Los conflictos territoriales desencadenados por la expansión del sistema capitalista y por la adecuación de territorios para la explotación de la naturaleza, en las últimas décadas se han constituido como punto central de discusión académica. Desde diferentes enfoques se busca profundizar en el análisis sobre las tendencias actuales en la economía global, relacionadas con los nuevos procesos de expansión del sistema capitalista a escala planetaria, y que se orientan a integrar nuevos territorios a la fase productiva. Sobre este proceso de expansión del capitalismo a nivel global se han reactualizado debates sobre la acumulación originaria, su permanencia en el tiempo y constante renovación o como proceso histórico primario del capitalismo.
En el campo del marxismo el concepto de acumulación primitiva u originaria se relacionó en su mayoría como proceso histórico inicial. El concepto se asocia principalmente a los orígenes del sistema capitalista y es considerado como condición para impulsar su surgimiento. Esta asociación aparece en el análisis hecho por Lenin sobre el desarrollo del capitalismo en Rusia como también en el debate sobre la transición de modos de producción. Dentro del debate clásico, Rosa Luxemburgo se aparta de esta forma de interpretarlo aproximándose al concepto como violencia militar y política usada como condición para superar las crisis de subconsumo propia del sistema capitalista. Comprende de esta manera, que uno de los requisitos para la producción capitalista descansa en un elemento “extra-económico” que se usa para crear nuevos mercados o tener acceso a materias primas y fuerza de trabajo.
Posteriormente se van a generar discusiones importantes sobre este proceso social y, de esta manera, sobre su forma de conceptualización. Las discusiones en la revista Midnight Notes fueron un gran avance en este propósito en la medida en que se consideraba la acumulación originaria como un proceso en retorno permanente de la “acumulación y un componente estructural de la lucha de clases” (Midnight Notes Collective [1990] 2001), que se desarrolla reiteradamente en la medida en que crea nuevas relaciones sociales. David Harvey sugiere nombrar este proceso de forma distinta, para evitar que lo originario o lo primitivo denote un proceso génesis del capital, a acumulación por desposesión. Entendiendo ésta como un proceso de “mercantilización y privatización de la tierra y la expulsión forzosa de las poblaciones campesinas; la conversión de diversas formas de derechos de propiedad – común, colectiva, estatal, etc.– en derechos de propiedad exclusivos; la supresión del derecho a los bienes comunes; la transformación de la fuerza de trabajo en mercancía y la supresión de formas de producción y consumo alternativas; los procesos coloniales, neocoloniales e imperiales de apropiación de activos, incluyendo los recursos naturales; la monetización de los intercambios y la recaudación de impuestos, particularmente de la tierra; el tráfico de esclavos; y la usura, la deuda pública y, finalmente, el sistema de crédito” (Harvey, 2005).
Entendiendo el proceso de acumulación actual como proceso de expansión espacial y las relaciones sociales capitalistas, es importante debatir esta categoría con dimensiones territoriales del capital. En cuanto es un proceso de expansión busca integrar-dominar nuevos territorios, estos deben ser transformados para adecuarlos a las nuevas dinámicas de acumulación. Por lo tanto, uno de los momentos de integración de dichos territorios se puede materializar, no solamente con la expulsión de poblaciones o mercantilización de recursos, sino también a través de la destrucción de los poderes territoriales que están íntimamente relacionados con el avance o retroceso de la lucha de clases y la correlación de fuerzas.
De esta manera, la ponencia pretende caracterizar los principales enfoques teóricos que nutren la construcción del concepto de acumulación por desposesión e indagar sobre propuestas teóricas que profundicen las dimensiones políticas y de lucha de clases que intervienen dicho proceso.