Las víctimas trasnacionales: operación cóndor y exilio en el cono sur
En la década de los setenta, los países del cono sur vivieron situaciones de extrema violencia derivadas del terrorismo de estado. Muchos latinoamericanos debieron buscar asilo en países vecinos, en la medida que se iba instalando el autoritarismo en la región. Los golpes de estado de cada nación significaron la persecución de los militantes de izquierda, no sólo locales sino también extranjeros. Miles de extranjeros se encontraban en este lejano país, pues habían llegado a ver de cerca el proceso chileno, en calidad de observadores curiosos o militantes solidarios, dispuestos a colaborar en esta tarea. De la misma manera, muchos encontraron en Chile un refugio al que acudieron cuando sus gobiernos los expulsaron o persiguieron. Brasileros, uruguayos, argentinos, bolivianos eran parte de los casi veinticinco mil extranjeros que había en Chile, en calidad de refugiados al momento del golpe de estado.
A partir del 11 de septiembre, la feroz represión desatada en contra de los partidarios de la Unidad Popular se hace extensiva a todos los extranjeros. Para el régimen, cada uno de ellos es un potencial enemigo de la patria, por lo que se les conmina a abandonar el país a la brevedad; paralelamente, se le pide a la población delatarlos.
Dado el clima de persecución, una gran cantidad de chilenos y extranjeros buscaron protección en las embajadas, a las que no fue fácil acceder, pues los militares se instalaron en sus alrededores para evitar que los perseguidos encontraran auxilio en ellas.
Además, la Junta de Gobierno puso enormes dificultades para que la ACNUR pudiera hacer su trabajo. El 20 de septiembre se constituyó en Chile, y un par de días más tarde se instala la Comisión Nacional para los Refugiados (CONAR), aprovechando la experiencia previa con los refugiados, se constituye con el apoyo de todas las iglesias con presencia nacional y la Cruz Roja Internacional. De acuerdo al trabajo de Clara Aldrighi, se crearon 26 centros de recepción de refugiados. Estos centros eran exclusivamente para los refugiados extranjeros que se encontraban en Chile. Para el nuevo régimen, estos debían ser devueltos a sus países de origen, no obstante, de acuerdo a las políticas de Naciones Unidas debían ser instalados en un tercer país, pues en el propio corrían peligro.
A pesar de lo anterior, no todos los extranjeros en Chile lograron este objetivo.
Un número importante de los refugiados latinoamericanos, pero también los chilenos perseguidos por la dictadura deciden asilarse en la embajada de Argentina en Chile, o cruzar la cordillera por sus propios medios para pedir refugio una vez instalados en el país vecino,
una serie de factores permiten explicar la masiva afluencia a ese país, siendo la primera de ellas, precisamente, su carácter fronterizo, que permitió cruzar clandestinamente la extensa frontera compartida. Por otra parte, la cercanía también permitía sostener la ilusión de un pronto retorno y, por cierto, la solidaridad expresada por su pueblo, pero también por el anuncio del General Perón de proteger a los perseguidos de las dictaduras latinoamericanas que los persiguen.
No obstante, la compleja situación interna que vive Argentina, deja vacía esa promesa, y los refugiados se convierten en sospechosos y nuevamente, en perseguidos.
Al menos a partir de 1974, existe una coordinación formal entre algunos los estados latinoamericanos, y muy particularmente Argentina, Chile y Uruguay, conocida como Plan Cóndor que deja más de un centenar de víctimas y bebes apropiados sin importar fronteras.
Esta situación, sin duda se profundiza con el golpe de Estado de 1976. Argentina será el escenario para la represión de uruguayos y chilenos que habían elegido ese duelo para ponerse a salvo.
En este trabajo nos proponemos hablar de quienes cruzaron las fronteras huyendo de la represión, y son atrapados, y hechos desaparecer en los países de refugio, en tanto representan de manera brutal los mecanismos y efectos de la coordinación represiva de las dictaduras cono sureñas.
Para ello trabajaremos fundamentalmente con los informes de “verdad” de Argentina, Chile y Uruguay y los juicios del plan cóndor en curso.