El posicionamiento que cada individuo construye frente a los otros y a él mismo resulta de un proceso reflexivo que, desde los planteamientos de la teoría de la estructuración de Giddens (citado por Ortíz Palacio, 1999), éste lleva a cabo al reconocerse como agente social inmerso en una transición entre su motivación, intencionalidad y racionalidad al momento de decidir una acción culminado en un proceso de reflexividad.
La trayectoria laboral, como uno de los espacios y momentos de la agencia de los individuos, proporciona al sujeto una serie de experiencias que configuran su vida social. De ahí que los actores reflexionan su proceder, las circunstancias en que lo hace y la forma en que los demás reaccionan ante ellos frente a la plataforma que representa el trabajo. Cisneros (2007) al recuperar a Davies y Harré (1990), señala que el agente tiene la capacidad para elegir las prácticas cotidianas, a partir de la variedad de posiciones del sujeto. Si se recupera esta idea para entender la construcción del posicionamiento laboral, se establece que éste no sólo da una posición a los actores sino un poder de influencia, de toma de decisiones y reflexión de su interacción en el contexto del trabajo.
POSICIONAMIENTO LABORAL
A partir de un análisis de la literatura referente a la mercadotecnia, se configura el concepto de posicionamiento laboral, Ries y Trout (2002), refieren que no sólo se posicionan artículos, servicios, compañías, instituciones, también personas. Por lo tanto, el que un sujeto esté posicionado implica que deja una impresión ante los demás, que se le identifique como primera opción.
Para Guil Bozal (2000) las características del posicionamiento implica presentar diferentes respuestas a partir de la práctica, la experiencia y la reflexión, tiene un significado de lo adecuado o solución de problemas, a partir de éste se obtienen recompensas: internas -satisfacción o autoestima- y externas -prestigio, reconocimiento, estatus o recursos-. También identifica tres tipos de posicionamiento: el funcional cuando brinda solución o beneficios, el simbólico a partir de lograr la identidad, pertenencia, significado social o filiación afectiva, y el experiencial que otorga conocimientos y estimulación.
Ries y Trout (2002), explican que el proceso de reflexividad de los sujetos inicia del contacto que éstos advierten con su realidad y que logran hacer consciente los elementos que requieren para posicionarse y lo que tienen para ello; además, conocen y entienden las percepciones de los otros, por lo tanto, logran implantar en la mente de los demás un valor de sus propios conocimientos, experiencia, trayectorias escolares y laborales, atributos, lo que implica que manejan adecuadamente sus ventajas ante la competencia, actualizan sus conocimientos, e innovan y desarrollan nuevas habilidades. Finalmente, González y Sánchez (2000), refieren que el entorno político y socioeconómico determinan las relaciones en las que se da cualquier proceso reflexivo, y constitutivo de una acción. De ahí que, al construir un posicionamiento laboral, los actores hacen llegar sus cualidades y potencialidades al mercado del trabajo, lo que implica que ponen a disposición de los otros actores sus conocimientos, destrezas y atributos bajo un marco normativo legal, económico y ético.
TRABAJO Y POSICIONAMIENTO
Prieto (1996), describe el trabajo como un proceso que abarca gran parte de la vida de las personas, desde la juventud hasta la jubilación, supone un ciclo vital, con sus diferentes fases, etapas y episodios críticos, donde los sujetos sociales se convierte en agentes activos del proceso de asimilar ese entorno laboral e interactuar en él. El cual, señala Bozal
“tiene implicaciones de carácter personal y social, ya que el modo en que nos vemos a nosotros mismos tiene que ver con cómo nos ven en ese contexto. Implicaciones de carácter económico, también es una fuente de interacciones sociales, trasmite normas, creencias y expectativas sociales, cumple con un papel socializador, incluso a partir del trabajo se pude lograr desarrollar un cierto grado de poder y control sobre otras personas, cosas, datos y procesos (2000, pp. 152-153).
Para el entendimiento del fenómeno del trabajo la idea de estructura social, refiere que éste se constituye como uno de los ejes donde descansa dicha estructura, por tanto desde su entendimiento los sujetos son capaces de desarrollar una lógica para enfrentar la realidad actual de los procesos del mercado laboral, puesto que ésta es tan veloz e inestable que ha requerido que los actores de este espacio construyan estrategias para incorporarse, mantenerse y sobresalir en él, Bauman (2005), recuperado por Enríquez y Rentería (2007).
Por otro lado el mercado de trabajo conforma un contexto en el que las personas se encuentran y se reconocen; es decir, un espacio de interrelaciones que les permite construir su identidad y les pone en condiciones de tomar una posición de frente a dicho contexto laboral. Enríquez y Rentería (2006) plantean la necesidad de discutir cómo las personas se posicionan frente al fenómeno social denominado trabajo, el cual se ha convertido en un mercado competitivo donde muchos pueden ofrecer la misma mercancía: su fuerza de trabajo.
RUTA METODOLÓGICA DEL ESTUDIO
Este estudio se realizó en dos ciudades del noroeste de México (Culiacán, Sinaloa y Tijuana, Baja California) en tres empresas del sector industrial alimentario consideradas con una cultura organizacional moderna, a partir de una primera investigación sobre el rezago educativo que permitió observar el fenómeno de posicionamiento laboral de individuos en dicha situación de desigualdad escolar. El objetivo es comprender la construcción del posicionamiento laboral a través de entrevistas con ocho participantes: cinco empleados de estas empresas -tres mujeres y dos hombres- y tres responsables de la contratación de personal –dos mujeres y un hombre- en el marco de un estudio fenomenológico.
POSICIONAMINETO LABORAL. UNA CONSTRUCCIÓN DESDE LA REFLEXIBIDAD DE LOS SUJETOS EN EL MERCADO DE TRABAJO.
En el espacio laboral se presenta una situación particular que destaca de entre una serie de desigualdades y exclusiones que el espacio laboral reproduce en el caso de la población ocupada y en situación de rezago educativo, se hace referencia al posicionamiento laboral. Entendido, por los responsables de las áreas de contratación de personal, como: el conjunto de estrategias que los trabajadores desarrollan para incorporarse, mantenerse y desarrollarse en el mercado de trabajo.
Por otra parte, los sujetos participantes en el estudio, a quienes se les reconoció un grado determinado de posicionamiento laboral, en un primer momento no externan ser conscientes de dicho posicionamiento, mientras que en el desarrollo del diálogo van reconociendo que han pasado por un proceso que les ha permitido decidir, aspirar y por lo tanto accionar hacia el logro de ciertas recompensas, satisfacciones e, incluso, destellos de poder:
“Sólo hago lo que me corresponde, siempre me ha gustado hacer las cosas bien, desde joven me dí cuenta que haciendo las cosas como se debe, los demás lo reconocen” (H1).
“…en mi casa no tengo voz, ni voto; y aquí en el trabajo soy jefa de una cuadrilla. Al principio fue difícil que me obedecieran, principalmente los hombres, pero ahora me consultan y piden mi opinión….creo que me dieron este puesto porque no falto, soy responsable y hago bien mi trabajo” (M1).
“…no terminé la secundaria, cuando vine a solicitar trabajo, me ofrecí diciendo lo que sabía hacer, al no contar con documentos probatorios acordé que me pagaran como un oficio menor y cuando les demostrara lo que sé hacer me subieran el sueldo…ahora son jefe de mantenimiento” (H2).
Lo anterior refleja que llegan a ser conscientes de la intencionalidad de las acciones a partir de que la experiencia les permite el aprendizaje de los recursos con que cuentan y las circunstancias que enfrenan, llevando a cabo la agencia de su vida cotidiana con un propósito y en espera de un determinado resultado.
PLANTEAMIENTOS FINALES
El posicionamiento laboral requiere de una reflexividad acerca de diversos aspectos como: la importancia de la escolaridad, las exigencias del mercado de trabajo y su división sexual. Tener la capacidad para desarrollar actitudes que permitan la movilidad y estabilidad en los puestos de trabajo, en suma, de los repertorios o recursos actuales y potenciales; de ahí que es necesario que los individuos sean capaces de interiorizar, manipular y trasformar la información, a partir de procesos reflexivos.
Además deben tomarse en cuenta las situaciones del contexto social que regulan dicha toma de conciencia y que propician espacios e intercambios, a partir de los cuales, se generan nuevos conocimientos para alcanzar un grado de visibilidad del individuo en el contexto laboral.
Finalmente no se puede perder de vista que existe una diferencia entre posición y posicionamiento, este último en el caso del mercado laboral, implica ubicar, no sólo el lugar o nivel en el que se localiza el sujeto, también el reconocimiento que los otros sujetos hagan a dicha ubicación.
Como todo proceso social el posicionamiento laboral es dinámico, y prever que existe la pérdida del posicionamiento, por cambios tecnológicos, y en las necesidades y exigencias del mercado laboral, por incremento de la competencia, el traslado del valor social de las cualidades del sujeto, y las inminentes transformaciones del ideario de trabajo. Pero, a pesar de lo planteado se puede desarrollar un reposicionamiento.