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Resumen de ponencia
El silencio de los cuidados maternos en dos modelos de intervención gubernamental en mujeres víctimas de agresiones sexuales

*Valentina Vallejo Correa



Los cuidados maternos es una actividad ejercida principalmente por mujeres, quienes a su vez son las que tienen mayor tasa de victimización sexual, quedando expuestas a perpetuar la construcción de relaciones con características de violencia en su progenie. Cabe señalar que la victimización sexual- entendida como la experiencia de ser víctima de una transgresión en la esfera de la sexualidad- tiene una alta prevalencia a nivel mundial. A partir de los distintos estudios epidemiológicos, y en particular al realizado a nivel internacional por Pereda, Guilera, Forns y Gómez-Benito (2009), se estima que las agresiones sexuales afectan principalmente al género femenino, documentándose que un 19.2% de mujeres y un 7.4% de hombres, han sufrido alguna forma de abuso sexual antes de los 18 años de edad. A su vez, se debe considerar que existe una cifra negra de denuncias, con una 1/10, es decir, cada un caso denunciado, habrían diez que no se denuncian (Ministerio Público, 2017). Considerando además la alta prevalencia de este tipo de experiencias en la población general, las distintas agencias gubernamentales del mundo, incluido Chile (Subsecretaria de Prevención del Delito, SERNAMEQ, SENAME, UNICEF), han puesto urgencia a programas y acciones de prevención e intervención en este tipo de violencia. Asimismo este tipo de agresiones puede conllevar a una serie de consecuencias negativas a nivel biológico, psicológico y social, principalmente en las mujeres que han sido agredidas durante su infancia o adultez (Cortés, Cantón-Cortés y Cantón, 2011; Echeburúa y Guerricaechevarría, 2011). En este sentido, se ha documentado que la sensación de indefensión y pérdida de control interfiere directamente sobre el área emocional de las víctimas, repercutiendo así en su bienestar y desarrollo posterior, toda vez que sus recursos y herramientas psicológicas de afrontamiento se ven mermadas, inmovilizando muchas veces a las víctimas (Cortés et al., 2011; Fergusson et al., 2008; Echeburúa, Corral, Sarasua y Zubizarreta, 1996). Por otro lado, la gran parte de las investigaciones en torno a la identificación de factores psicosociales de des/protección y vulnerabilidad presentes en este tipo de victimizaciones, han entregado resultados muy generales, enfocándose principalmente en la respuesta psicopatológica (Trastorno de Estrés Post Traumático) manifestada por la mayoría de las víctimas, sin lograr ahondar en otras variables psicosociales que pudieran estar implicadas en el afrontamiento y respuesta frente a este tipo de violencia (Sarasúa, 2012). Diversos estudios han documentado que las personas con historia de abuso sexual severo son más propensas a validar el uso de castigos físicos, lo que sugiere que las figuras de cuidado con historial de ASI tienen mayor riesgo de maltrato hacia sus hijos, perpetuando así la construcción de relaciones con características de violencia (Berth et al, 2009; Dixon, Brown, et al., 2005; Pears y Capaldi, 2001). Por otro lado, desde miradas socioculturales, el énfasis se ha focalizado en el estudio de estereotipos y roles de género que ocupan las mujeres víctimas de violencia, siendo explicado este tipo de agresiones por las relaciones de género establecidas, donde existiría una posición hegemónica de lo masculino sobre la femenino, lo que a su vez incrementa la desigualdad social (Abarca, 2000). Sin embargo, posturas más críticas señalan que el ámbito de los cuidados maternos y maternidad no han sido incorporado como algo central en el análisis de la desigualdad y brechas de género, puesto que más bien se han instaurado desde un prisma normativo, donde tanto la familia como sus relaciones entre los miembros e intereses particulares se ligan a ciertas obligaciones sociales que tendrían como objetivo resguardar la reproducción y la crianza como formas de aseguramiento de una continuidad de un bienestar social, sin necesariamente preguntarse qué significa ser mujer y madre en la actualidad, existiendo una saturación de saberes expertos que definirían lo esperado para dicho ámbito (Calquin, 2013).
Considerando lo anterior, se hace necesario exponer que en este estudio, los cuidados maternos no son definidos desde una mirada normativa o del “deber ser”, sino que son entendidos desde una perspectiva empírica como una actividad ejercida principalmente por mujeres. Las cifras desde la última encuesta CASEN (2015), mostraron que en más del 95% de los hogares vive la madre biológica con el (la) niño(a) y en más del 65% viven ambos padres biológicos en ambas muestras. Por otro lado, el número de hogares con jefatura femenina ha ido en aumento paulatinamente en los últimos diez años, en el año 2006 correspondían al 29.7% y en el año 2017 al 39.5% del total de hogares. En el caso de las familias mono parentales, el 77.4% corresponde a jefatura femenina, mientras que el 18.1% a la masculina. En este sentido, cobra relevancia lo planteado por Donzelot (1999), quien señala que durante todo el siglo XX, habrían existido una serie de estrategias disciplinarias orientadas a posicionar a la mujer como la encargada principal de los cuidados de los hijos e hijas y del espacio doméstico, es decir, como la encargada del gobierno de las familias. Lo anterior, habría implicado la introducción del concepto de autonomía femenina como forma de diferenciar y debilitar a la figura masculina, toda vez que serían las mujeres quienes articularían la relación familia y Estado, donde el saber experto cobraría aún más relevancia (Deleuze, en Donzelot 1999). Todo lo anterior permite identificar tensiones entre los distintos discursos que intentan explicar y abordar el fenómeno de la violencia, especialmente la violencia de género y su transmisión intergeneracional.

El objetivo del presente artículo es analizar las consideraciones de los cuidados maternos en dos programas de intervención gubernamental en mujeres víctimas de agresiones sexuales, para lo cual se realizó un análisis de contenido sobre los documentos que plasman estas dos políticas públicas presentes en los principales polos urbanos del país: Concepción, Santiago y Valparaíso.
De esta manera, se busca identificar la presencia y el modo en que éste ámbito es incorporado durante los procesos de abordaje para la violencia sexual y como éstos pueden verse reflejado en los instrumentos utilizados, dado que éstos finalmente son los encargados de concretar la intervención, performando así las acciones disciplinares de quienes están a cargo de los procesos de intervención. A partir de codificaciones abiertas del corpus, se lograron establecer cuatro categorías de análisis: Autonomía y empoderamiento: la fórmula de salida; Enfoque de género ¿una calle sin salida?; Del paradigma familista al integral: el silencio de los cuidados maternos; El discurso del riesgo y la seguridad. Los resultados permiten concluir que los cuidados maternos son un ámbito silenciado en dichos modelos de intervención, relevando elementos individuales-autonomía y empoderamiento- como medios que permitan quebrar las relaciones de poder y dominación ejercidas socioculturalmente. Así el ámbito de los cuidados maternos, no resulta relevante en este tipo de intervención, aumentando el riesgo de la transmisión intergeneracional de la violencia.

Se espera contribuir a la visibilización y comprensión de la importancia de abordar el ámbito de los cuidados maternos en los procesos de mujeres víctimas de agresiones sexuales, por un lado como un modo de levantar sus propias inquietudes, necesidades y lugar que tiene dicho ámbito en su proceso de resignificación de las experiencias traumáticas, y por otro lado, directamente ligado con lo anterior, desde una línea de prevención a la transmisión transgeneracional de la violencia, como una forma de acceder más precozmente en la construcción de éstos mismos, en miras de interrumpir pautas de violencia y de abuso sexual.





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* Vallejo Correa
Escuela de Psicología. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso - EPUCV. Viña del Mar, Chile