El concepto de lo común ha vuelto a la arena simbólica en los territorios del sur de Europa con fuerza. La emergencia y necesidad de este concepto – que necesita de discusión y reflexión – encuentra entre sus raíces en el punto de inflexión en el 15M que supuso la aparición de movimientos sociales en red y abrió en la sociedad preguntas sobre qué es democracia, cuál es el papel de las instituciones? Estas preguntas mostraban los efectos de una crisis multinivel – política, económica, social e institucional – indicando la existencia de problemas de profundidad que se estaban haciendo patentes e impregnando todas las esferas de la cotidianidad.
Catalunya se caracteriza por ser un país en el que de forma anómala casi el 80% de la población vive en poblaciones donde este servicio se gestiona por vía de la concesión a una empresa privada. Sin embargo, a partir del 15M o movimiento de los Indignados de 2011, sumado al Procés, se ha desencadenado un proceso de recuperación de este servicio como una práctica de re-localización y recuperación de la autonomía y la soberanía, frente a la globalización desposeidora. Una recuperación del control multinivel. Esto es, una recuperación del control sobre el vital líquido, desde las instituciones públicas municipales como expresión del común -entendidas como de todos- y por lo tanto dando pie a una lógica en la que dicha recuperación del control debe contar inequívocamente, con la presencia de la ciudadanía como actor de peso. Y para ello, la incorporación necesaria de estructuras organizativas más transversales que consigan introducir la complejidad de conocimientos y responsabilidades, sociales y ecológicas, inherentes al agua, es decir, desde una organización del servicio más democrática y transparente vinculada al territorio.
En este contexto tomaron fuerza e impulso debates en torno los comunes digitales, los comunes urbanos, el derecho a la ciudad. Eran expresiones de una necesidad por recuperar la vida. Uno de los espacios en que se reflejó parte de esta irrupción de propuestas en torno al común es la remunicipalización del servicio de agua de las ciudades, donde el común es tomado como un principio que busca resignificar la relación entre las instituciones y la ciudadanía, partiendo de la propuesta de la Laval y Dardot (2015) según la cual “común en el sentido de un principio y no en el sentido de una cosa. [...] un principio es lo que aparece primero y funda todo el resto [...] es la fuente de la que todo lo demás deriva [...] “es un principio político en el sentido de que ordena, impone y rige todo en la política [...] “Por político entendemos esa actividad de deliberación con la que los hombres se esfuerzan por determinar juntos lo justo, así como la decisión y la acción que proceden de esta actividad colectiva. [...] el participar en la deliberación, la actividad de poner en común las palabras y los pensamientos».
El marco del común, en un entorno urbano, sirve para llevar a cabo una recuperación, no sólo del servicio, sino de las instituciones, no desde el plano meramente representativo, mediante elecciones, sino buscando vías de crear estructuras que superen el marco de la participación, hacia el de la colaboración, entre ciudadanía y gobierno, como se está planteando en la remunicipalización del agua en la ciudad de Terrassa (Catalunya). La propuesta de la Taula de l’aigua de Terrassa plantea fórmulas en el marco del servicio de abastecimiento introduciendo una mayor presencia de los espacios de ejercicio democrático, buscando formas de organización, para la toma de decisiones y de gestión, más colectivas y participativas, en una suerte de encaje entre un marco legislativo propio de un modelo municipal de corte liberal y modelos comunales, con el interés de buscar vías, a través de la municipalización del agua, para aumentar la capacidad de incidencia y protagonismo de la ciudadanía en la gestión de la vida política y pública.
La asunción de dichos conocimientos ha abierto un marco de cuestionamientos cada vez más profundo que está poniendo de relieve la conectividad entre todas las facetas que constituyen el servicio. En estos debates se cruzan desde los aspectos más concretos y tecnológicos hasta la concepción misma de la democracia, las instituciones y el papel de la ciudadanía. Éstos últimos han encontrado en la reformulación del concepto común, un espacio para el debate y la reflexión en clave propositiva que ha abierto la ventana a indagar otras formas de generar política pública entorno al servicio de abastecimiento.