Resumen de ponencia
Experiencias de las estudiantes en los órganos de gobiernos de la Universidad de Sonora, México
*Ivana Celeste Tadei Arriola
*Ma Guadalupe González Lizárraga
*Rocío Haydee Arreguín Moreno
La segregación de las mujeres profesionistas en la inserción laboral ha sido tema de investigación desde mitad del siglo XX y hasta la actualidad; ello, vinculado al tipo de empleos que ocupan, y la menor remuneración económica que obtienen en relación con los hombres. Sin embargo, este fenómeno se observa desde el ingreso a los estudios universitarios, en donde los grupos de estudiantes con más presencia femenina se encuentran en las áreas de Ciencias Sociales y las Humanidades, mientras que bajan significativamente en las Ciencias Exactas y las Ingenierías.
La interrogante que plantea resolver este estudio se relaciona con la observación de la participación política femenina en estas mismas áreas de estudio, planteando como objetivo explorar la valoración y el tipo de participación que tienen las estudiantes en los órganos de gobierno de la Universidad de Sonora (UNISON), espacio en el cual se posicionan como sujetos políticos, y que se consideran propicios para el ejercicio democrático de la ciudadanía.
La brecha de participación política entre estudiantes hombres y mujeres en órganos de representación formal en la UNISON, es significativa y preocupante, ya que los varones, quienes fungen como consejeros propietarios, duplican en número con respecto a las mujeres; esto, aun cuando la matrícula de estudiantes inscritas es superior.
Con respecto a la preeminencia en actividades de liderazgo político, en los Consejos Divisionales se observa que el 66% de los hombres se encuentran como propietarios, mientras que las mujeres ocupan posiciones de alumnas suplentes, siendo el porcentaje invertido con respecto a la categoría anterior. El problema es que se perpetúa la desigualdad en la participación, donde los hombres son quienes tienen una alta intervención y se mantiene a las mujeres en una condición de discriminación en los distintos ámbitos lo cual representa un tipo de violencia simbólica y discriminación.
El estudio se desarrolla a través de entrevistas abiertas, en las cuales se obtuvo información sobre las experiencias que han tenido las estudiantes como propietarias y suplentes dentro de los órganos de gobierno de la universidad; y sobre la forma en que llegaron a ese cargo. A través de la utilización de una estrategia metodológica de turning point (punto de quiebre) se analizaron las entrevistas realizadas, encontrando aspectos nodales importantes, por ejemplo, que la mayoría de las estudiantes refirió haber tenido alguna mentora o mentor (en servicio social o prácticas profesionales); algunas otras habían ocupado algún cargo dentro de la escuela en niveles escolares anteriores; otras más mencionaron haber tenido algún problema dentro de la institución, el cual las llevó a conocer algunas instancias, autoridades, docentes y a profundizar en los reglamentos y procedimientos de la universidad. De esa forma, las estudiantes mencionaron tener información sobre los puestos de representación estudiantil, y reconocieron lo relevante de establecer vínculos con otras y otros pares; esto, enfatizaron, es un factor importante y de valor que motivó en ellas el interés en participar.
A manera de conclusión se puede decir que el contexto, para el caso de las estudiantes de la UNISON, es un elemento de valor, información y decisión que logra captar el interés en la participación de la vida estudiantil y en puestos de representación.
Lo que interesa es formar personas que sean activas en la acción pública, que, de manera intencional, reflexionada y responsable participen en las decisiones públicas. El andamiaje para conformar las capacidades, las identidades, pero respetando la autonomía, las creencias personales, y las preferencias forma parte del reto de la universidad.
La paridad en los niveles de representación estudiantil es un paso que se tiene que realizar a corto plazo; la promoción de las carreras masculinizadas para las mujeres y la desnaturalizar de este fenómeno, favorece que éstas alcancen oportunidades de ingreso y se visibilice y reconozcan las capacidades en el mismo sentido que se hace con los varones. Es necesario impulsar la sororidad como herramienta y estrategia para el desarrollo de las mujeres.
Plantear los obstáculos y las oportunidades en la participación de las estudiantes universitarias es un reto; sin embargo, es necesario hacer conscientes a las autoridades sobre la distribución equitativa de oportunidades en distintos espacios (como prácticas profesionales, deporte, cultura) y formas de relacionarse entre los actores educativos. Evidenciar que las prácticas de discriminación o segregación dificultan y ponen en riesgo las trayectorias escolares. Promover espacios para la igualdad y fomentar una cultura de civismo contribuye al empoderamiento, principalmente en las mujeres.