En 2008 se produjo una crisis financiera, en la que dio por resultado el colapso del mercado hipotecario, con el cual se desplomaron las instituciones financieras, es decir, se produjo una reacción en cadena que perjudico los mercados mundiales. En México según datos del Banco Mundial, el país registró un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2008 de 1.4% y en 2009 de -4.7% lo cual se refleja una caída por la crisis. Las afectaciones que sufrió fue por la estrecha vinculación que hay entre la economía mexicana y la estadounidense, lo que ha creado una relación en la que si a Estados Unidos le va bien económicamente a México le va bien y no es un caso específico de México, sino, que la estrecha relación se asocia con todo Latinoamérica.
Dentro de la economía nacional de México es un país que la mayor parte de su producción industrial y manufacturera se envía a Estados Unidos. Al estallar la crisis hipotecaria, las instituciones financieras no conocían la cantidad de pasivos netos que se encontraban fuera de balance, por lo que, el crédito se paralizo con lo que se causo una pérdida de la confianza de los inversionistas, falta de compra de bienes y servicios, lo que llevo a la caída de la producción, por lo tanto una falta de circulación de la moneda. Por lo tanto las afectaciones en México de la crisis fue la retirada de capitales del país, lo que llevo a pérdida de producción y esto a la pérdida de plazas laborales. En materia de empleo en el país, en el sector formal hubo una pérdida de 170 mil empleos en 2009, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Por lo que este estudio explora como fueron las fluctuaciones de la Población Económicamente Activa (PEA) en los años 2005 a 2011, mediante un análisis de los datos de los indicadores estratégicos de ocupación y empleo en México. En el cual se demuestra como la Población Económicamente activa ocupada femenina se desplomo, mientras que el masculino se mantuvo. Lo que da por resultado que con la crisis de 2008 en México representó una caída de la PEA Ocupada Femenina dando por resultado condiciones de desigualdad de ingreso entre hombres y mujeres, debido a que las afectaciones de la crisis en 2008 no fue de la misma manera, para hombres como para mujeres, aunque la población total del país mantuvo su crecimiento constante, el empleo femenino remunerado se vio disminuido. Tanto como para hombres y mujeres los puestos de trabajo se vieron rescindidos por sanear las cuentas empresariales, lo que dejo en una situación de vulnerabilidad a los afectados.
Si bien se perdieron personas ocupadas en este periodo, fueron absorbidas por la PEA ocupada femenina, con lo que las condiciones de desigualdad se siguen perpetuando, a pesar de los esfuerzos por parte del estado para brindar condiciones de igualdad entre hombres y mujeres. Por lo tanto fueron las mujeres quienes se vieron en una situación de vulnerabilidad, al perder su fuente de ingresos, y los derechos sociales que conlleva el trabajo, como seguridad social, fondos para vivienda, servicios de salud, fondo para el retiro. Los puestos menos indispensables, son los que al momento de realizar recortes de personal son cortados, por lo tanto se puede inferir que a pesar de la búsqueda de la igualdad, las mujeres siguen desempeñando puestos menos vitales que los hombres. Es necesario establecer un precedente en el hecho de que la PEA ocupada femenina es más sensible a los cambios económicos, esto se argumenta en base a que los cambios de la PEA ocupada Femenina son más bruscos que la PEA masculina. Con lo cual nos dice que al ser más sensible a los cambios puede generar condiciones de desigualdad.
La información obtenida para la realización de esta investigación se tomo del Sistema Estatal y Municipal de Base de Datos el cual es dependiente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, esta información se desprende de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la cual tiene una población variante correspondiente a los años en los que se aplico la encuesta. La muestra cuenta con un tamaño de 120,260 viviendas la cual se realiza de manera trimestral en las 32 entidades del país, dentro de estas 32 entidades se toman 3 segmentos a analizar como muestra, a las ciudades con más de 100 mil habitantes, a un complemento urbano y a una muestra rural, con lo que se evita que la muestra sea sesgada a un solo sector de la población.