El Área Metropolitana de Monterrey (AMM), al igual que otras grandes urbes, está presentando un proceso de urbanización en donde los fraccionamientos cerrados están teniendo un gran desarrollo. Estas se han posicionado dentro del mercado debido a sus características de ser espacios públicos protegidos y separados del caos citadino, principalmente de la criminalidad.
En México, y sin ser excepción el AMM, el auge de estos desarrollos se dio cuando los problemas de inseguridad se incrementaron; en el 2011, el AMM se encuentra dentro de los 10 municipios en los que más aumentaron las ejecuciones. Presentó un incremento del 165% con respecto del 2010 y en tercero a nivel nacional, y dentro de las escala de los municipio más violentos se encontraba en el 5to lugar con 471 ejecuciones (por cada 100mil habitantes). En este sentido se genera una mutación de aquellas colonias que habían sido diseñadas como abiertas, hacia una nueva modalidad de fraccionamiento cerrado. Esta nueva forma de organización y de redistribución espacial, es resultado del contexto industrial neoliberal, de la polarización social que tiende a organizarse en patrones radiales (Narvaez, 2006).
La tendencia del desarrollo urbano, básicamente a partir de los años 90, es construir complejos habitacionales de acceso restringido y la integración de funciones urbanas de cada vez mayor rango (Janoschka, 2002). Por lo tanto, la lógica de “cierre” de colonias, sigue un aparente discurso de seguridad pero que más allá busca esa inclusión a la nueva forma de desarrollo urbano, aunado a ello, los barrios cerrados y la acción de cerrar, responden realmente a intereses de empresas inmobiliarias y a una reducción de la capacidad del Estado de ingerir y gestionar el control urbano (Monroy, en prensa). Además de ello, las acciones de reacción y represión han cobrado un rol preponderante como respuesta a la seguridad en lugar de la prevención situacional del crimen (Valenzuela, 2012, p.3).
La prevención situacional o administrativa centra sus acciones en la disminución de las oportunidades para que el delito se presente; se enfoca en la acción delictiva y no en el delincuente y las soluciones que se brindan son muy prácticas y operativas. En otras palabras, la prevención situacional se refiere al manejo de los espacios públicos, a la imagen urbana, a la implementación de medidas como circuitos cerrados de televisión, cercas, vigilantes, etc., por mencionar algunos. Esta postura cobra mucha fuerza ya que no se detiene a cuestionar el orden existente, ni las causas por las que alguna persona delinque, sino sólo propone acciones físicas para que yo exista la oportunidad del delito. Y en este sentido es que, se han priorizado estas acciones de restricción a la movilidad urbana y social, dándole mayor importancia a la prevención situacional sobre otro tipo de propuestas.
Así es que la nueva lógica indica que mediante bardas, rejas, casetas, plumas y guardias de seguridad, la criminalidad se mantiene fuera del hogar. Además, esta nueva distribución agrupa a los ciudadanos de acuerdo a su condición económica, social y cultural, lo que visibiliza la exclusión de la organización urbana y social (Monroy, en prensa). Y de manera lamentable, los delitos no presentan necesariamente un descenso en su actividad, más aún, la criminalidad en términos generales, se mantuvo en índices altos, y además se presentaron otro tipo de problemas, como por ejemplo, en aquellas colonias donde originalmente era fraccionamiento abierto, tenían que realizar una importante y constante labor de convencimiento vecinal, para que el proyecto (de cerrar la colonia) se diera, e inclusive, se mantuviera.
Los fraccionamientos cerrados no sólo no reducen la criminalidad local, sino que también van contribuyendo al mantenimiento de la sociedad de riesgo, a la exclusión, la identificación entre la sociedad, si bien no desaparece, se ve reducida a su máxima expresión, y a la imposibilidad de plantear diferentes formas de prevención del delito. Por lo tanto, el presente trabajo se basa en estudios teóricos y documentales acerca de la violencia en el área mencionada, y cómo se sigue presentando una vez que los mecanismos de prevención (segregación espacial) han sido implementados, aunado a diferentes vicisitudes derivados de tal segregación.