Había una vez... una niña que un día, regresó de la escuela apesadumbrada... por la mala calificación que el profesor puso a su dibujo: un hermoso árbol morado!.... un profesor que puso la baja nota en tanto decía : LOS ARBOLES NO SON MORADOS! Ocurrió hace más de 25 años y esa niña era mi hija.... hecho ocurrido muchas veces más en su vida escolar, tal como había ocurrido en la mía,... y que me hizo decidir que jamás sería profesora....
Podemos los adultos legitimar a niñas y niños en la creación de su propia identidad expresiva infantil, que surge desde la realización de su propio imaginario? Y en esa zona brutal de exclusión que es la pobreza, pueden adultos familias y educadores, que no son legitimados en la expresión de su propia Identidad de Ciudadanía, reconocer en la Infancia y Jóvenes, ese Derecho?
De la realización de mi trabajo en tanto poeta experimental multimedios, con jóvenes e infancia de una de las comunas pobres de mi país; emerge un paisaje de condicionamientos adultos y programas formativos institucionales, que anula el derecho a la libertad de expresión, indispensable para la creación del propio imaginario. Ese propio imaginario como lugar de la propia identidad que emana de la propia vida.
En este paisaje, devastado por tan antigua cultura autoritaria, cultivar cultura democrática legitimadora de derechos a la infancia y juventudes necesita que, adultas y adultos hagan lugar, a experiencias culturales significativas de libertad expresiva, y una de esas experiencias es la exploración creativa del propio imaginario. Distintas voces, desde diversos saberes, expresan, como las artes son potenciadoras de este accionar identitario por los procesos creativos que genera y así la experimentación de lenguajes orales, sonoros, visuales, audiovisuales, corporales, ponen en movimiento la genuina cualidad expresiva personal, de niñas, niños y jóvenes, aun si contradice los códigos formativos instalados. Las obras creadas para niñas y niños responden mayoritariamente al imaginario adulto sobre la infancia, esa tarjeta postal que genera el - no lugar - de los imaginarios y realidades de niñas y niños y muy fundamentalmente, establece el – no lugar – de niñas, niños y jóvenes pobres “......somos a quienes les negaron la cultura - es por eso que yo ahora te compongo esta basura - somos a quienes nadie les habló del arte - es por eso que yo ahora - te compongo este desastre - nuestra canción no está en los diarios ni en la tele - pero la encuentra de mil color en las paredes - criminalizan si te pones a pensar - somos delincuentes pa la cultura oficial........” canta Evelyn Cornejo ya joven adulta venida a la capital desde el sur ... Qué joven se puede ser si se viene de una infancia negada en su expresividad más genuina ?
Es gran desafío en nuestra cultura colon-izada , abrir ruta a democratizar la cultura escolar, desde la educación inicial, en ejercicios múltiples y constantes, de crear con la infancia y legitimando a cada niña, niño y joven, en tanto co-partícipe de su proceso creativo del propio imaginario; transformando el mandato formativo institucional, que aun valora a cada educadora y educador por el dominio de grupo que ejerce, y logre el condicionamiento que responda a la cultura dominante escolarizada, siendo una de sus expresiones, la tiranía que se ejerce en las aulas, con la cultura lectoescritora libresca, como único medio de desarrollo , desde los imaginarios adultos, y la nula capacidad de comprender la multiplicidad de medios expresivos culturales, de los que dan cuenta las artes y que responden a la contemporaneidad de infancia y juventudes / Dictadura de la Lectura = Represión de la Conversación = SILENCIO (de la autora )
El biólogo chileno Humberto Maturana, en su plegaria del estudiante expresa: ¿Por qué me impones lo que sabes si quiero yo aprender lo desconocido y ser fuente en mi propio descubrimiento? El mundo de tu verdad es mi tragedia; tu sabiduría, mi negación; tu conquista, mi ausencia; tu hacer, mi destrucción......