Resumen de ponencia
EL CONOCIMIENTO CIUDADANO EN LAS CIUDADES: MADRID (ESPAÑA) Y BELEM (BRASIL)
Grupo de Trabajo CLACSO: Espacios deliberativos y gobernanza pública
*Carmen Pineda Nebot
*Mario Vasconcellos Sobrinho
La ciudad es el espacio más próximo al ciudadano. En ella es posible generar una esfera pública compartida: con presencia institucional y comunitaria, con alianzas, asociaciones y procesos de coproducción. Lo que supone conjugar una dimensión sustantiva de justicia en la ciudad con una dimensión operativa de democracia abierta. Un campo de intersecciones donde la agenda ciudadana adquiere pulsión comunitaria activadora de ciudadanía; donde las prácticas sociales adquieren fuerza universalista constructora de derechos, expresiones de igualdad y justicia social; donde todo ello queda entrelazado (Blanco, Gomá y Subirats, 2017).
En esta nueva situación se plantean, ante el dilema de la toma de decisiones en el marco de una realidad intrínsecamente multidimensional en la que la obtención de soluciones "viables" es matemáticamente posible pero no lo es la selección entre todas las soluciones obtenidas, los "límites de la técnica". Para solucionarlo es necesario abordar el carácter "polivalente" de los "sujetos de la ciudad" y perder el miedo al conflicto, incorporando a los ciudadanos en las decisiones colectivas. Porque el conflicto es inherente a la sociedad y al contexto de cualquier territorio. El conflicto, al que el pensamiento dominante considera un problema, puede ser, en realidad, un aprendizaje para encontrar soluciones más razonables para el desarrollo de la ciudad. La ampliación del número de actores en los procesos de decisión es frecuentemente contemplado como una amenaza, como un despojamiento de funciones considerados ineludibles o como un espejismo irrealizable, o como ambas cosas al mismo tiempo, y en cualquier caso, como una intolerable restricción que viene a sumarse a la que supone el sometimiento a los "dictados" de la ecología (Verdaguer, 2002).
Las posturas que niegan el conocimiento ciudadano convergen en una visión unidimensional de la realidad que menosprecia, en primer lugar, la riqueza de posibilidades que existe para todos y cada uno de los agentes, sin excepción, implicados en el proceso de construcción colectiva de la ciudad y en segundo lugar, desprecia igualmente el enorme caudal de conocimiento holístico y literalmente experto que acumula el colectivo social y que, en sí mismo, puede ser considerado un verdadero filón inagotable. Al mismo tiempo, esa negación dificulta la proximidad de las políticas públicas implementadas en la ciudad para atender las demandas y necesidades de la población local.
En lo que respecta al conocimiento propiamente experto, aquel que requiere necesariamente el recurso a técnicas y disciplinas especializadas, al técnico dispuesto a aceptar estos retos le compete dilucidar cuáles son en cada caso los abanicos de opciones verdaderamente viables para satisfacer los deseos y necesidades identificados colectivamente, exponiendo con claridad las cadenas de impactos y los flujos de recursos energéticos y materiales asociados a las diversas soluciones consideradas como posibles, manteniendo siempre como objetivo el de facilitar la toma de decisiones por parte del conjunto de actores en su totalidad (Verdaguer, 2014).
La respuesta de los expertos exige contemplar de cerca las diversas dimensiones del conocimiento y, al mismo tiempo, tratar de dilucidar cuáles pueden ser las articulaciones entre estas dimensiones del conocimiento y las funciones de intervención, sin olvidar en ningún caso que el objetivo final no puede ser otro que el de facilitar la creación colectiva de un entorno espacial global más habitable y amigable para los seres humanos. Deben centrar todos sus esfuerzos y recursos en la identificación del conjunto de deseo y necesidades del cuerpo social en su conjunto y en relación con su hábitat, y en el descubrimiento y el desarrollo de aquellas medidas más sostenibles. Ello exige la presencia y el contacto con todos los actores durante el proceso de decisión, de modo que los intereses diversos estén presentes de forma equilibrada en todo momento en dicho proceso para la adecuada identificación de las divergencias, los solapamientos, hibridaciones y sinergias entre estos intereses, para ello son necesarios espacios de encuentro y deliberación.
El objetivo de esta comunicación es identificar y analizar los espacios de encuentro y deliberación en dos ciudades de dos continentes: Madrid (España) y Belem (Brasil). Se han elegido estas dos ciudades porque a pesar de sus diferencias, su comparación nos va a permitir conocer si el distinto nivel de desarrollo influye en la “encontrabilidad”. En esta investigación cualitativa se analizaran las páginas web de los ayuntamientos de ambas ciudades, documentos oficiales (leyes, reglamentos, actas de reuniones, etc…), artículos académicos y libros sobre el tema y datos de investigaciones anteriores realizadas por los autores y sus grupos de investigación.
REFERENCIAS
Blanco,I; Gomá, R. y Subirats, J. (2017). Construyendo el municipalismo del común. XIII Congreso de AECPA, Santiago de Compostela.
Verdaguer, C. (2002) Algunas aportaciones al debate de la sostenibilidad. Unbared nº 2. (http://www.gea21.com/equipo/cv/2002_debate_sostenibilidad.pdf)
Verdaguer, C. (2014). Vías para la sostenibilidad urbana en los inicios del siglo XXI Informe marco para la revisión de la Agenda 21 de Málaga. OMAU (Observatorio del Medio Ambiente Urbano), Ayuntamiento de Málaga.