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Resumen de ponencia
Migración y movilidad humana en el Chile del siglo XXI.

*Karina Flores Hidalgo



La investigación aquí propuesta pretende indagar en el flujo migratorio que se ha desencadenado en Chile en el siglo XXI. Se cuestiona por las causas de la migración organizada hacia el territorio chileno y por las consecuencias de las adaptaciones culturales a la que se ven enfrentados los habitantes del país.

Según lo informado por el Observatorio Iberoamericano sobre Movilidad Humana, Migraciones y Desarrollo, desde los albores del siglo XXI ha ido aumentando la migración hacia Chile. Esta migración se caracteriza por una fuerte presencia de mujeres indígenas y afrodescendientes en busca de trabajo, las que en muchos casos han sido forzadas a migrar de sus contextos de origen a causa de la violencia social y estructural. Señala este informe, que para el año 2014, se estimaron 411.000 migrantes permanentes en Chile, lo que corresponde al 2,3 % de la población nacional. Si bien es un porcentaje bajo en proporción a la población total del país, estos flujos migratorios, marcados por la racialización, incitan en la opinión pública la percepción de que el territorio se está llenando de migrantes.

Conforme a lo indicado en el año 2011, en el Perfil Migratorio de Chile, realizado por la Organización Internacional para las Migraciones, durante este siglo XXI Chile ha comenzado un período de crecimiento económico y estabilidad política, lo cual ha generado las condiciones para atraer a migrantes provenientes de los países vecinos. Este patrón migratorio se ha caracterizado por el origen latinoamericano y por su integración en trabajos situados en sectores vulnerables.

El Anuario Estadístico elaborado por el Departamento de Extranjería y Migración del Ministerio del Interior y Seguridad Pública, indica que en el año 2015, fueron otorgados 48.835 permisos de permanencia definitiva a extranjeros en Chile. Entre los grupos más numerosos estaban peruanos, bolivianos, ecuatorianos, colombianos, venezolanos, haitianos, dominicanos, argentinos, chinos y españoles.

Esta nueva población migrante emergente acarrea los riesgos de la exclusión, los desafíos de la inclusión, la revisión de leyes migratorias y de políticas públicas, más especialmente implica la apertura de un proceso de intercambio cultural, el cual se desarrolla en un entorno teñido por las desigualdades sociales y el racismo. Desde esta perspectiva, la investigación propuesta observa cómo los extranjeros arribados al país tienen en común la vivencia de la crisis social, política y económica de sus lugares de origen, y las similitudes de estas crisis nos hablan de una transformación planetaria, la cual se caracteriza por la ruina del modelo de desarrollo industrial, debido al agotamiento de los recursos no renovables, y por el apogeo de nuevos paradigmas de desarrollo en torno a lo sustentable y a lo ecológico.

En este marco, Chile se convierte en una tierra idílica, en una tierra prometida, en un sitio favorito de los refugiados y solicitantes de asilo, los cuales hacen correr la voz oral para estimular la migración a este país, donde encuentran un nuevo hogar para reconstruir sus vidas lejos de la violencia o de la violenta pobreza que vivieron en sus países. En este contexto, esta investigación busca sumergirse en los atributos propios de este conjunto de población migrante o de esta masa heterogénea que emerge en el Chile del siglo XXI, con el fin de caracterizar y distinguir las culturas e identidades que estos grupos acarrean hacia el territorio chileno.

La búsqueda propuesta profundiza en la comprensión del imaginario de Chile, construido desde la perspectiva del diferente conjunto de migrantes extranjeros residentes en el país, con el propósito de articular las creencias urbanas y rurales que giran en torno a la construcción de una sociedad multicultural y ecológica en este sector del mundo, nutrida de ideales de tolerancia y caracterizada por el cambio social, por la adaptación al medio ambiente y por la incorporación de prácticas sustentables en los modos de vida. De esta manera se propone, de forma hipotética, que el efecto imán que Chile produce no tiene su justificación sólo en la estabilidad económica o política, sino que su mayor fuente de atractivo es la manera en la que este territorio se ha vuelto un espacio de experimento para el surgimiento paulatino de nuevas sociedades, culturas y paradigmas de vida, dispuestos a enfrentar con resiliencia el cambio de siglo.




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* Flores Hidalgo
Departamento de Investigación y Postgrados. Universidad Academia de Humanismo Cristiano - DIP/UAHC. Comuna de Providencia, Santiago, Chile