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Resumen de ponencia
La Ingeniería de la Tierra en la estrategia imperialista de gestión medioambiental: impactos y perspectivas. La posición de Cuba

Grupo de Trabajo CLACSO: Derecho, clases y reconfiguración de capital

*Lil Maria Pichs Hernandez



Entendida a grandes rasgos, la geoingeniería consiste en la manipulación intencional, a gran escala, de los sistemas de la Tierra, y hoy frecuentemente se presenta como un remiendo tecnológico para combatir el cambio climático. Aunque no se la relacionó siempre con este fenómeno, la geoingeniería es actualmente, objeto de un intenso debate, debido, entre otros factores, a que es una concepción cargada de ambigüedades, que incluye técnicas que van desde lo más inofensivo,
como pintar los techos de las urbes de blanco, hasta lo más peligroso,dígase: la fertilización de océanos con hierro, la emisión de aerosoles de sulfuro a la atmósfera, la “inyección” de CO2 en los suelos y las profundidades marinas…
Aunque esta no constituye una alternativa real a la reducción de emisiones de CO2, pensar en la geoingeniería como solución evita el debate serio sobre las medidas reales de reducción de emisiones que se deben tomar. De ahí que no es sorprendente que la geo-ingeniería gane cada vez más espacio en el debate internacional.
Este trabajo tiene como objetivo demostrar el peligro ambiental, económico y social que representa la adopción de la geoingeniería como plan A de respuesta ante el Cambio climático. Para ello, el trabajo describe las principales técnicas geoinenieriles y sus consecuencias, y aborda el estado de las negociaciones multilaterales al respecto,
así como también el papel potencial de Cuba en estos debates.
Aunque no se la relacionó siempre con el cambio climático, la geoingeniería es actualmente, objeto de un intenso debate, debido, entre otros factores, a que es una concepción cargada de ambigüedades, que incluye técnicas que van desde lo más inofensivo, como es pintar las viviendas de blanco, hasta lo más peligroso, dígase la fertilización de océanos con hierro y la emisión de aerosoles de sulfuro a la atmósfera. Así mismo, muchas de las corporaciones agroindustriales más grandes del planeta están promoviendo, por ejemplo, la idea muy pobremente definida, acerca de una ―Agricultura climáticamente inteligente‖ (ACI) o sea, una agricultura industrial, geo-ingenierilmente concebiday ―a prueba del clima‖.
En medio de un creciente malestar público y cada vez mayores concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, los países altamente industrializados deben elegir entre adoptar políticas socialmente responsables para reducir dramáticamente la producción y el consumo de combustibles fósiles, o esperar a que emerja una alternativa, esta pudiera ser un conjunto de arreglos tecnológicos que les permita mantener el status quo y evadir las consecuencias.
En este escenario, no es sorprendente que la geo-ingeniería gane cada vez más espacio en el debate internacional. Y tampoco es casual que los Estados responsables por casi la totalidad de las emisiones de GEI, que han negado o evadido durante décadas el tema del cambio climático, sean los más entusiasmados por la geoingeniería y los que más recursos tienen para llevar a cabo sus presupuestos.
El apoyo a la geoingeniería también proviene de los grandes medios de comunicación. Después de que científicos prominentes otorgaron su apoyo público en medios impresos a la geoingeniería, calificándola de esfuerzo científico creíble, las publicaciones en este campo se multiplicaron en las revistas académicas y en la prensa general, con lo que hoy es ―políticamente correcto‖ decir que ―la geoingeniería es una respuesta legítima al cambio climático‖. Sin embargo, tal apuesta resulta grave para la propia sobrevivencia del planeta, tal y como lo conocemos.
En primer lugar está en juego el control internacional de los sistemas planetarios: el agua, los territorios y el aire. En segundo lugar, con estas novedosas alternativas tecnológicas en realidad se posterga el compromiso real para la mitigación del cambio climático y la adaptación. Si algunos gobiernos ricos y la industria ven a la geoingeniería como un remedio técnico barato para el cambio climático, invertirán su dinero y tecnologías en esta ―solución científica‖ y no habrá recursos entonces para enfrentar de forma sostenible la crisis medioambiental actual.
En el presente trabajo, se parte de la idea de que la geoingeniería no es una propuesta viable para reducir las vulnerabilidades planetarias ante el cambio climático. Para demostrar este presupuesto, se pretende definir la geoingeniería, así como las principales técnicas comprendidas en su espectro, y analizar el panorama internacional en que se desarrolla el tema, teniendo en cuenta los efectos reales y potenciales del desarrollo de dichas técnicas, así como la posición de Cuba al respecto.




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* Pichs Hernandez
Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García - ISRI. La Habana, Cuba