El desarrollo rural en Colombia es altamente inequitativo y excluyente. La hegemonía política tradicional restringe elecciones libres, limpias y competitivas. Esto acentúa los conflictos en el campo y el uso inadecuado y destrucción de los recursos naturales. De manera adicional, esta lógica se apoya en una precaria y deteriorada institucionalidad pública (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2011). Lo cual ha venido acompañado de una pérdida constante de la seguridad alimentaria del país, al pasar de un coeficiente de autosuficiencia alimentaria de 104% en 1991, al 95% en 2003 y al 89% en 2013 (Observatorio de seguridad alimentaria y nutricional de Colombia, 2014).
Esta situación ha estado enmarcada en las políticas económicas neoliberales que se han venido implantando desde hace más 25 años en Colombia. Pero el fracaso de la teoría neoliberal en el campo del desarrollo ha sido sosegado por los discursos que dirigen la atención hacia la problemática institucional de los países subdesarrollados y en el que la actual literatura ortodoxa sobre las instituciones y el desarrollo tienen la dificultad en diferenciar entre las formas y las funciones de las instituciones (Chang, 2006). Sin embargo, Marx afirmaba que los fenómenos que surgen en las relaciones económicas, son la base sobre la que descansan las demás relaciones sociales (Lange, 1966), es decir, el tipo de institucionalidad existente, es el producto de la política económica.
Derivado de este escenario, el propósito de este artículo es la consolidación de una síntesis comprensiva de las teorías y políticas económicas para el desarrollo endógeno, que puedan ser dirigidas al sector rural, ya que “la productividad es resultado del aprendizaje y los incrementos en la productividad (aprendizaje) son endógenos” (Stiglitz & Greenwald, 2014, pág. 25). Este tipo de desarrollo requiere de una activa participación del Estado en la economía, lo cual va en contravía de los postulados neoliberales del libre mercado. Sin embargo, estas políticas económicas crearán caminos hacia la construcción de instituciones inclusivas, las cuales promoverán el crecimiento, estabilidad, desarrollo económico- social y servirán de previsor de eventos como: vulnerabilidad del campo por degradación ambiental, impactos económicos, sociales y ecológicos derivados de un desastre natural, económico y/o social.
La naturaleza, concepto y objeto de la política económica que se tiene en cuenta en la presente investigación, es la que surge de los problemas económicos inherentes a los sistemas económicos (como lo es la desigualdad y sus consecuencias negativas como la inseguridad y la afectación negativa en la inversión), los cuales llevan a las reformas o intervenciones de la sociedad y sus representantes en el sistema económico. Es así como John Stuart Mill (Londres, 1806 - Aviñón, Francia, 1873), “dividía las interferencias en dos tipos: 1) intervenciones «autorizadas», que prohíben o limitan las fuerzas del mercado, y 2) intervenciones «de apoyo», que aumentan las fuerzas del mercado. Estos dos tipos de intervenciones pueden también considerarse en términos de los conceptos de ex ante y ex post. La igualdad ex ante se refiere a las intervenciones diseñadas para asegurar que los individuos partan de una situación equitativa; es decir, que todos los corredores salgan del mismo punto. La igualdad ex post se refiere a aquellas intervenciones, como la imposición, que tratan de introducir algún criterio de justicia en los resultados reales de los procesos sociales que implican riesgo e incertidumbre (Ekelund & Robert, 2005, págs. 223-224). Lo que diferencia a la política económica de cualquier otra política pública, es que la primera es dirigida con el objetivo principal de mejorar el sistema de producción. En este sentido, hay identificado cuatro niveles que ayudan a este propósito: microeconómico, mesoeconómico, macroeconómico y metaeconómico (Esser, 1996).
Por lo tanto, el objetivo de esta investigación es el de consolidar e identificar las políticas económicas que se enmarquen en un enfoque sistémico de Competitividad aplicado al sector rural colombiano. En la primera parte se expondrá la conceptualización de la Competitividad Sistémica. En la segunda parte se expone un diagnostico breve de las falencias en el desarrollo rural colombiano. En la tercera parte se hace una revisión documental de antecedentes de investigación y de literatura de las políticas económicas encaminadas al desarrollo rural en Colombia. En la cuarta parte se obtiene la identificación y consolidación de cada una de las políticas económicas en el marco de la Competitividad Sistémica y sus cuatros factores de competitividad: metaeconómico, mesoeconómico, macroeconómico y microeconómico. El resultado más importante es la propuesta de políticas económicas dirigidas al sector rural colombiano basadas en un sistema económico capitalista con alta intervención estatal con enfoque de competitividad sistémica, dirigido a la construcción de una base productiva territorial (BPT) en el sector rural colombiano.