Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Desigualdad y heterogeneidad estructural: un estudio comparativo entre Argentina y México

Grupo de Trabajo CLACSO: Heterogeneidad estructural y desigualdad social

*Curtis Huffman



En este trabajo se muestra la relación entre los cambios de modelo económico, los avatares experimentados por la macroeconomía de Argentina y México y la distribución del ingreso monetario de los hogares. Analizamos la tendencia del ingreso monetario y no monetario de los hogares en ambos países a fin de corroborar la identificación de fases en la desigualdad de ingreso concomitantes a los cambios de modelo económico.
Nuestros resultados permiten distinguir entre periodos que nos hablan de la respuesta de los hogares ante los cambios en el mercado de trabajo derivados de la política macroeconómica.
Para el caso de México, se identificaron dos fases en el comportamiento de la distribución del ingreso en México. La primera comprende los años finales del modelo económico que se caracterizó por privilegiar la sustitución de importaciones a inicios de los años 80, i.e. el final del periodo conocido también como los años crecimiento orientado hacia adentro o del modelo de desarrollo estabilizador; y la segunda, cuyo inicio suele datarse en el segundo quinquenio de los ochenta, en que prevalecen las ideas de una economía centrada en los mercados con injerencia estatal menguada, también conocida con el nombre de época neoliberal, a partir de esos años, se implementa un modelo económico ortodoxo al emprenderse políticas de estabilización y ajuste, y de cambio estructural, que privilegian la desregulación y apertura de los mercados.
Para el caso argentino, el derrotero histórico se clasifica en tres etapas político-económicas bien diferenciadas. La primera etapa (1974-1988) representa la fase final del modelo de sustitución de importaciones industriales (IS). En estos se encuentran las políticas de estabilización emprendidas en ese marco y las medidas de apertura impulsadas por a la dictadura militar (1976-1982), así como el intento fallido del gobierno democrático por restaurar un plan industrialista de desarrollo (1983-1988). Durante este período, las principales variables macroeconómicas tuvieron un comportamiento inestable, afectadas por la hiperinflación, el creciente peso de la deuda externa y las políticas de ajuste.
Una segunda etapa (1988-2003) se caracteriza por el avance, al principio pausado y luego más acelerado, de un conjunto de reformas de inspiración neoliberal orientadas a la liberalización financiera, la apertura comercial y la retirada del Estado del escenario económico. Una etapa que se caracteriza por la puesta en práctica de casi la totalidad de las medidas (de primera generación) propuesta por el Consenso de Washington. Este proceso estuvo acompañado de una agresiva política antiinflacionaria y de atracción de inversiones internacionales bajo un régimen de convertibilidad cambiaria (tipo de cambio fijo en paridad con el dólar), el cual eclosionó a principios de los años 2000 (2001-2002), junto con el programa de reformas neoliberal. Si bien en este contexto se lograron efectos de estabilidad, inversión y crecimiento, el período concluyó en una monumental crisis financiera que generó una fuerte crisis económica, social y política.
Por último, una tercera etapa (2003-2014) se caracteriza por un ciclo largo de puesta en práctica de diferentes “políticas heterodoxas”, fundamentalmente orientadas a proteger el mercado interno, fomentar el consumo interno y reactivar la capacidad reguladora del Estado sobre los mercados. En este contexto, tuvo lugar una rápida salida de la crisis (2003-2004), un posterior proceso de crecimiento con fuerte creación de empleo (2005-2008) y, por último, una fase de crecimiento inestable y desajustes macroeconómicos (2009-2014). Durante ambas fases de esta etapa, a diferencia de las anteriores, la sociedad experimentó un ciclo importante de mejoras en el bienestar social.

El contraste entre las principales tendencias observadas en ambos países, por una parte, a nivel macroeconómico, y, por otra, a nivel de la distribución del ingreso, a lo largo de cada una de las etapas consideradas, nos permite avanzar en la respuesta a varias preguntas: ¿qué cambios, continuidades y correspondencias se verificaron en el patrón distributivo a lo largo de las diferentes etapas político-económicas durante los últimos 40 años?, ¿quiénes fueron los sectores ganadores y los sectores perdedores de ese desarrollo?, ¿cuáles son las principales tesis explicativas en debate que pueden hacer inteligible este proceso?, sobre todo a partir del aparente aumento del bienestar y la disminución de la desigualdad a últimas fechas.




......................

* Huffman
Programa Universitario de Estudios del Desarrollo. Universidad Nacional Autónoma de México - PUED/UNAM. Coyoacán, México DF, México