La descolonización epistemológica será desobediente o no será.
Frente a la cuestión de qué significa producir genuino conocimiento desde el Sur global, conviene reparar, ante todo, en la naturaleza y presupuestos de los presuntos obstáculos que tal conocimiento debería enfrentar, para constituirse en una alternativa concreta capaz de superar a la epistemología occidentalocéntrica imperial. Repasando brevemente las principales objeciones que se le plantean, estas perspectivas epistemológicas alternativas adolecerían de una serie de debilidades que las tornaría poco viables o “creíbles”, a saber: ausencia de rigor conceptual; ideologización del campo disciplinar (filosofía de la ciencia); difuminación del objeto de estudio; y, por último, inconsistencia metodológica (Roda, 2015).
Ahora bien, en lugar de aceptar, sin más, la relevancia y pertinencia de estas críticas, como “estrategia” para definir los obstáculos a salvar en el proceso de elaboración de una epistemología contrahegemónica, quizás resulte más atinado preguntar por la legitimidad/validez misma de tales acusaciones, con el objeto de radicalizar nuestra actitud descolonial. Como se ha sugerido al principio, el problema reside tanto en el estatuto epistémico de las objeciones enumeradas, como en la raigambre filosófica de sus presupuestos no explicitados. ¿No son ya, estos ataques de la epistemología clásica, clara expresión de sus limitaciones provincianas y reduccionistas? Sus pruritos en torno a la falta de seriedad de los modelos alternativos, ¿no continúan reproduciendo acaso los criterios abismales de inclusión/exclusión que consideramos en vías de superación?
En síntesis, si nos asumimos inmersos en un proceso de lucha, desde abajo, por mayor equidad cognitiva a escala global, ¿por qué habríamos de aceptar pasiva y acríticamente los términos en que se despliegan estos ataques, dignos hijos del pensamiento eurocéntrico hegemónico? Si somos fieles a nuestro diagnóstico y realmente creemos que la actual coyuntura plantea “problemas modernos para los que no existen soluciones modernas”, si en efecto entendemos que “la comprensión del mundo no se agota en la comprensión moderno-occidental del mundo” (Santos, 2010), es claro entonces que ante todo corresponde poner en cuestión la legitimidad de tales objeciones (y sus presupuestos), en lugar de tomarlas como indicios inequívocos de las “tareas pendientes” que debemos afrontar en el proceso de maduración de un “modelo de pensamiento alternativo” (Roda, 2015). Tal como ha sido señalado ya, esto se encuentra justificado toda vez que los ataques en cuestión, en tanto deudores de una razón “perezosa” e “indolente”, no logran escapar, en cada uno de sus señalamientos críticos, del “monólogo monoculturalista eurocéntrico” (Grosfoguel, 2011), reproduciendo particularmente la “lógica del saber y del rigor”.
En este sentido, es evidente que una “epistemología latinoamericana” que se asuma como forma de pensamiento posabismal no puede menos que poner en duda los pretendidos criterios únicos de verdad (científica y filosófica) propios de la modernidad occidental. La validez y autenticidad de las epistemes de nuestros pueblos oprimidos, históricamente negadas e invisibilizadas por el proceso de “globalización hegemónica” actualmente vigente, mal pueden estar sujetas a la lógica dicotómica de ese mismo logos negador e invisibilizador de saberes, prácticas y experiencias Otras. Dicho de otra forma, subordinar la legitimidad de las alternativas epistemológicas a las exigencias de una racionalidad eurocéntrica y “metonímica”, que inexorablemente tiende a producir como ilegitima, imposible o inexistente cualquier alternativa contrahegemónica disponible, implica traicionar el postulado de “igualdad en la autoridad cognitiva” y con ello una grave claudicación en el proceso de descolonización intelectual en el que nos hemos embarcado.
Sin embargo, no se trata meramente de hacer visibles las marcas que deja la “colonialidad del saber” (Lander, 2000) en nuestros propios discursos con pretensiones emancipatorias. Antes bien, esta preocupación responde al desafío de continuar avanzando en la superación de la impronta monocultural y abismal de nuestro pensar, asumiendo plenamente el factum de la diversidad epistémica como reservorio inagotable de humanidad. El esfuerzo por radicalizar y consolidar este ‘nuevo’ horizonte de comprensión (Fornet-Betancourt, 2004), se inscribe pues en el contexto de la elaboración de un proyecto civilizatorio alternativo y transmoderno (Dussel, 2004), que sea capaz de hacer frente a las fuerzas universalizantes y excluyentes del mundo globalizado.
Palabras clave: globalización hegemónica; monólogo monoculturalista eurocéntrico; actitud descolonial; epistemología latinoamericana; equidad cognitiva global; proyecto civilizatorio transmoderno.
Bibliografía:
Dussel, E. (2004) “Sistema mundo y transmodernidad”, en: Dube, S.; Banerjee, I.; Duve, S., Banerje Duve, Mignolo, W. (eds.) Modernidades coloniales, México, El Colegio de México.
Fornet-Betancourt, R. (2004) Crítica intercultural de la filosofía latinoamericana actual. Madrid: Ed. Trotta.
Grosfoguel, R. (2011). “La descolonización del conocimiento: diálogo crítico entre la visión descolonial de Frantz Fanon y la sociología descolonial de Boaventura de Sousa Santos”. En Formas-Otras: Saber, nombrar, narrar, hacer (pp. 97-108). Barcelona: CIDOB Edicions.
Lander, E. (2000). “Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntricos”. En Lander, E. (Ed.) La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. Buenos Aires: Clacso. Pp. 4-23.
Roda, H. (2015) Justicia cognitiva global. Reflexiones desde la Epistemología Latinoamericana. En Populorum Progressio–In.Te.La. Publicación digital año 1 nro. 1. ISSN 2451-8077.
Santos, B de S. (2010). Descolonizar el saber, reinventar el poder. Montevideo: Ed. Trilce. Caps. 1 y 2.