La Unión de Cooperativas Tosepan es una organización cooperativa que tiene presencia en 25 mu-nicipios de la Sierra Nororiental de Puebla y en 4 municipios de la sierra totonaca de Veracruz, con base central en Cuetzalan del Progreso, Puebla. Está compuesta por 35,434 socios de los cuales 86% son indígenas y el 14% mestizos, las mujeres representan el 64% de lo población de socios, aglutina a dos asociaciones civiles y a nueve cooperativas, que son el cobijo legal de las 430 cooperativas locales. Los socios y socias de las cooperativas con pequeños productores maseauales y totonacos, que desde la organización social activa reivindican un cambio sustancial a la calidad de vida de sus integrantes en miras al Buen Vivir.
Las cooperativas que componen la Unión son: Cooperativa Tosepan Titaniske, Cooperativa Tosepan Siuamej, Cooperativa de Ahorro y Préstamo Tosepantomin, Cooperativa Maseaul Xicaualis, Cooperativa Tosepan Kali, Cooperativa TospeanOjtasentekitnij, Cooperativa Tosepan Pajti y Co-operativa Tosepan Tichanchiuaj; mientras que las asociaciones civiles son: Tosepan Limaxtum A.C. y Yeknemilis A.C.
La Tosepan con 40 años de ejercicio cooperativo ha trabajado en miras al “Yeknemilis” (Buen Vivir en Nahuatl). Bajo esta idea fuerza han concretado todos sus esfuerzos colectivos para mejorar la calidad de vida de cada uno de los socios y socias, manteniendo su identidad cultural y preservando una relación armoniosa con la madre tierra, que no sólo se ha quedado en la crítica al sistema capita-lista, sino a la conformación de otras formas de ejercicio comunitario que plantean, bajo una racio-nalidad liberadora, una alternativa al desarrollo. La medición del bienestar de la comunidad se mide a partir de la vida digna y con una relación convivencial entre los humanos y la madre tierra, bajo una correspondencia intergeneracional, interbiótica e intercultural. Que se puede visualizar en el impulso de proyectos que dignifican y mejoran la calidad de vida de los miembros de la cooperativa, los excedentes son utilizados en miras del Yeknemilis, como lo son los proyectos de vivienda, de salud y educación, que asimismo, van hacia un rescate de los saberes de los abuelos bajo un diálogo transgeneracional.
Para los socios el Yeknemilis es vida buena, y se rige bajo los siguientes principios: Yolkuali, tener un corazón bueno; Mauisyot, respeto al entorno, seres vivos, espíritus y a la vida misma; Yolseuilis, paz social o con la comunidad; Poujkaitali, tomar en cuenta al otro; Takoutamatilis, confianza en uno mismo y en la comunidad; Tamakepalis, reciprocidad y solidaridad; Tekit, trabajo; Amo se moueyineki, humildad; Sentekitilis, unidad.
En este sentido la identidad de la Tosepan se articula con base en el Yeknemilis como meta y sentido de la vida, no se basa meramente en las ganancias económicas, sino bajo un equilibrio social, donde el ser humano no es productor sino cuidador en cierto sentido de la fuerza productora, la madre tierra, entendiendo a la economía como el medio por el cual se puede alcanzar el Yeknimilis
El carácter del tiempo en Tosepan es cualitativo, sigue los ritmos naturales de la madre tierra, ri-giéndose bajo mayordomías que fomenta los lazos de relacionalidad dentro de la comunidad y bajo una responsabilidad transgeneracional, es por eso que se proyecta la cooperativa dentro de 40 años, en miras al bienestar de los futuros cooperativistas pero aprendiendo desde la memoria histórica, reconociendo las problemáticas a resolver y los retos a futuro, por lo que nada es lineal ni totalmente ascendente, sino va hacia una temporalidad cíclica que puede estar anclada en el pasado, como lo es el retomar las enseñanzas de los abuelos para el bienestar del presente.
“Yeknemilis” representa el buen vivir de los pueblos náhuatl y totonaco. Es la idea movilizadora que señala Fander Falconí, una alternativa a la tradición occidental que va más allá de las nociones de desarrollo y progreso, es esa construcción social, liberadora y anticapitalista (Falconí, 2014). Para los integrantes de la cooperativa Tosepan, la buena vida significa el sitio al que se pretenden llegar, y a su vez, es el lugar en el cual ya se encuentran; es la aspiración de un mundo mejor, pero igualmente, es el mundo en el que sitúan.
Cuando se manifiesta que “la buena vida es la que tenemos aquí”, se expone la importancia que significa la “naturaleza” para los integrantes de la cooperativa. En esa forma de concebir la vida, se establecen vínculos de reciprocidad a través de la conformación de actividades sustentables, regre-sando parte de lo que ella le ha brindado.
En este sentido, la integración de la cooperativa se ve impulsada por ese imaginario que desafía el pensamiento occidental, en donde la naturaleza fue separada del hombre para integrarse en un am-biente distinto; para ser un objeto inerte con nada que decir. La cosmovisión de los pueblos náhuatl y totonaco representada en su idea de buena vida, le devuelve voz a lo que siempre ha tenido vida, estableciéndose una racionalidad relacional entre iguales. Es pues una alternativa descolonial que deconstruye las relaciones de dominación que se han establecido entre hombre y naturaleza.