Esta ponencia forma parte de un trabajo de investigación de tipo cualitativo que busca reconstruir la trayectoria política de Julio Troxler, militante peronista asesinado por la Triple A en 1974. A partir de la consulta de diversos archivos, la realización de entrevistas y la recolección de material bibliográfico, se realizará una primera aproximación a su trayectoria político-ideológica, que puede inscribirse en el heterogéneo campo de la izquierda peronista.
Troxler fue uno de los oficiales de las Fuerzas Armadas que se opuso a la proscripción del peronismo. Como parte de la resistencia al gobierno militar que desplazara a Perón en 1955, participó del levantamiento del general Valle, siendo uno de los sobrevivientes de los fusilamientos de José León Suárez que siguieron al frustrado intento de golpe. Exiliado en Bolivia, se dedicó a organizar una estructura que proveería de explosivos a la naciente resistencia peronista. A su regreso al país fue designado integrante del Consejo Coordinador y Supervisor del Peronismo, y se convirtió en colaborador de John William Cooke. Durante la década de los sesenta, Troxler alternaría períodos de prisión con períodos de libertad, debido a la persecución que generaría su continua actividad política dentro del peronismo.
A lo largo de sus casi veinte años de militancia política, su trayectoria lo llevaría a integrar espacios tan disímiles entre sí como la Logia Anael de José López Rega y Julio César Urien o la CGT de los Argentinos de Raimundo Ongaro y Atilio López. Sus vínculos políticos, que van del nacionalismo conservador cercano al fascismo a una izquierda nacional de corte marxista, son un ejemplo, durante los primeros años de la proscripción, de la diversidad de miradas ideológicas que coexistían dentro del movimiento. La evolución de estos vínculos refleja también la forma en que las contradicciones al interior del peronismo se irían profundizando, como resultado del impacto de los procesos de radicalización política e ideológica que tuvieron lugar durante esa década en la Argentina y el mundo.
Al igual que el resto de las identidades políticas, el peronismo se ha ido reconfigurando durante el período de proscripción y gobiernos civiles y militares que va desde 1955 hasta 1973. Durante los años sesenta se produjeron diversas articulaciones entre marxismo, nacionalismo y cristianismo, que contribuyeron a resignificar la historia política reciente, dando lugar a fenómenos como la peronización de los sectores medios, el acercamiento al marxismo de sectores provenientes del nacionalismo y del cristianismo, y la incorporación al peronismo de sectores del nacionalismo conservador, entre otros. Sus diversas variantes fueron moldeando entramados políticos cada vez más diferenciados al interior del movimiento, dando lugar a la cristalización de variadas subculturas que se proclamarían a sí mismas como el auténtico peronismo, y concebirían al resto de los sectores como infiltrados. A la luz de estas circunstancias, con el correr de la década del sesenta Troxler restringiría progresivamente su ámbito de inserción a los sectores del campo de la izquierda peronista.
Ahora bien, lejos de designar un espacio homogéneo, la categoría izquierda peronista hace alusión a un conjunto heterogéneo de individuos y grupos que desarrollaron prácticas y tradiciones políticas diversas. El análisis de la trayectoria de Troxler puede servir para echar algo de luz sobre cómo se articularon esas transformaciones en un caso particular, a la vez que contribuye a conocer con mayor profundidad los procesos de conformación, desarrollo y diferenciación de algunos de estos espacios, y los vínculos que establecieron entre sí. El hecho de que Troxler compartiera su militancia con exponentes tan diversos de la izquierda peronista como John William Cooke, Alicia Eguren, Susana Valle, Mabel Di Leo, Bernardo Alberte, Gustavo Rearte, Envar El Kadri, Carlos Caride y Jorge Di Pasquale entre otros, da cuenta de la cantidad de vasos comunicantes que existían entre estos referentes formados en un entramado de relaciones que, a lo largo de la década, se iría diferenciando cada vez más claramente del resto de los actores del movimiento.
En efecto, además de su militancia con Cooke, Troxler asistía asiduamente a las asambleas del Peronismo Revolucionario que se desarrollaban en el Sindicato de Farmacias, y sostenía también una estrecha relación con Mabel Di Leo, responsable de la Rama Femenina del Movimiento. A través de su vínculo con Alberte, Troxler conoció a López Rega, a quien frecuentaba en compañía de Rubén Sosa, un cuadro militar que al igual que él había permanecido leal a Perón. A fines de la década del sesenta participó también en una serie de películas que tuvieron una influencia decisiva sobre la nueva generación de militantes peronistas y los sectores medios que se incorporaban a la lucha política.
Con el retorno del peronismo al gobierno en 1973, fue nombrado Subjefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, siendo uno de los militantes provenientes de la izquierda que ocuparon funciones en el gobierno de Oscar Bidegain. Luego de la masacre de Ezeiza, realizó una investigación en la que desmentía la versión oficial y señalaba como responsables de los hechos a dirigentes de la derecha peronista vinculados a López Rega, debiendo renunciar a su cargo poco después a causa de las amenazas y los ataques provenientes de los sectores que apoyaban al vicegobernador Calabró y al Ministro de Bienestar Social. Luego de un breve paso por la revista Noticias, ocupó funciones como encargado del gabinete de Criminología de la Facultad de Derecho durante la experiencia de la Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires, quedando cesante pocos días después de la renuncia de Taiana al Ministerio de Educación.
Troxler fue asesinado por un comando de la Triple A en septiembre de 1974, siendo una de las primeras víctimas del aparato represivo para estatal que entraría en funcionamiento tras la muerte de Perón. Su caso es un ejemplo de cómo a lo largo de los sesenta y setenta un sector del peronismo se fue apropiando de elementos propios del marxismo, y permite visualizar como impactó este fenómeno, a través de un caso particular, en un contexto de radicalización política.