Esta ponencia busca presentar los resultados parciales de una investigación de maestría en desarrollo, cuyo objetivo principal es comprender qué significan y cuáles los efectos de los Acuerdos de Inversión Internacional (AII) para la integración de la Cuenca del Pacífico, y por ende, para los proyectos de integración latinoamericana (ya que muchos países de este continente comparten de la Cuenca del Pacífico, si no, igual son afectados geopolíticamente por lo que ocurre en ella). Se toma para el análisis los Tratados Bilaterales de Inversión (TBI o BIT en inglés) y los Tratados con Provisión de Inversión (TPI o TIP en inglés – estos son tratados de libre comercio que tienen capítulo sobre inversión), todos AII, planteados por China y EE.UU a países de la Cuenca del Pacífico entre 1982 y 2017.
Una de las razones para se tomar la Cuenca del Pacífico es que ella está desplazando el eje industrial del Atlántico Norte (EE.UU-Europa) hacia si, anuda a su entorno cadenas productivas de valor y grandes corporaciones empresariales transnacionales. Es la región que más crece, reporta alrededor de 60% del PIB mundial (UNCTAD, 2017: 17), es el mayor mercado consumidor potencial del planeta, y en ella se encuentran dos de las tres “fábricas” del mundo (ROSALES, 2013): la “fabrica” EE.UU y la “fábrica” China, principales potencias industriales del mundo actual.
Tomando datos de la APEC, por ejemplo, la región es actualmente el principal polo de atracción de las inversiones extranjeras directas (IED) en el mundo, con 54% del stock mundial, la mayor parte de ella se concentra en las economías de EE.UU y China (UNCTAD, 2017: 17). El Estado y las corporaciones estratégicas transnacionales (DREIFUSS, 1996) de los dos países han sido en las últimas cuatro décadas los principales importadores y exportadores de IED (UNCTAD, 2017); y al mismo tiempo juntos son los principales actores del proceso de integración de la Cuenca por la creación de cadenas productivas de valor, pero también por la estrecha relación de cooperación y competencia entre si.
Otra razón, es que los países latinoamericanos también hacen parte de la Cuenca del Pacífico. Sea porque les baña este océano, lo que les favorece su intercambio comercial, sea porque y principalmente, tienden a proyectar sus intereses económicos y comerciales a lo que está pasando en este nuevo eje industrial planetario. Pero también porque los países latinoamericanos disponen de recursos naturales que ya son necesarios para las nuevas industrias del futuro (niobio, litio, biodiversidad, entre otros), lo que los convierte en objeto de interés de las potencias industriales.
La importancia de poner acento en China y EE.UU no está apenas porque son potencias industriales, y por tanto, son también potencias comerciales; más allá de aquello, son países exportadores de capital, y sobre todo en la forma de inversión extranjera directa (IED). Esta “es una categoría de la inversión transfronteriza relacionada con el hecho de que un inversionista residente en una economía ejerce el control o un grado significativo de influencia sobre la gestión de una empresa que es residente en otra economía” (FMI, 2009: 100). Esta forma de exportación de capital permite que empresas transnacionales controlen directamente el proceso productivo de los países en que están. Además de que esta es la principal categoría de exportación de capital que hace viable las formas contemporáneas de producción transnacional y la reestructuración productiva que constituye la globalización, exigiendo un ambiente jurídico sensible a los intereses de las empresas transnacionales y los países hegemónicos. Así, este tipo de capital al mismo tiempo que es visto como fuente de solución para el problema del crecimiento económico de los países que los necesita, también es visto como causa que afecta el ejercicio de la soberanía de los pueblos y de los estados.
Por eso las formas de dominación internacional no ocurren apenas por medio de la economía. La cultura y la política son dimensines que refuerzan o complementan ciertos tipos de relaciones económicas. Así, en esta investigación se pone énfasis en la relación entre economía y política, o entre mercado y autoridad, buscando observar los fenómenos que René Dreifuss nombró de “administración política del comercio”. O, adaptando la noción, la administración política de los flujos de capital. De eso el enfoque en el régimen de inversiones internacional.
A diferencia de muchos regímenes internacionales, inclusive del comercio, establecer un acuerdo sobre IED por la vía multilateral no ha sido fácil, pues puede afectar seriamente el ejercicio de la soberanía y la capacidad de implementar políticas por un Estado. Este dato no es menos, y caracteriza la particularidad de este régimen, pues en razón de no querer definir de manera multilateral un régimen de inversión el Congreso de EE.UU no firmó el tratado para crear la Organización Internacional el Comercio en 1947, lo que impidió que esta existiera. Tras muchos años, fueron retomadas las discusiones en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio, pero desde la Ronda Uruguay volvieron a quitar de la mesa el tema, conocido como los “Temas de Singapur”.
A pesar de este tipo de acuerdo poder afectar la soberanía de los estados, y de eso la dificultad de lograrse un acuerdo multilateral (entre las potencias grandes y medias), la opción encontrada fue la negociación bilateral. Hubo desde los años ochenta una rápida e intensa proliferación de tratados bilaterales sobre las inversiones internacionales. China y EE.UU han construido una red de estos acuerdos con los países de la cuenca del Pacífico, no existiendo estudios que evalúen la naturaleza, las característica y las diferencias entre ellos, y en qué grado el régimen de inversión planteado vez por China, vez por EE.UU. afecta la soberanía de países pequeños y subdesarrollados. Sobre todo, cómo afecta el proceso de integración de los países latinoamericanos.
Así la interrogante que se plantea es: ¿cuál la naturaleza, las características y los efectos de los Acuerdos de Inversión Internacional (AII) para la integración de la Cuenca del Pacífico, y por ende, para los proyectos de integración latinoamericana?
Para tratar la cuestión, se toma la perspectiva de la Economía Política Internacional, buscando comprender la importancia geoeconómica, geopolítica y geoestratégica de las regiones en el sistema-mundo (WALLENSTEIN, 1980), y la relación entre estructuras políticas y estructuras económicas. O de como un modo de producción y apropiación exige su modo de dominación también en nivel internacional (DREIFUSS, 1996). Desde esta perspectiva es que se enfoca y analiza los regímenes internacionales y su teoría. Se parte de la noción ya tradicional de la disciplina de los regímenes internacionales, cuya noción de régimen adviene de Krasner y significa un “conjunto de principios, normas, reglas y procedimientos de toma de decisión, explícitos o implícitos, por los cuales las expectativas de los actores convergen en un área de las relaciones internacionales” (KRASNER, 1983). Enfocando principios, normas, reglas y procedimientos se busca reconstituir el régimen de inversión identificando las hipótesis de investigación que se presenta en la ponencia y se buscará comprobar:
1. Hay un grado alto de uniformidad y coherencia de principios y normas en los Acuerdos de Inversión Internacional (AII) de China y EE.UU con los países de la Cuenca del Pacífico, con lo cual se puede afirmar que hay prácticamente un único régimen, a pesar de la multiplicidad, fragmentación y superposición de acuerdos entre los países.
2. A pesar de la “igualdad jurídica” establecida por los AII de China y EE.UU con otros países de la Cuenca, los AII pueden ser un elemento más para reforzar asimetrías, dada la diferencia de desarrollo tecnológico y poder económico de China y EE.UU frente a los demás.
3. En la dimensión de los principios y normas, los AII de las dos potencias disminuyen el espacio de los países latinoamericanos para ejercer sus competencias funcionales (soberanía); sin embargo, en la dimensión de las reglas y procedimientos, los AII planteados por China brindan más espacio para el ejercicio de las competencias funcionales en la medida que los órganos de solución de diferencias están nacionalizados.
4. El régimen de inversión extranjera directa es favorable a la integración de la Cuenca del Pacífico, anudando alrededor de China y EE.UU – con grandes ventajas a ellos – cadenas productivas de valor y un macro-mercado compartido; sin embargo, sea por provocar alineamientos políticos, sea por la disminución de la soberanía de los países latinoamericanos, sumada a una ausencia de un proyecto coherente de integración de estos, el régimen planteado por los China y EE.UU. contribuye de manera desigual y diferenciada a la integración latinoamericana.