La literatura sobre la disconformidad social frente al neoliberalismo en Chile se ha incrementado de forma notoria en la última década (AGACINO, 2006; GAUDICHAUD, 2015; MAYOL, 2014). Sobre todo, a partir de los cuestionamientos más significativos a este modelo desde el año 2006 hasta la fecha, que han evidenciado las fisuras del “estable” y “exitoso” modelo de desarrollo chileno (GAUDICHAUD, 2015). Particularmente, las intensas movilizaciones del año 2011, sobre todo del movimiento estudiantil, fueron un momento de inflexión para parte importante de la academia. De esta forma, la lucha por la educación pública (gratuita y de calidad) y sus repercusiones, marcarían un nuevo ciclo de politización en el país (PNUD, 2015).
En este escenario, se tiende a visualizar en el movimiento estudiantil chileno, la “reserva moral” de la sociedad frente al neoliberalismo. Sin desmerecer los logros de este movimiento, nos parece que una de las tendencias más interesantes en el último tiempo en Chile, es la emergencia de experiencias que, no sólo cuestionan la mercantilización de la vida social generada por el neoliberalismo y exigen al Estado un cambio de políticas, sino que a través de su movilización han ensayado formas otras de vivir juntos que cuestionan este modelo. A este tipo de experiencias, son las que nombraremos como experiencias de r-existencias (PORTO-GONÇALVES, 2002). Efectivamente, son menos conocidas las reivindicaciones territoriales (con excepción del célebre caso de la lucha del pueblo mapuche), que pobladores/as, pescadores/as, pueblos originarios, campesinos/as y habitantes de localidades afectadas por actividades extractivas, han desplegado con fuerza en el último tiempo.
De esta forma, nuestro objetivo aquí es analizar las experiencias de r-existencia que están en curso en el momento actual de conflictividad territorial en Chile, y sus posibilidades de generar fisuras al neoliberalismo vigente. Una de las cosas que queremos lograr con este texto, es superar las fragmentaciones analíticas por tipos de sujetos (indígenas, campesinos, pobladores, etc.) o por ámbito de conflicto (“socioambiental”, contra el extractivismo, derecho a la ciudad, etc.). Dicha fragmentación acaba generando una miopía en nuestros análisis, ya que impide pensar de forma articulada las resistencias también se dan en diferentes ámbitos, frente a las varias cabezas de la hidra-capitalista (EZLN, 2015). En este sentido, pensar en torno a las r-existencias creemos que contribuye a pensar caminos conjuntos y similitudes entre las luchas que están llevando a cabo en diferentes territorios y ámbitos de la vida social en Chile.
En la primera parte del artículo hacemos una breve caracterización sobre el momento actual que experimenta el capitalismo en Chile, retomando la noción de “neoliberalismo maduro” (con más de 40 años de existencia y consolidación) que Agacino (2006) utiliza para caracterizar la particularidad del país frente al resto de las experiencias latinoamericanas. ¿Cómo han logrado mantenerse en pie las bases fundamentales del neoliberalismo en este país durante tanto tiempo? Y ¿Por qué en Chile no se experimentaron las revueltas populares contra el neoliberalismo que ocurrieron en otros países de América Latina (Bolivia, Ecuador, Argentina) a fines de los noventa y a comienzos del nuevo siglo? Son algunas de las preguntas orientadoras en ese apartado. En este escenario, caracterizaremos algunos elementos relevantes del escenario actual, en lo que se refiere al proceso de despojo que se vivencia en el país, y su relación con el contexto mayor de ofensiva del capital en América Latina/Abya Yala.
Posteriormente, reflexionamos sobre qué es lo que comprendemos como experiencia de r-existencia a partir de referencias del pensamiento crítico latinoamericano (PORTO-GONÇALVES, 2002; GUTIERREZ, 2017; ESCOBAR, 2014). Esta denominación de “experiencias de r-existencia” es un aspecto importante de nuestra discusión, ya que viene a releva la disputa epistémica acerca del cómo los conflictos son caracterizados y el lugar de conocimiento que se le otorga a sus protagonistas. En el caso de Chile, ha sido frecuente la denominación de “levantamientos regionales”, “resistencias al extractivismo”. Usamos el término “r-existencia” para hacer el énfasis en aquellas experiencias que no se trata sólo de un levantamiento episódico y/o una oposición a determinado proyecto. Se trata de procesos en los movimientos y/o comunidades “r-existen en la medida que no solamente reaccionan a las acciones de los de arriba, porque tienen historias locales que se insertan en la historia global. En fin, resisten porque existen, y es en esa resistencia/r-existencia que plasman su existencia futura en el presente. En fin, pasado, futuro y presente son un solo espacio-tiempo” (PORTO-GONÇALVES Y HOCSMAN, 2016, p.14)
Para realizar el estudio de las experiencias de r-existencia en Chile, elegimos tres casos de estudio, que desde diferentes territorios y problemáticas, nos permiten dar cuenta de la diversidad y riqueza de las r-existencias en curso. El asunto de la diversidad, nos parece relevante, porque en el campo del pensamiento crítico, cuando se habla de r-existencia, lucha por autonomía o producción de común en Chile, se suele hacer referencia de manera casi exclusiva el movimiento mapuche, lo que invisibiliza los otros procesos en curso. Por eso nos preguntamos, además de esta inspiradora resistencia ancestral, ¿qué horizontes políticos otros se están construyendo frente al dominio y despojo que implica el neoliberalismo? De esta forma, los casos que vamos a analizar son; a) la asamblea popular de Freirina (región de Atacama, norte grande), b) el movimiento de pobladores en la ciudad de Santiago y c) la Alianza Territorial Mapuche en el Wallmapu (territorio ancestral mapuche). Más que su repercusión en los medios de comunicación nacionales e internacionales, o la masividad de su movilización callejera, escogimos aquellas experiencias que en su práctica nos parecen que avanzan en torno a la idea de la r-existencia y que nos dan luces sobre las posibles y necesarias fisuras al neoliberalismo.
Luego de una breve descripción de estos tres casos, hacemos un análisis sobre los elementos transversales y de mayor relevancia que estas experiencias contribuyen al estudio de los conflictos territoriales en Chile. En particular, se trata de pensar ¿qué cuestiones comunes tienen las luchas que pobladores, pueblos indígenas y vecinos de localidades rurales? Entre estos elementos transversales analizados, destacamos; a) la negación de la mercantilización a través de prácticas de subsistencia colectivas, b) la importancia de la deliberación colectiva dentro de sus prácticas acumuladas, c) el relevar los saberes populares (ancestrales en el caso de algunos) generados durante el proceso de r-existencia y d) la negación a ser capturados por las lógicas de organización estatal
Una cuestión importante es reconocer la heterogeneidad de temporalidades de estas experiencias de r-existencia. Mientras algunas representan una “continuidad silenciosa” frente a procesos de organización arrastradas desde varias décadas atrás (o incluso siglos, en el caso del movimiento mapuche), hay otras luchas que coinciden con los que se ha llamado “los tiempos de la politización de la sociedad chilena” (PNUD, 2015), que se inauguran con el ciclo post-2006 y sobre todo, post-2011.
Finalmente, consideramos importante hacer un balance crítico sobre las experiencias, que evite su idealización, presentando parte de los desafíos colocados para su continuidad y ampliación de estas r-existencias en el escenario contemporáneo.