Esta ponencia tratará la discusión acerca de la crisis de la globalización y del multilateralismo, abordando los siguientes aspectos: la desaceleración del ritmo de expansión del comercio global, las razones del descontento con la globalización, el cuestionamiento a la Organización Mundial del Comercio, la nueva política comercial de Trump y la defensa del libre comercio realizada por la economía china.
En cuanto a lo primero, es importante destacar que tras nueve años del comienzo de la crisis económica y financiera de 2008 y 2009 el comercio mundial está prácticamente estancado, no cayendo en una fase depresiva gracias al aporte realizado por los países en desarrollo. Llama la atención la superficialidad con que los economistas de la ‘corriente principal’ intentan ‘explicar’ este fenómeno.
Preocupa a los expertos internacionales que el comercio global no recobre aún el dinamismo que exhibió durante la mayor parte del período de posguerra, mostrando indicadores que se ubican muy por debajo de su nivel anterior a la crisis, sino que también estaría creciendo más lento que el Producto Interno Bruto (PIB) global.
Los tres factores mencionados con más frecuencia para explicar la debilidad del comercio mundial en la poscrisis son el bajo dinamismo de la demanda global, un menor ritmo de expansión de las cadenas globales de valor y una menor liberalización comercial, o incluso un aumento del proteccionismo (CEPAL, 2017).
Al analizar con más detalle aquellos factores, puede decirse que “en general, la literatura coincide en que la persistente debilidad de la actividad económica global es el principal factor detrás de la desaceleración del comercio”. Esta situación tendría expresión en el menor dinamismo de la inversión, la contracción de las transacciones globales y el “menor ritmo de liberalización comercial” a causa de la aplicación de ciertas normas (requisitos de contenido local, por ejemplo) y el fracaso de importantes negociaciones comerciales, como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI). A ello se suman la larga crisis que arrastra la OMC y la incertidumbre que generan el brexit y la renegociación del TLCAN. Lamentablemente, estas constataciones, repetidas en la mayoría de las publicaciones de las instituciones internacionales, merecen un mayor análisis y profundidad. Este será uno de los desafíos de la exposición.
Respecto a lo segundo, desde la década de los años ochenta comenzamos a presenciar como el neoliberalismo impulsaba la mercantilización de las relaciones económicas internacionales y la acentuación de las tendencias globalizantes. Se trata de una nueva era global donde el propósito explícito de ese discurso ha sido la desregulación de las economías con la convicción de que el libre mercado conduciría al crecimiento y la modernización. Así, el nuevo poder está asociado al éxito de la competencia en la inserción en el mercado global, incluyendo la competición entre Estados en términos de las facilidades ofrecidas para atraer el capital extranjero y las empresas transnacionales.
Este neoliberalismo global, como propuesta de reordenamiento mundial, pretendía la estabilización y la sostenibilidad de las economías, como requisitos de la consolidación democrática y de un mayor bienestar. Dado que la globalización ha sido orientada por los países desarrollados y, más en concreto, por las organizaciones económicas multilaterales, las políticas económicas y sociales han intentado imponerse de forma estándar en casi todos los países en desarrollo, sin tener en cuenta sus peculiaridades. El ejemplo más burdo de estas pretensiones universalistas, son las diez ‘recetas’ del ‘Consenso de Washington’ expuestas a comienzos de los años noventa. Pero los problemas que ha apuntado a resolver, lejos de mostrar resultados positivos, se han visto agravados por las crisis recurrentes ocurridas en el mundo, primero en los países en desarrollo y luego, a partir de la crisis 2007-2008, en los propios centros del capitalismo. Esto ha generado un malestar creciente, un malestar en la globalización, causado por la propia globalización capitalista, pero con distintas intensidades y protagonismos. En este punto interesa destacar los motivos de las primeras muestras del malestar y las razones del descontento con la globalización.
En tercer lugar, abordaremos el cuestionamiento a la OMC. Cabe señalar que tras una década y media después de haberse iniciado la Ronda de Doha no ha podido concluir el mandato de desarrollar una nueva ronda de negociaciones comerciales. El fracaso de esta ronda fue resultado, en gran parte, de la pugna por el control de la agenda entre los países desarrollados y los países en desarrollo. Durante medio siglo desde la creación del GATT, la conducción del sistema multilateral de comercio se concentró en los países avanzados, en particular los Estados Unidos, y a partir de la década de 1960 también en la Unión Europea. Las principales economías del mundo en desarrollo no formaban parte del sistema (China y la actual Federación de Rusia) o participaban de manera pasiva o reactiva (el Brasil y la India, entre otras). Así, los acuerdos alcanzados reflejaron casi exclusivamente los intereses de los países industrializados.
En estas condiciones, que las potencias económicas trataron de mantener en la Ronda de Uruguay y en la creación de la OMC, como demuestra la exclusión de la agricultura, los textiles y el vestuario; la institucionalidad del comercio mundial se vio siempre sometida a crecientes tensiones y cuestionamientos de parte de los países en desarrollo.
A aquellas discrepancias que enfrentaba la OMC, y que hicieron imposible finalizar la Ronda de Doha, se agrega ahora una creciente oposición a las negociaciones comerciales en los países avanzados, particularmente del actual gobierno de Estados Unidos.
Seguidamente, se aboradará la nueva política comercial seguida por Donald Trump. La estrategia de política económica de la nueva administración liderada por Donald Trump tiene 4 ejes básicos: la utilización de la política comercial para proteger la producción y el empleo doméstico, la desregularización de la economía, una ambiciosa reforma tributaria y un fuerte incremento de la inversión en infraestructuras. Con respecto a la política comercial, durante el primer año de gobierno de la nueva administración fue formalizada la salida del acuerdo de libre comercio denominado el Trans-Pacific Partnership (TPP), ha sido iniciado el proceso de renegociación del Acuerdo de Libre comercio de América del Norte o North America Free Trade Agreement (NAFTA) y las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Estados unidos, el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), se han congelado. Adicionalmente, se han multiplicado los procedimientos de defensa comercial utilizando la amplia discrecionalidad legal existente (incluso se han abierto expedientes basándose en criterios de seguridad nacional). Llama la atención el lanzamiento de varios estudios para investigar las causas del déficit comercial, dejando en evidencia que la política comercial aún no cuenta con fundamentos teóricos sólidos y claros. Esta es la razón porque optamos en esta sección por discutir tanto los fundamentos de dicha política como algunas directrices conocidas a mediados del año pasado al respecto.
Finalmente, abordaremos la defensa del libre comercio por parte de China. El presidente de China, Xi Jinping, ganó fama en el Foro de Davos edición 2017 al defender la globalización y el libre comercio. En su opinión “no sirve para nada culpar a la globalización de los problemas del mundo” y advirtió que “nadie saldrá ganando de una guerra comercial”, en referencia velada a Trump. Igualmente indicó que “seguir con el proteccionismo es como encerrarse en una habitación oscura. Es cierto que se evita el viento y la lluvia, pero también la luz y el aire”.
Muchos analistas se preguntaron si este mensaje era puramente retórico o estaban en presencia de un compromiso real de defensa del libre comercio y los mercados abiertos. Buscaremos responder a esta interrogante, precisando primero el tipo y cantidad de acuerdos de libre comercio que ha suscrito China y luego expondremos suscintamente los fundamentos teóricos de tales iniciativas.