Los cambios que se han impuesto en las últimas décadas de las sociedades contemporáneas muestran que la comunicación alternativa ha abandonado su lugar histórico de marginalidad para asumir un papel de primer plan en la coordinación de las protestas, en la oferta de información a tiempo real, y en los más recientes fenómenos de contagio de las movilizaciones a través de las redes sociales (Andrés & Casero-Ripollés 2012). La misma organización de las grandes corporaciones mediáticas transnacionales ha contribuido a la creación de sus propios antagonistas, que conciben los medios como herramientas políticas y desarrollan redes de comunicación entre distintos lugares del mundo para coordinar acciones de protesta y globalizar las movilizaciones.
Este fenómeno, que ha nacido a principio de siglo con el movimiento anti-globalización, contra las políticas neoliberales de los organismos económicos internacionales, se ha reproducido con un nuevo ciclo de protestas (Tarrow, 2004) a partir de 2011, con expresiones destacadas como el movimiento Occupy en Estados Unidos, las Primaveras Árabe, las protestas estudiantiles en Chile, el Yosoy132 en Mexico, el Pase Livre en Brasil, las movilizaciones contra los ajustes en España y Grecia, y el más actual movimiento feminista internacional que se ha expandido en los últimos tres años a partir de la consigna NiUnaMenos.
Mucha literatura sobre el vínculo entre movilizaciones y medios en red (Jordan and Taylor, 2004; Gillan, et al., 2008; Atton, 2013; Castells, 2013; Cammaerts, Mattoni y McCurdy, 2013; Bennett and Segerberg, 2012; Gerbaudo, 2012; Milan, 2013 entre otros) muestra una rápida maduración de las capacidades comunicacionales de los movimientos sociales, frente a otras agrupaciones tradicionales en plena crisis de credibilidad y legitimidad como partidos políticos y sindicatos.
Las formas de organización colectiva desde abajo parecen estar evolucionando mucho más rápido que sus instituciones formales (Barranquero y Calvo, 2013), y contraponen a la política delegada y representativa estrategias deliberativas fundadas en la participación y comunicación horizontal.
Además, las posibilidades abiertas para la acción política con las nuevas herramientas comunicacionales parecen ser acordes al modo participativo, asambleario y no centralizado de organizarse de los movimientos, que a su vez corresponde a ideales de democracia directa, autonomía e igualdad, prefiguraciones de las formas de relación de la sociedad que esos grupos quieren construir. La “lógica cultural de enredar” evidenciada por Juris (2007) es entonces una referencia que ofrece un modelo de y un modelo por formas políticas de democracia directa a nivel local y global.
En el presente estudio se analiza esta vinculación entre activismo mediático y agencia política en el caso de la Red Nacional de Medios Alternativos argentina, conformada en 2004 como un sujeto político y comunicacional al mismo tiempo. La RNMA es un coordinamiento de radios, televisoras, páginas web y agencias de noticias que articula con distintas organizaciones sociales, asambleas y pueblos en luchas territoriales contribuyendo a visibilizar y difundir sus reivindicaciones, apostando a instalar las problemáticas que ellos denuncian en las esferas públicas, en la puja por la construcción legitima del sentido de la realidad social (Bourdieu, 2001; Curran y Couldry, 2003).
Por otro lado, la RNMA es un actor social que interviene en la lucha por la definición de las reglas del juego en el campo mediático, que se dirige a las políticas públicas de comunicación reclamando el reconocimiento y la promoción del sector sin fines de lucro, y que participa en la batalla contra el poder de las grandes corporaciones privadas por la hegemonía cultural (Hackett y Carroll, 2006; Hintz, 2009) en los años de la aprobación y aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en Argentina.
El enfoque teórico-metodológico elegido permite estudiar las prácticas de los actores sociales en el marco de condiciones de posibilidad objetivas determinadas, para comprenderlas y explicarlas en relación a la posición de poder relativo de quienes las producen (Costa y Mozejko, 2009). El estudio de las opciones estratégicas elegidas por la RNMA desde su nacimiento en 2004 hasta 2017 evidencia:
- los resultados logrados en tanto coordinamiento de medios alternativos de alcance nacional y los desafíos pendientes que surgen en el acompañar las luchas políticas de los movimientos sociales desde un lugar comunicacional;
- los problemas que los medios de la RNMA comparten con todo el sector de los medios alternativos, comunitarios y populares, y las ventajas de organizarse en red en términos de financiamientos y técnicas de auto-construcción, sostenibilidad y duración en el tiempo, llegada y tipologías de audiencia, mecanismos de participación internos;
- las tensiones entre la relación con las instituciones estatales, que habilitan el acceso al campo de disputa de las políticas públicas, y el compromiso con la transformación estructural del sistema capitalista;
- las posibilidades y los limites de las formas de organización y producción horizontales y participativas que prefiguran en el presente las características del tipo de sociedad que la RNMA quiere contribuir a construir.