construirá, haciéndolo desde la cotidianeidad de nuestros días, desde las aulas, las calles, los seminarios y los claustros.
Tenéis que saber que ningún pueblo está solo, no les creáis a los “políticos” que representan al conjunto de los intereses de nuestros pueblos. No están representado a las minorías. Somos conscientes de que la historia no se va a acabar nunca, eso es garantía de libertad, eso es garantía que vamos a construir un poder popular, es garantía de que aún podemos ser mejores, de que hay que esforzarnos, porque las disputas políticas nos hacen mejores. Construir cuadros políticos y técnicos con capacidad de gestión, con capacidad de librar las guerras de decisiones a los grandes grupos de poder político y económico.
Y solo hay una receta para ello, y se construye a diario: estudiar, militar y trabajar.
Porque hoy el mundo se ha tornado confuso. Como decía Einsten: Lo que caracteriza a nuestra época es la confusión de los fines y la perfección de los medios. Todo porque en nuestros grupos, en nuestras sociedades “modernas”, sobre todo los jóvenes, confunden los fines: Estudio no para ser mejor ciudadano y aportar al crecimiento sostenible de mi sociedad, sino para buscar un buen empleo, ganar un poco de dinero y tratar de sobrevivir; desconectarse de la sociedad y vivir a mi modo, siendo uno para sí y no para la comunidad. Por otro lado, la perfección de los medios, siempre encontrareis un medio adecuado para justificar el fin a conseguir, por más malo que este sea: Si puedo pasar un curso, sin aprender nada, lo hago. Si consigo un trabajo, pero por él tengo que bajar mi salario para ganarles el puesto a otros, lo hago. Sociedades que no impulsan la comunidad, sino la individualidad.
Y demasiadas cosas han cambiado en el mundo en que vivimos. Por ejemplo, el mundo del trabajo: hoy un trabajo no dura más de dos años y medio, y ya no se transmite la memoria laboral de padres a hijos, esa memoria que anidaba los sindicatos, el mundo de trabajo que nos organizaba la vida se está disolviendo. Hoy vivimos para trabajar, pero alguien dirá: siempre ha sido así, desde la revolución industrial. Sí, lo que pasa es que ahora lo consideramos como “normal”, “natural”, “continuo”. Igual ocurre con el mundo de la familia, con las ideologías, con la caída del muro, la disolución de la Unión Soviética, igual ocurre con la idea de Dios, donde la gente puede seguir declarándose católica apostólica romana, pero está a favor de las relaciones prematrimoniales, del uso del preservativo, del aborto, del divorcio. Hay muchas cosas que han cambiado, pero pocas se instituyen como procesos de pensamiento. Las personas ya no quieren pensar, quieren vivir. Cambian el “pensar” por el “hacer” como si éste último sea lo más importante, lo es, pero no se puede hacerlo sin antes haberlo pensado.
Las grandes pistas que nos orientaban se han disuelto, cuando la gente no tiene pistas está despistada. Las grandes explicaciones colectivas se están derrumbando y se pretende sustituir por explicaciones individuales, eso es lo que nos explica por qué tiene tanto auge los libros de autoayuda, ya no podemos encontrar explicaciones colectivas, entonces recurrimos a explicaciones individuales. Pero no sirve, no sirve porque el ser humano es un animal social y sus explicaciones tienen que ser colectivas. Estamos en un cambio de paradigma, lo viejo se está marchando y está llegando algo nuevo, pero como decía Gramsci: la época de crisis se caracteriza porque lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina de llegar, es el momento de crisis, es el momento en donde estamos viendo cómo se va un mundo y estamos percibiendo en el horizonte que algo se acerca pero todavía no podemos aprehenderlo y vivimos con cierta confusión y cierta perplejidad. Por eso es tan importante la reflexión, por eso es tan importante el dialogo, si hay algo que me gustaría transmitir, es que siempre que alguien monologa, hay un tipo de violencia, el asesino, el ladrón, el autoritario, el ladrón de cualquier tipo de condición siempre es alguien que monologa. Pero el que dialoga, que por el mismo hecho de dialogar, está respetando al otro. Después de un siglo tan terrible como el siglo XX, un siglo de monólogos, monólogos en la teoría y en la práctica, confío plenamente que en el siglo XXI va a ser un siglo de diálogo, y que en ese sentido el socialismo del siglo XXI un socialismo que va a ser alegre, respetuoso del medio ambiente, feminista, postcolonial, va ser un socialismo que va poner en el frontispicio de su edificio hermoso la idea de que dialogar es el comienzo de cualquier entendimiento humano.




......................

* Melo Cutipa
Universidad Nacional de Juliaca UNAJ. Juliaca, Perú