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Resumen de ponencia
Los “otros” de la comunidad. Del enemigo político al enemigo social

*Carlos Umaña González
*Laura Álvarez Garro
*Laura Chacón Echeverría



En esta ponencia se presentarán los resultados de dos investigaciones que tienen como punto en común la pregunta acerca del enemigo, su presencia en la comunidad nacional y la forma en cómo ésta lo conceptualiza. Esta inquietud se desprende a partir de un supuesto teórico derivado de los trabajos de Butler, Derrida, Lacan, Mbembe, Rancière, Žižek, entre otros; los cuales postulan que el enemigo es el exterior constitutivo de la comunidad de amigos. De esta afirmación se extraen dos consecuencias generales: el conflicto es una condición inmanente de la comunidad, y por ende, es imposible pensar en una sociedad reconciliada consigo misma de forma absoluta.
Bajo esta línea de pensamiento, nos hemos dedicado a analizar cómo esta operación simbólica acontece en el espacio territorial denominado Costa Rica, desde dos vertientes de análisis, en apariencia disímiles, pero que comparten la pregunta por aquellos que no son “reconocidos” como sujetos dentro de la comunidad.
Desde la primera vertiente, se presentarán los resultados asociados a la pregunta por el enemigo político desde una perspectiva histórico-política. Para ello, se tomó como periodo de análisis las décadas de 1950 y 1960, ya que son las inmediatamente posteriores a la última Guerra Civil en el país – 1948 –, lo cual las convierte en un momento privilegiado para observar los reacomodos y ajustes entre las distintas partes de la comunidad. En este punto se discutirá la importancia que tuvo la conceptualización del enemigo como comunista, ya que los comunistas fueron los grandes perdedores de la época: la oposición comunismo/democracia impulsó una persecución que iba más allá de los dimes y diretes propios de las campañas políticas o de los conatos de “revolución” que surgieron durante el periodo. A esto se le sumó el hecho de que buena parte de la ciudadanía defendiera una noción de democracia “cristiana”, en contraposición al comunismo “inmoral”, con lo cual, cualquier sujeto o agrupación que fuera identificado de esta manera, recibía como respuesta una articulación de sectores que lo repudiaban, no solo por ser considerado ilegal, sino porque pertenecer a una agrupación de este tipo era causa de repudio hegemónico.
Así, el miedo al comunismo le otorgó consistencia a la comunidad nacional, y le permitió asumirse como democrática por contraposición. Esto se vio reforzado por el acontecimiento de la Revolución Cubana y la amenaza de su contagio en Latinoamérica. El rechazo que la población en su mayoría expresaba al comunismo, sumado a más de una década de retórica de Guerra Fría y a la cercanía con Cuba, incidieron en un aumento de la virulencia de los ataques discursivos contra cualquier individuo, agrupación, sindicato o partido político sospechoso de ser comunista. Esto se expresó de diversas maneras, que iban desde interpelaciones directas a los gobiernos de turno para que, con base en el Artículo 98 de la Constitución Política, se implementaran investigaciones; la creación de agrupaciones paramilitares con el objetivo expreso de defender al país del comunismo; y la aparición de numerosas asociaciones civiles que asumieron la “tarea” de proteger al país, basándose en la premisa de que los gobiernos de turno no estaban tomando en serio esta coyuntura.
Con base en lo anterior, se presentará y discutirá cómo esta forma de agrupar amigos-enemigos tuvo – y mantiene – una fuerte base moral, ya que al basarse en una asociación entre democracia y cristianismo, el efecto de frontera no solamente era relativo a qué tipo de orden económico se apoyaba – capitalismo vs comunismo –; sino que se observó como una cruzada religiosa y moral. Esto, supuso un doble juego de indeterminación – determinación, condición que es funcional para sustentar una base argumentativa amplia que permita propiciar un clima de amenaza flotante: por un lado estaba la amenaza roja abstracta, la “conspiración mundial roja” ; por otro lado la presencia concreta de “revolucionarios latinoamericanos” que en todo momento podían estar realizando actividades clandestinas a lo interno del país, aprovechando la cercanía con Cuba; y el riesgo de perder la base religiosa moral sobre la cual se suponía que se sustentaba la democracia. En conclusión, el enemigo podía estar en cualquier lado y podía ser cualquiera.
Desde la segunda vertiente de análisis se abordarán una serie de reflexiones en torno a la misma pregunta por el enemigo, pero localizado ahora en el periodo neoliberal, y en un espacio territorial determinado, el distrito de Pavas de San José, Costa Rica. Para esto se delimitaron en el distrito de Pavas aquellos espacios en los que la conflictividad se observa de forma concreta y existencial, determinando lo anterior por el índice de homicidios anuales desde el año 2013. La narrativa sobre esta conflictividad ha sido recopilada a partir de entrevistas particulares y grupos focales dentro de la comunidad, complementándose con el trabajo etnográfico. De la pregunta general acerca del enemigo se han desprendido otras menores como la que apunta a la construcción de la masculinidad y feminidad en el lugar, así como a la constitución de las territorialidades del narcomenudeo.
De lo hallado podemos señalar que la conflictividad en los lugares históricamente marginalizados del distrito de Pavas, se encuentran determinada por un antagonismo de lógica pandillista, en el que el otro es considerado un enemigo a erradicar. La construcción de este enemigo se edifica sobre una serie de factores de carácter histórico, territorial, identitario y moral. La conformación histórica de estos espacios está atravesada por el desarraigo, la ausencia de cualquier planificación estatal y una disputa intensa por el territorio, lo que ha devenido en un conflicto permanente por la ocupación del espacio público. Esta disputa de lo público determina límites a lo interno de los barrios, los cuales afianzan la relación entre territorialidad, poder y economía. Así mismo, la territorialidad sirve como lugar de construcción identitaria e imaginaria, en la cual se estructuran corporalidades, masculinidades y feminidades, a la luz de la mitologización de la figura del narcomenudeante.
En correlación con la conflictividad de los pequeños grupos del narcomenudeo, se encuentra la población civil que se categoriza así misma como comunidad. La interpretación que la comunidad hace del conflicto y de los diversos grupos es variable y contradictoria, ya que oscila entre el respeto y el rechazo. No obstante, es el segundo término de esta oscilación el que más prevalece. Los grupos de narcomenudeo son abordados entonces a partir de una determinación moral, que los observa como un elemento dañino de la comunidad, y como sujetos ontológicamente criminales que se eliminan entre ellos, pero que a su vez perjudican a la población. Esta determinación moral aparece además en la dinámica de conflicto de los grupos pandillistas, al interpretar la naturaleza del enemigo inmediato como ontológicamente contrario a su grupo. Es así que el enemigo en doble vía: de la comunidad a los grupos narcomenudeantes, y de los grupos narcomenudeantes entre sí, se establece a partir de un componente moral.
A partir del uso de estos dos ejemplos empíricos, se discutirá en la ponencia cuáles son los elementos que actúan de forma paralela en ambas construcciones de enemigos: 1) el imaginario del mito democrático, de la inclusión y de la paz como características míticas del “ser” costarricense; 2) las diferentes demandas que se le realizan al Estado para “combatir” al mismo; 3) los efectos de la invisibilización, persecución, y aniquilación del “otro”; y 4) el anclaje moral sobre el cual se justifica el olvido y el no-duelo por la eliminación simbólica o fáctica de este “otro”. Todo esto con el objetivo último de mostrar las líneas de continuidad entre la construcción del enemigo político y el enemigo social.




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* Umaña González
Universidad de Costa Rica - UCR. San José, Costa Rica

* Álvarez Garro
Universidad de Costa Rica - UCR. San José, Costa Rica

* Chacón Echeverría
Universidad de Costa Rica - UCR. San José, Costa Rica