El desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación son considerados como determinantes para el desarrollo de las naciones, de las regiones, de las ciudades, de las empresas, de los grupos sociales, de las personas, es decir para la sociedad en su conjunto. En este sentido, los gobiernos, los organismos regionales y multilaterales y las instituciones de ciencia, tecnología y educación, entre otros, desarrollan acciones y propuestas para el desenvolvimiento de la I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación). En los últimos dos decenios el concepto de innovación se ve acompañado por el de creatividad, de manera que se establece que existe un vínculo entre la creación y la innovación, puesto que la denominada industria creativa también contribuye al desempeño innovador de una sociedad.
En este sentido podemos señalar que el desarrollo, la expansión y la adopción de las tecnologías digitales en la sociedad contemporánea ha dado lugar a innovaciones muy significativas. Las mismas conllevan a nuevos conocimientos, lenguajes y herramientas que se expresan en todos los ámbitos de la vida cultural, social, laboral, política y económica.
Con el despliegue de las tecnologías digitales, junto con la cada vez mayor producción de bienes y servicios digitales y la mercantilización de los ámbitos culturales, no ha quedado espacio ni objeto del que no se pueda extraer un valor económico, más allá de las intenciones de quiénes distribuyen, crean o producen tales bienes y servicios.
Este proceso de mercantilización de la cultura dio lugar, hacia finales de la década del ´60 al concepto de industrias culturales y hacia los 2000 a la noción de “industrias creativas”, que si bien forman parte de las culturales, cuentan con características propias e incluyen otros sectores de actividad específicos. De manera que en las industrias creativas se engloban casi los mismos sectores que las industrias culturales, pero se incorporan la publicidad, el diseño, los videojuegos, la arquitectura y el software (UNESCO). Estas industrias son consideradas hoy en día como una economía en creciente expansión que aporta al desarrollo del PIB de un país, ciudad e incluso de una región.
Por otra parte, vinculado con los conceptos de innovación y creación se reedita la noción de emprendedor y la de emprendedorismo asociado fuertemente al mercado. El conocimiento, el talento y la innovación son las palabras clave que caracterizarían al emprendedor.
Si bien esta figura conceptual tiene una larga historia desde el trabajo del economista J. Schumpeter, su introducción y uso con el propósito de denominar a un agente económico es bastante más reciente. Por su notable expansión las definiciones de “emprendedor” son múltiples y también han dado lugar a términos como “emprendedor cultural” o “emprendedor social”, cuyos fines no son necesariamente comerciales, sino sociales, culturales o políticos, entendiendo que el acto de emprender no sólo es característico del mundo de los negocios.
Asimismo, el advenimiento a escala global del “emprendedorismo”, ha dado lugar a un amplio abanico de políticas del gobierno argentino en esta materia, con el fin de promover y favorecer los proyectos corporativos, colectivos e individuales de “emprendedores” en las industrias culturales y creativas. En general, las mismas se producen en asociación con el sector privado, los ámbitos educativos y organizaciones de la sociedad civil.
Sin embargo, es importante señalar que el trabajo en el mercado laboral de la industria creativa es sumamente flexibilizado y se ve encubierto en el trabajo freelance por proyecto, de tal forma que el emprendedorismo surge como una alternativa laboral con vistas al futuro de sus desarrolladores de alta precariedad.
Sobre esta problemática se focaliza la ponencia propuesta. Los objetivos del trabajo son, por un lado analizar los procesos de apropiación de tecnologías digitales, creación e innovación que llevan adelante sujetos individuales y colectivos con la finalidad de desarrollar proyectos y/o emprendimientos que pueden estar destinados al mercado o a fines sociales, culturales o políticos. Por otro se pone en debate cómo, la promoción del trabajo independiente y la figura de emprendedor forman parte de una ideología que esconde la maximización de la precariedad laboral, especialmente en los más jóvenes de la PEA.
Esta ponencia conforma un recorte de una investigación en desarrollo del equipo Sociedad, Internet y Cultura (E-SIC) del Instituto Gino Germani. Aquí focalizamos en particular en los trabajadores/desarrolladores de las industrias culturales y creativas que despliegan su actividad en los procesos de creación, distribución y comercialización de contenidos en entornos digitales, tales como comunicación, software, y videojuegos, entre otros.
Se observa además, el rol que cumplen, en la promoción de la innovación y el emprendimiento, el Estado, las universidades e institutos de educación superior y las empresas del sector, así como los medios de comunicación masivos que aportan a la producción de ciertos imaginarios destinados a promover la figura del emprendedor.
En cuanto a la estructura del trabajo, en primer lugar se reseñará la conformación y desarrollo de economía creativa y se revisarán los conceptos de innovación, creatividad, y emprendedorismo. Además se observarán las políticas más destacadas implementadas por la administración pública nacional y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) para el fomento de las industrias culturales y creativas y el crecimiento de las propuestas en el ámbito educativo público y privado en esta materia, el rol de las empresas del sector y de los medios de comunicación masivos. Por último se analizarán casos específicos de sujetos emprendedores y de organizaciones, que desenvuelven su actividad en el marco de los entornos digitales, desarrollando y/o promoviendo la innovación y creación para el desarrollo de proyectos emprendedores.