En el contexto brasileño los pescadores y pescadoras artesanales tienen modos de vida específicos de reproducirse social, económica y culturalmente. Sus territorios no se limitan a la tierra ya que parte de sus vidas transcurren también en las aguas (mares, rios, mangles, costa) y sus tiempos no son especialmente los del reloj sino los de las mareas, los vientos, la luna, el sol, la naturaleza (ALMEIDA, 2008; CARDOSO, 2001, 2009; DIEGUES, 1983; RAMALHO, 2007; VALENCIO, 2010). Estas comunidades se insertan políticamente en la categoría de pueblos y comunidades tradicionales que se instituye a través del decreto 6040 de 2007 que trata sobre la Política Nacional de Desarrollo Sostenible de los Pueblos y Comunidades Tradicionales. Esta política se crea en el marco de la ratificación de la Convención 169 de la OIT por la ley 5051 de 2004 y, diferente a otros países que la ratifican, en Brasil incorpora pueblos no específicamente originarios sino también pueblos que tienen modos específicos de reproducir sus vidas. En este sentido, esta determina que
Pueblos y Comunidades Tradicionales son grupos culturalmente diferenciados y que se reconocen como tal, que poseen formas propias de organización social, que ocupan y usan territorios y recursos naturales [sic] como condición para su reproducción cultural, social, religiosa, ancestral y económica, utilizando conocimientos, innovaciones y prácticas generados y transmitidos por la tradición (Art. 3 inciso I).
Así también en el Artículo 2 indica que
La PNPCT tiene como principal objetivo promover el desarrollo sostenible de los Pueblos y Comunidades Tradicionales con énfasis en el reconocimiento, fortalecimiento y garantía de sus derechos territoriales, sociales, ambientales, económicos y culturales con respeto y valorización hacia su identidad, sus formas de organización y sus instituciones” (BRASIL, 2007).
Esto significa que comunidades tradicionales como las de pescadores y pescadoras artesanales deben tener sus derechos identitarios y territoriales garantizados. Sin embargo, en lugar de privilegiar la reproducción de la vida de esas comunidades, también con esta política prima el avasallamiento del desarrollo que reproduce el capital, especialmente materializado territorialmente en el modelo extractivo. Por eso, el desafío que se presenta entre los pescadores y pescadoras artesanales es el de lograr fortalecer la organización social y el “hacer comunidad”.
En este marco la propuesta es problematizar acerca de la naturalización de la instalación de emprendimientos extractivos en los territorios de los pueblos y comunidades tradicionales, específicamente de pescadores y pescadoras artesanales de la costa de Sergipe, Brasil. Para eso, será presentado un panorama sobre las actividades extractivas instaladas en la costa de Sergipe, los conflictos consecuentes de estas en relación a los pescadores y pescadoras artesanales y las estrategias de r-existencias sociales, especialmente a partir de la necesidad de “hacer comunidades”.
Desde la década de 1960 el estado de Sergipe se destaca por la explotación de petróleo onshore y también offshore. Son en torno de 25 plataformas en funcionamiento y se estudia la posibilidad de explotación de un nuevo pozo en aguas profundas a 90 km de la costa. Además, hay un histórico de plantación de monocultivo de caña de azúcar, de coco y de arroz y, en la última década, cría industrial de crustáceos en cautiverio e intensificación de la especulación inmobiliaria (ARAÚJO, AGUIAR NETTO, 2009; BONFIM, 2017; MOTA, SCHMITZ, SILVA JUNIOR, 2011; OLIVEIRA, 2012; VIEIRA, ALMEIDA, 2011).
Específicamente en relación a la industria del petróleo, las comunidades pesqueras han naturalizado la existencia de ese tipo de emprendimientos lo que genera una invisibilización de los conflictos que estos provocan y, así también una negación de sus proprias formas de organización y sociabilidad.
El Ministerio de Medio Ambiente considera que frente a estos conflictos existen dos posibilidades de tratamiento mitigar o compensar a las comunidades afectadas por la industria del petróleo. En Sergipe, como parte de las medidas mitigadoras, la empresa Petrobras – principal en el ramo – debe realizar un Programa de Educación Ambiental con Comunidades Costeras. Siguiendo las normas técnicas del Ministerio de Medio Ambiente, el Programa tiene como principal objetivo el fortalecimiento de las comunidades afectadas en el sentido de lograr una gestión compartida de la zona costera. Sin embargo, es posible reconocer que existe un desequilibro de fuerzas cuando se trata de una gestión compartida entre comunidades y Estado.
Frente a estos conflictos y al desequilibrio de fuerzas e intereses, el desafío que se impone para los pescadores y pescadoras artesanales es hacer comunidades con y a pesar de las políticas públicas (ZIBECHI, 2015). Re-existir buscando promover procesos de análisis crítico de la realidad, descolonizando las relaciones y potenciando estrategias recrear la vida.