En Cuba son significativos los avances en materia de inclusión social, garantía de derechos y participación de la mujer en la construcción de país. No obstante, este escenario favorable en términos de política social, coexiste con valores, culturas, históricos modos de ser y hacer que reproducen formas de dominación y ubican a las mujeres en situación de vulnerabilidad.
Los medios, a pesar de tener entre sus pautas de funcionamiento una perspectiva inclusiva y el encargo de educar y formar en valores a públicos críticos, son espejo de estas tensiones entre el deber y un ser complejo y contradictorio. A su vez, la creciente penetración de las tecnologías de la información y las comunicaciones en Cuba propicia la visibilización de diversas maneras de ser joven, así como otras construcciones de las feminidades y las masculinidades que conviven y dialogan con la reproducción de códigos e imágenes universales, propias de un mundo cada vez más globalizado, tendiente a la estandarización y homogenización, pero desde donde emergen también procesos de crítica y resistencia.
La ponencia propone un acercamiento a las representaciones de la mujer joven cubana a partir del análisis de contenido de dos sitios web dedicados al público juvenil y la observación de perfiles de adolescentes y jóvenes en redes sociales. Al mismo tiempo, realiza un análisis de las principales fortalezas y debilidades de las representaciones de género en los medios de comunicación en Cuba, a partir de entrevistas a expertos.
El trabajo reconoce que aunque son muchos los retos que tienen por delante los medios de comunicación cubanos, son innegables los avances que en materia de comunicación se han realizado en los últimos años. Los/as especialistas/as entrevistados identificaron las contribuciones de las campañas de comunicación, el aumento de los programas de formación en temas de género tanto en pregrado como postgrado, ejemplo: asignaturas optativas en la mayoría de las universidades del país, cursos de especialización en el Instituto Internacional de Periodismo como seminarios, diplomados y coloquios internacionales sobre género y comunicación, programas de formación del Centro de Estudios de la FMC, etc. A este escenario se suma el impacto de proyectos y alianzas con organizaciones internacionales y ONG que fortalecen el trabajo en varios sectores y poblaciones, con perspectiva de género.
En la representación de la mujer en los medios cubanos las principales problemáticas están asociadas al lenguaje sexista, la invisibilización de la mujer como fuente de información, la falta de diversidad y pluralidad en sus construcciones desde el color de la piel, el territorio, la edad y las posiciones socioclasistas, entre otras. También se identificó que en estas representaciones influyen elementos de diversa índole, no solo asociados a la cultura y la historia de una sociedad patriarcal, sino a los procesos y normas que rigen el trabajo en los medios de comunicación: las rutinas productivas, las ideologías profesionales, las tradicionales divisiones del trabajo, y la falta de pautas explícitas que orienten la labor editorial con perspectiva de género.
En las publicaciones analizadas también se reproducen determinados estereotipos de género, como la sobrerrepresentación masculina en el deporte y la división sexista del mismo. Pero, al igual que en otros medios cubanos esta realidad se contrasta y matiza con el abordaje de temas clave, como la violencia de género y sus nuevas manifestaciones a partir de la mediación tecnológica y la visibilización de tópicos comúnmente silenciados, como la circulación de videos eróticos en las comunidades universitarias.
La observación incluyó igualmente a las páginas en redes sociales de las publicaciones seleccionadas y, en este sentido, llama la atención que son utilizadas fundamentalmente para replicar los contenidos de los sitios web y no como plataformas para generar otras interacciones con sus usuarios. Muy pocas veces se diseñaron publicaciones únicamente para las páginas en redes sociales, valiéndose de sus códigos, lenguajes y prestaciones para optimizar sus alcances. Ambas revistas, dedicadas a las y los jóvenes, desaprovechan sus páginas en una red social donde conviven mayoritariamente estos grupos, donde puede propiciarse una relación horizontal, enriquecedora y de creación con sus lectores.
Los usos de internet y de las redes sociales marcan hoy el consumo cultural y lúdico de las juventudes, sin perder de vista que su alcance aun es limitado y costoso en Cuba, estos escenarios abren nuevos retos a las propuestas socializadoras para sensibilizar en el tema de las violencias contra las mujeres. La observación de los perfiles de jóvenes en Facebook corroboró que los ámbitos de la música, el deporte, el arte y la tecnología tienen potencialidades para la construcción y socialización de mensajes que impacten a las juventudes en favor de la equidad y la no violencia. No obstante, en los usos de Facebook que hacen los jóvenes estudiados, no se percibieron diferencias significativas marcadas por el género, lo cual resulta una importante potencialidad para el trabajo en este escenario.
Continuar profundizando en las problemáticas de las mujeres cubanas, representarlas en toda su diversidad y utilizar a los medios como herramientas para educar y prevenir la violencia de género fueron los ejes fundamentales identificados por los/as expertos/as, lo mismo que lograr que, como expresara una de las entrevistadas, la perspectiva de género se convierta en un valor de la comunicación y no en un añadido.