Aunque las cinematografías de América Latina no sean simétricas, la historia, los proyectos políticos y un desarrollo parecido tornaron sus respectivas dificultades semejantes entre sí. Un período importante en la historia para pensar el cine actual es el principio de los años 90' y las políticas neoliberales llevadas a cabo por los estados nacionales en el continente. La liberación de los mercados, sin cuotas de pantalla ni políticas de protección de los cines nacionales, posibilitó que la producción norteamericana ocupase los mercados con fuerza y limitase los espacios de las producciones locales (GARCÍA CANCLINI, 2005).
En el contexto de economías de escala, circuitos globales y productos transnacionales, el cine de América Latina también es atravesado por la lógica capitalista global. La apertura y la desregulación de los mercados promovidos en ese período no ha favorecido más difusión ni diversificación de los bienes audiovisuales para ofrecer una visión más compleja y heterogénea del mundo. La concentración en torno a los grupos multinacionales genera una expansión desigual de la cultura global, un acceso segmentado y heterogéneo de las industrias culturales (BAHIA, 2010).
Con una baja en los presupuestos para la cultura, el principio de los años 90' fue un período en que aún en Argentina y México, países con más larga tradición cinematográfica, demostraron una significativa disminución en el número de salas y espectadores. En ese sentido, García Canclini (2005) afirma la existencia de una regresión del desarrollo cultural: momento en que se retrocede en cuanto la capacidad de las sociedades latinoamericanas de afirmar la imagen de cada nación y de América Latina en su conjunto en los mercados y escenarios simbólicos internacionales (GARCÍA CANCLINI, 2005).
En ese escenario marcado por la hegemonía de la producción de Hollywood y con un bajo flujo transnacional de productos, la creación de la Reunión Especializada de Autoridades Cinematográficas y Audiovisuales del Mercosur (RECAM) fue un importante avance en el proceso de integración entre los cines de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. A partir de la firma del Programa Indicativo Regional 2007-2013 de la cooperación de la Unión Europea con el MERCOSUR, la Red de Salas Digitales del Mercosur se tornó entonces la política de más destaque propuesta por el Mercosur en el ámbito de la circulación audiovisual. Ese circuito de salas de exhibición, direccionado a la exhibición de películas de la región, tiene la finalidad de “promover la identidad del Mercosur y facilitar el acceso a la diversidad cultural audiovisual” (MERCOSUR/GMC/RES. Nº28/15).
El Programa eligió treinta salas de cine, ya existentes, distribuidas en el territorio regional: diez en Argentina, diez en Brasil, cinco en Paraguay y cinco en Uruguay. Todas estas recibieron un servidor de reproducción para cine digital y en el caso de Paraguay y Uruguay también fueron equipadas con un proyector. La Coordinadora de Programación Regional, instalada en Montevideo, tiene la función de gestionar la programación y la transmisión de contenidos en cada una de las salas que conforman la Red.
En 2018, la RSD cumple dos años de funcionamiento. Con su instalación iniciada en julio de 2014, a fines de septiembre de 2015 el PMA anunció la finalización de esta etapa. En 2016, las cinco salas situadas en Uruguay empiezan a programar y, al año siguiente, se suman a la programación cuatro salas en Argentina y tres en Paraguay. Aunque las cinematografías de los cuatro países del bloque regional sean marcadas por dificultades semejantes, la iniciativa enfrenta diferentes desafíos de implementación en contextos sociopoliticos tan distintos. De esa forma nos surgen las indagaciones: ¿Cómo esta política de hecho favorece el proceso de integración regional? ¿Cuáles son las dificultades encontradas por cada una de las salas? ¿Estas salas reciben el mismo perfil de público? ¿Se está teniendo acceso a películas que antes no eran proyectadas en esas localidades?
Con su carácter descentralizado, observamos que los responsables por cada Sala de la Red cumplen un importante rol en la implementación de esta política. Además de garantizar las condiciones técnicas para las exhibiciones, esos “intermediarios culturales” también son los responsables por, en base a sus propios criterios, hacer la curaduría de las películas latinoamericanas que van a ser exhibidas al público. En la presente investigación nos proponemos realizar un análisis de la política centrada principalmente en los intermediarios culturales a partir de técnicas cualitativas de análisis, principalmente entrevistas semiestructuradas y análisis de documentos.
Bibliografía:
Bahia, L. (2010). Novos contextos, outras estratégias: notas sobre o cinema latino-americano nos anos 2000. MÍDIA E AMÉRICA LATINA
Canclini, N. (2005). Cultura y comercio: desafíos de la globalización para el espacio audiovisual latinoamericano. El espacio audiovisual latinoamericano
Canedo, D. P. (2014). Todos contra Hollywood? Políticas, Redes e Fluxos do Espaço Cinematográfico do Mercosul e a Cooperação com a União Europeia.
Getino, Octavio (2005). Aproximación al mercado cinematográfico del Mercosur. Período 2002-2005.
Moguillansky, M. (2016). Cines del sur: la integración cinematográfica entre los países del MERCOSUR. Imago Mundi.