Pensar la educación pública, y pensarla en América Latina implicará, en nuestra perspectiva, un esfuerzo de lectura de la realidad presente. Esto, en la búsqueda de construir unas coordenadas epistémicas que nos permitan organizar un ángulo de mirada desde donde abrir posibilidades de apertura en términos de problematizaciones e interpretaciones que posibiliten identificar síntomas problemáticos así como nudos potenciadores de posibilidades de futuros.
En este sentido, quisiera compartir aquí algunas reflexiones que desde IPECAL 1, hemos venido realizando algunas reflexiones acerca de al gunas claves epocales latinoamericanas y geopolíticas que creemos abonarían a la lectura del presente en perspectiva de repensar la educación en nuestra región.
¿A qué llamaremos en este trabajo claves de pensamiento epocal - o de época -?
Estas claves las comprendemos como conceptos y/o categorías que organizan esquemas conceptuales – mentales y afectivos -, referenciales y operativos de orden consciente e inconsciente, subjetivos e intersubjetivos que condicionan nuestro modo de actuar en el mundo de la vida cotidiana; y, que van configurando unos imaginarios socio culturales que articulan relaciones, prácticas, mitos, ritos y creencias que revelan la profundidad con la que estas claves pueden dar cuenta de nuestro sentir, pensar y hacer como sujetos sociales así como de las exigencias de razonamiento para pensar críticamente el devenir socio cultural y político.
En esta perspectiva podríamos señalar, como claves epocales de pensamiento:
- Miedo
- Precarización
- Semántica oximorónica
- Ambigüedad/Inseguridad
- Desconfianza
- El miedo como práctica.
Como práctica cotidiana, como práctica social, como práctica política, como práctica en el modo de establecer vínculos y representaciones, es decir, en las formas de percibir al otro; el miedo como práctica en todas sus dimensiones (Lechner,N. 2002). Gran herencia dejada por las dictaduras militares latinoamericanas (Quintar. E 2015)
- Precarización material, existencial y emocional
Este concepto – como clave de pensamiento - tiene, a nuestro entender, un definido punto de partida en las políticas económica para América Latina, implementada en los ‘80 por parte de las agencias internacionales.
Esta política pública se denominó “flexibilización laboral”; flexibilización basada en la desregulación del mercado de trabajo lo que implica: reducciones salariales, despidos legalizados, ausencia de indemnizaciones, falta de coberturas sociales, contratación temporal, entre otros aspectos.
Esta política económica tuvo – y tiene cada vez más - unos enormes efecto psico-sociales como: inseguridad emocional, incertidumbre y falta de garantía de condiciones socioeconómicas mínimas y suficientes para una supervivencia digna, lo que incide directamente en las mayorías trabajadoras y repercute en sus entorno familiares y sociales.
- Semántica oximorónica
La semántica está vinculada al sentido, significado e interpretaciones subjetivas y comunitarias de las palabras, expresiones o símbolos con las cuales nombramos y nos comunicamos en el mundo de la vida.
El oximorón, consiste en usar dos conceptos de significado opuesto en una sola expresión, lo que promueve un tercer concepto. El sentido literal de oxímoron es opuesto, absurdo, por ejemplo, “un instante eterno” o “luminosa oscuridad”.
En síntesis, de lo que da cuenta esta categoría como clave de época, es de lo paradojal de los discursos y, por lo tanto, la imposible congruencia de esos discursos en la pragmática social.
La seguridad, por ejemplo, como política de Estado, ha sido una estrategia impecable del orden dominante para profundizar las inseguridades. Todos los países en América Latina tienen grandes inversiones en “seguridad” frente la inseguridad que el mismo establishment genera; provocada, en gran medida, por la fuerza misma de las medidas económicas de subsistencia; robos, desapariciones, muerte, etc.
La seguridad es una construcción interna – subjetiva y social – hoy minada por el miedo, la precariedad y la “seguridad” como oxímoron – es decir por la inseguridad – lo que pone bajo amenaza nuestras propias construcciones simbólicas de poder construirla ¿cómo hacerlo en el entrampamiento constante de esta semántica?
De igual modo sucede con algo tan delicado como la política pública de derechos humanos. Los países que “cuidan” que estos se cumplan, con su intervención en otros países por intereses económicos, generan guerras genocidas como en Siria, Irak e Irán (Hinkelammert. F; 2010) o desestabilizaciones multiforme como ocurre en Venezuela o Brasil
¿Cómo viven los adolescentes y jóvenes estas situaciones sociales; y, más aún, los adolescentes y jóvenes de sectores vulnerables?
¿Seremos capaces de construir nuevas relaciones intersubjetivas y sociales?.
- Ambigüedad/inseguridad y desconfianza
La cuestión de poder repensar estas coordenadas de época desde claves de pensar histórico nos permiten ampliar comprensiones psico-sociales necesarias para construir conocimiento histórico.
¿Qué ocurre cuando el miedo como práctica en todas sus dimensiones subjetivas e intersubjetivas nos invade invisiblemente? ¿Qué ocurre cuando se vive día con día en las coordenadas de un fluir precarizado?
Se instituyen la ambigüedad y la desconfianza en la dinámica social.
La ambigüedad propicia confusión; esto en tanto la información que se recibe no esclara y directa sino que se deja, intencionalmente, abierta a la confusión, a más de un entendimiento o interpretación.
El contexto tiene mucha importancia en la eliminación de las posibles ambigüedades.
La des-confianza implica en si mismo una ruptura relacional. Significa des-creer, sacar la fe de la relación con el otro, es negar posibilidad de construir con el otro un proyecto o unas acciones posible. Es una actitud consciente y voluntaria que no depende del otro, sino que es una creencia de quien la sostiene. Es una presunción negativa en cuanto al comportamiento de otra persona.
Estas actitudes forjan dinámicas disyuntivas en contradicción al deseo de ser reconocido lo que condiciona formas relacionales saludables activando alteraciones y patologías en los vínculos y relaciones como: soledad desolada, temor – hasta llegar a ataques de pánico – ruptura de lazo como fe en el otro y depresiones en diferentes grados. El otro es amenazante lo que invade lo relacional en todos sus ámbitos – laborales, comunitarios, sociales, etc. -
Y podemos remitirnos a experiencia laborales donde la palabra clave era “por las dudas”. “Que este todo escrito, por las dudas. Porque no sabemos si nosotros vamos a estar y lo más probable el que venga lo quiera modificar”. Entonces todo el “por las dudas” es por la tremenda desconfianza que tenemos uno por el otro.
Estas coordenadas epocales nos colocan en un lugar de conocimiento particular tanto como en las formas de relación y producción de sentidos y significados sociales lo cual nos lleva a preguntarnos ¿quién es hoy el otro/otra?
Y el otro pasa a ser desde la desconfianza, la precarización y el miedo, pasa a ser un otro amenazante. Y amenazante en todos los sentidos, si es jefe me puede dejar sin trabajo, si es subalterno me puede traicionar, de manera que empezamos a tejer unas relaciones y unas prácticas y unas representaciones basadas en la desconfianza.
Frente a esto nos preguntamos.
¿Cómo estas claves podrían favorecer una mayor comprensión e identificación de emergencias simbólicas, existenciales y materiales en nuestros contextos?; ¿cómo y desde dónde nos relacionamos actualmente en las sociedades latinoamericanas?; ¿cuáles son nuestras prácticas, relaciones y representaciones sociales?;
Y, en esta búsqueda de aproximaciones comprensivas,
¿Cómo repensar la necesidad socio cultural de la formación de sujetos sociales y políticos en los que podríamos llamar tiempos interesantes, como reza la antigua maldición china (Zizek S. 2011)? Y, específicamente, la formación de adolescentes y jóvenes en situación de encierro.
Muchos son los sucesos que nos llevan a hacernos estas preguntas, entre otros podríamos señalar cuestiones tales como: la recurrencia del intervencionismo del orden dominante en nuestras tierras; y, la recurrencia del apoyo interno que estas fuerzas convocan lo que podría verificarse, por ejemplo, en golpes de estados jurídicos manipulados en el marco de democracias endebles; golpes de estados mediáticos y ajustes – palabra muy usada por la delincuencia organizada – que traen desolación y, en muchos casos, muerte así como desarraigo y devastación para las mayorías en beneficio de las minorías2. A lo que podríamos articular el proceso de paz en Colombia, la defensa de la tierra de los movimientos sociales y sus luchas contra las políticas extractivitas, el racismo, los desplazamientos forzados, las renovadas formas de esclavitud humana, etc.; pero, sobre todo, y en la atmosfera de lo que este texto convoca.
Y así, podríamos señalar interminables datos en Brasil, Colombia, Paraguay y cada uno de nuestros países. Datos que dan cuenta de esta situación de vulnerabilidad en la población de niños, adolescentes y jóvenes en general; y, en particular, de poblaciones empobrecidas y violentadas socialmente.
Y estos no son datos menores, no creo en absoluto que, como suele decirse “esto siempre ha existido, solo que ahora hay más información”; decires expresados muchas veces desde “eruditos” lugares comunes que sólo expresan formas de miopía epistémica que intentan, desde esos lugares de pensamiento reducido.
Este es el sentido de este trabajo, intentar construir algunas claves de época desde donde leer la actual situación social cultural donde se desarrollan las dinámicas educativas.
1. Instituto Pensamiento y Cultura en américa Latina www.ipecal.edu.mx
2. Una referencia indispensable que da cuenta de esta afirmación son los informes de OXFAM.