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Resumen de ponencia
Mi Reino es el Mundo Entero: La Teología de la Liberación y las Comunidades Eclesiales de Base

*Jose Maria Alban Abando



La ponencia (que se basa en un proyecto de investigación actualmente en desarrollo) se centra en la teología de la liberación y las comunidades eclesiales de base (CEBs a partir de ahora). Por medio de un análisis cualitativo de fuentes primarias sobre la cotidianidad de los CEBs, el artículo opera en tres ejes binarios que están relacionados entre sí: la división entre lo espiritual y lo secular, entre lo sagrado y lo profano y entre lo universal y lo particular.

El punto de partida del proyecto es el texto “Eclesiogénesis” de Leonardo Boff, en el cual se elabora un planteamiento estructural-funcionalista de los CEBs. Según Boff, los CEBs son a la vez iglesias y comunidades sociales (si cabe, “tradicionales”). Esto quiere decir que los CEBs cumplen las funciones sociales propias de las instituciones sociales y organizaciones de las sociedades modernas. Asimismo, los CEBs se articulan en torno a la fe católica, cumpliendo así el requisito para recibir la consideración de iglesias particulares (que al compartir elementos comunes con las demás iglesias particulares se articulan en universalidad). El desarrollo teológico y sociológico que Boff elabora da pie para estudiar a los CEBs como totalidades, en las cuales se presumen valores compartidos por sus individuos -el catolicismo y el anticapitalismo- que determinan la estructura y la praxis social (aquí Boff se sustenta en Tönnies, pero bien cabría Durkheim).


En éste punto surge un interrogante, ¿son realmente “lo religioso” y “lo político” entendidos y experimentados como una totalidad indivisible en los CEBs? Profundizando los esbozos del Concilio Vaticano II, los principales exponentes de la teología de la liberación (Gustavo Gutiérrez, Juan Luis Segundo y el propio Boff) teorizan que al ser la iglesia una realidad histórica y social (que es por naturaleza conflictiva), no se puede elaborar una división tajante entre religión y política. Más o menos en los mismos términos, John Milbank (teólogo no perteneciente a ésta corriente) concluye que la teología de la liberación es una teología integralista. Sin embargo, éstos planteamientos deben ser contrastados con la realidad social de los CEBs, para entender si en efecto “lo religioso” y “lo político” son entendido y experimentados como integralidades o si son, alternativamente, dimensiones intersectadas y/o paralelas, o por el contrario, separadas.


Que éstas dimensiones estén distinguidas o integradas es de alto valor sociológico, no sólo por lo que nos puede decir sobre los CEBs o la teología de la liberación, sino por que se enmarca también en los debates dominantes en torno a la relación entre secularización y modernidad, la tradición teórica centrada en las distinciones de lo sacro y lo profano y, en última instancia, por que puede contribuir al análisis de las “comunas políticas” (más sobre esto al final de la propuesta). Ahora, aunque el proyecto está motivado por debates recurrentes en la meta-teoría sociológica (partiendo de Weber y Durkheim) y antropológica (partiendo de Mary Douglas y Levi Strauss), el énfasis está en la praxis social y los procesos de significación. Por lo tanto, se lleva a cabo a través del lente de la sociología hermenéutica. Al estar la teología de la liberación basada en la relación dialéctica entre acción e interpretación (por lo menos en la elaboración de Juán Luis Segundo y Gustavo Gutiérrez), las herramientas de la sociología hermenéutica son fundamentales para comprender cómo los sujetos en los CEBs desarrollan, aprehenden y transforman su entendimiento. Para los teólogos de la liberación, los preceptos dominantes del Catolicismo no son independientes del entorno social de los creyentes, sino que son al contrario una función de la situación presente de quien entra en contacto con la fe. Podemos suponer entonces que mediante un proceso dialéctico, los CEBs se transforman de modo que no son entidades estáticas. El enfoque de la sociología hermenéutica parte de la premisa de que los seres humanos construyen su entorno social a través de la acción, y que a su vez éste entorno condiciona la acción. Sin embargo, no se debe confundir a ésta tradición teórico-metodológica con los enfoques posmodernos. Dentro del marco de la sociología hermenéutica, existen entendimientos que se institucionalizan y subsisten en el tiempo. En éste sentido, aunque los CEBs se transforman, hay entendimientos cristalizados como instituciones y que por tanto superan las transformaciones de la cotidianidad. ¿Qué entendimientos se institucionalizan? Para entender éstas minucias a fondo, es necesario entonces hacer una lectura interpretativa cuidadosa de las fuentes primarias, en la cual no sólo se relata lo ocurrido (acción) sino que se interpreta su significado.

Como dije al inicio de la propuesta, el análisis parte de tres ejes binarios: lo espiritual y lo secular, lo sagrado y lo profano y lo universal y lo particular. A pesar de ser éste un proyecto basado en la interpretación de la acción de los sujetos, intenta escapar de lo meramente descriptivo. A la metodología hermenéutica se suma el entendimiento estructuralista (de Levi Strauss y probablemente de Durkheim) que entiende la construcción cognitiva y social como enmarcada dentro de una serie de oposiciones binarias. Bajo mi perspectiva, tanto la dimensión religiosa como la política consisten en dicotomías mutuamente excluyentes. Entonces, la interpretación de las acciones en los CEBs, a pesar de ser flexibles, tienen los límites de oposiciones binarias. Por tanto, podemos resumir la metodología del proyecto como una hermenéutica estructuralista (término acuñado por Jeffrey Alexander y Philip Smith). De ésta manera podremos observar qué es lo contingente y lo que permanece en los CEBs.


Para finalizar, plantearé en mi exposición una discusión sobre las claves que nos puede dar la teología de la liberación para una política emancipadora que reconozca la importancia de la religión en la sociedad civil. Plantearé que el esquema estructural sobre el que está edificada la teología de la liberación es coherente con la teoría populista de Ernesto Laclau. La articulación horizontal de demandas equivalentes se puede comparar a la articulación de las iglesias particulares dentro de una universalidad, la Iglesia con “i” mayúscula, la cual a su vez tiene un cierre vertical en la fe en Dios. Además, su cierre construye un exterior constitutivo entendido como dicotomía (el mal y el capital). Sin embargo, plantearé también una discusión sobre el proyecto sociológico práctico de los CEBs, que corre el riesgo de convertirse en una comunidad política cuyo fin es sí misma; dejando de lado proyectos de carácter nacional o global (a pesar de entender efectivamente las problemáticas a esas escalas). La discusión en éste punto no será sólo un análisis crítico de la eficacia política de los CEBs sino de los modelos de comuna política a pequeña escala que dominan en algunos sectores de la izquierda.




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* Alban Abando
University of Chicago UofC. Chicago, Estados Unidos