Apego y trastornos mentales
1. Análisis del apego desde Herman, Rygaard y Ogden
2. Cifras y comentarios sobre violencia intrafamiliar, infantil y abuso sexual en Colombia
3. Contención y sensibilidad materna (Bion, Winnicott, Ainsworth)
Se desarrolla un análisis sobre vínculo primario como fenómeno relacional que funda las bases para el desarrollo físico y psicológico del menor. En este sentido, se observan algunas posibles consecuencias para la vida futura del mismo, si este vínculo primario no responde como es lo esperado. Es claro, que es difícil encontrar en una diada madre-hijo, un apego seguro, pero se habla de por lo menos, vínculos primarios más o menos adaptativos, que permitan al niño y a la madre desarrollarse física y psicológicamente de manera sana, con bienestar y ser funcionales socialmente. Este análisis se hace desde el punto de vista de psicólogos clínicos que han trabajado durante varios años con población víctima de abusos a sus derechos, adultos y niños. También se hace un análisis de la importancia de la cuestión para Colombia y finalmente, se propone el tema de la sensibilidad materna como potenciador del vínculo primario.
Varios autores de la psicología clínica y social como Bowlby y Bion coinciden en que el establecimiento de un vínculo seguro y de confianza entre madre e hijo, favorece el desarrollo de una personalidad sana, permite la adquisición de herramientas de regulación emocional y habilidades interpersonales. Al mismo tiempo, se afirma que en tanto el vínculo primario esté basado en la negligencia, la violencia y la ambivalencia, el menor desarrollará patrones alterados de conducta que le van a dificultar desenvolverse socialmente, autorregularse y habrá más probabilidades de desarrollar trastornos mentales (Ogden, Minton y Pain, 2009; Herman, 1992; Rygaard, 2008).
Judith Herman (1992), habla sobre cómo los niños que crecen en un ambiente de abuso crónico, de absoluto control y dominación, terror y contradicción, desarrollan apegos patológicos a quienes los abusan y los descuidan, apegos que se esfuerzan por mantener. Deben aprender a adaptarse para sobrevivir, generalmente usando defensas disociativas, desarrollando una identidad fragmentada y regulando de manera patológica los estados emocionales. Estas estrategias generalmente se prolongan hasta la vida adulta, lo que aumenta las dificultades para funcionar socialmente de manera adecuada y mantiene el sufrimiento emocional, que en muchos casos se manifiesta a través de enfermedades físicas o trastornos mentales en la vida adulta.
Rygaard (2008), desarrolla un análisis de las causas y modo de intervención del Trastorno de Apego Reactivo que se manifiesta como la capacidad limitada para responder de forma adecuada tanto social como emocionalmente. La mayoría de los niños que desarrollan este trastorno, han sido desprovistos de atención, cuidados parentales y contacto en los primeros años de vida. El autor considera que ellos no son antisociales como la mayoría los califica, sino que son presociales, es decir, tienen ausencia de comprensión social. Los adultos que desarrollaron TAR cuando eran niños, suelen manifestar trastornos de personalidad, conducta antisocial, depresión, automutilación, enfermedades autoinmunes, etc. Cuando son adolescentes manifiestan los mismos síntomas que cuando eran niños, es como una nueva crisis. Su propuesta terapéutica la describe como “un conjunto de herramientas destinadas a proporcionar una base segura para el niño”.
Según Ogden, Minton y Pain (2009), las alteraciones tempranas en el apego, generan efectos duraderos en disminución de la modulación de la activación fisiológica, el afrontamiento al estrés y en el desarrollo de relaciones sanas. La capacidad de regulación es la base sobre la que se desarrolla el sentido funcional de la propia identidad. Es la madre la que regula el estado de activación del niño manteniéndolo en un estado óptimo. Dependiendo de la estructura del apego, los niños se pueden orientar más a la autorregulación o a la regulación relacional.
Pareciera que situaciones con estas características fueran extrañas o “casos aislados”, pero en la práctica clínica, muchos profesionales encuentran que es muy común. Además, según el informe de Medicina Legal (2017) en Colombia, en 2016 se conocieron 26.473 eventos de violencia ocurridos en el contexto familiar, sin incluir la violencia de pareja. De estos, el 38,08 % de las víctimas fueron niños, niñas y adolescentes. De ese porcentaje de NNA víctimas, el 90% de los agresores son parientes de los menores y de estos parientes, el 58% están representados por la madre y el padre. Esto, sin tener en cuenta la cantidad de abusos que no se denuncian, especialmente los de las zonas rurales. En la zona rural Colombiana, donde la educación y servicios de salud son limitados, muchos padres continúan practicando la crianza con violencia, naturalizándola hasta el punto en que se presentan abusos sexuales contra hijas, sobrinas y nietas, sin que nadie haga algo al respecto, empezando por las autoridades competentes quienes se excusan frecuentemente diciendo “eso pasa todo el tiempo”.
Teniendo en cuenta que el vínculo de apego es esencial en la formación de la personalidad y la adquisición de mecanismos de afrontamiento, es necesario hablar sobre la contención y la sensibilidad materna como indicadores de vínculo de apego seguro. También es clave reconocer que estos fenómenos son atravesados por el contexto cultural en el que se encuentre la madre que los practique. Tan solo en Colombia, con la multiplicidad de comunidades, tradiciones, etnias y la riqueza de prácticas al momento de la crianza, varía mucho de una región a otra. Esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de intervenir en una población para saber cuáles de esas prácticas se pueden retomar y aprovechar y cuáles es necesario intentar cambiar.
En relación con la promoción de prácticas de crianza y establecimiento de vínculos primarios menos dañinos, se tienen en cuenta conceptos como: contención emocional: la capacidad de los padres o adultos responsables para facilitar y propiciar el desarrollo emocional de sus hijos, tolerando la expresión de afectos y angustia (Luzzi, 2009), la contención materna de Bion que alude a la regulación de la satisfacción y la frustración que la madre debe manejar en el menor, Winnicott con el término madre suficientemente buena, pues ella debe ser el sostén del niño no solo físico sino mayormente emocional. Sensibilidad materna, que es la habilidad de la madre para darse cuenta, interpretar y responder adecuadamente a las señales del infante (Ainsworth, Blehar, Waters & Wall, 1978, citados en Salinas-Quiroz y Posada, 2015). Y finalmente, desde el estudio de las prácticas de crianza, Aguirre (2013) pone de relieve el control y el apoyo que se deben prestar al menor desde el nacimiento hasta la adolescencia.
Referencias
Aguirre D., E. (2013). Relación entre crianza, temperamento y comportamiento prosocial en padres de familia de niños de 5º y 6º grado de la educación básica, pertenecientes a seis estratos socioeconómicos de Bogotá D. C. (Tesis de doctorado). Universidad de Manizales, Manizales.
Herman, J. (2004). Trauma y recuperación: Cómo superar las consecuencias de la violencia. Madrid, Espasa-Calpe.
Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. (2017). Informe de Indicadores de Gestión. Segundo Trimestre de 2017. Recuperado de: http://www.medicinalegal.gov.co/documents/20143/182023/informe+segundo+trimestre+de+2017.pdf/dd170588-236c-37aa-c032-b57e9ecdee45
Luzzi, A. (2009) Estudio de la capacidad de contención emocional de padres o adultos
responsables incluidos en grupos de orientación. Memorias del Primer Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología y Quinto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. T I, 71-73. Facultad de Psicología, UBA
Ogden P; Minton, K: Pain, C. (2006). El trauma y el cuerpo: Un modelo sensorio motriz de psicoterapia. Bilbao: Desclée de Brouwer.
Rygaard N. P. (2008). El niño abandonado: guía para el tratamiento de los trastornos del apego, Barcelona, Gedisa.
Salinas-Quiroz, F. & Posada, G. (2015). MBQS: Método de evaluación para
intervenciones en apego dirigidas a primera infancia. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud,13 (2), pp. 1051-1063.