Esta ponencia presenta los avances y principales discusiones en torno a una propuesta de investigación pedagógica sobre el uso de narrativas en la formación y la transformación de la subjetividad política y de la convivencia escolar. La narración es entendida como un fenómeno, como un método de investigación y como herramienta formativa. Así, se muestra como mediante el uso de las narrativas es posible contribuir a que los sujetos transformen sus formas de relacionarse con los otros y consigo mismos. La ponencia muestra la experiencia de una investigación con estudiantes de grado noveno en la cual se produjeron narrativas escritas y audiovisuales en relación con las normas escolares. A partir de este ejercicio narrativo se analizan las potencialidades y límites del uso de las narrativas en la formación política y en la investigación educativa. El trabajo parte del principio interpretativo de que las formas del convivir escolar responden a las maneras de ser de la subjetividad política y a su vez determinadas maneras de ser de la subjetividad política son resultado de comprensiones de la convivencia escolar.
En la primera parte del trabajo se estudia la relación entre el poder, la formación de la subjetividad y la narración. Se parte de entender que la vida humana es de suyo relacional, relaciones que están irremediablemente atravesadas y constituidas por el conflicto como un elemento inerradicable de las relaciones humanas; las fuerzas siempre son en relación. Luchan por imponer su interpretación del mundo. Es decir, que no es posible concebir al ser humano como un individuo aislado, sino que la subjetividad es sinónimo de intersubjetividad: la consciencia se forma socialmente. Esto que podríamos denominar el campo ontológico del poder es trabajado a partir de Friedrich Nietzsche y Chantal Mouffe principalmente. Ahora bien; existen puntos de desencuentro entre los dos autores; sin embargo, entre el filósofo de Röcken y la filósofa belga existen elementos de anclaje como el reconocimiento de la pluralidad, de la diferencia y de la vuelta a los elementos corporales como suelo concreto en el que se despliegan las interpretaciones del mundo en el caso de Nietzsche y las pasiones como punto de cohesión de las identidades colectivas en el caso de Mouffe. En los dos autores encontramos el reconocimiento del cuerpo como campo ontológico del despliegue de la lucha de fuerzas o polos hegemónicos. Para Mouffe pensar políticamente significa precisamente el “reconocimiento de la dimensión ontológica de la negatividad radical”. Se nuestra como la autora niega que sea posible, al igual que Nietzsche, una síntesis dialéctica de las contradicciones, de los antagonismos, al tiempo que postula como vital el reconocimiento de la esfera del poder y la contingencia como insalvable: “la sociedad está marcada por la contingencia y todo orden es de naturaleza hegemónica; es decir, es siempre expresión de relaciones de poder” (Mouffe,). De esto puede deducirse que pensar en un consenso definitivo y sin exclusiones es imposible, pues todo consenso es muestra de que determinado polo sea impuesto. Puede en cambio existir un consenso conflictual.
Así, a partir del reconocimiento del conflicto como inherente a las relaciones humanas como marco general, el trabajo apunta a explorar el campo de la convivencia escolar entendida como una dimensión política. Pues si tenemos en cuenta que para Mouffe es necesario crear instituciones democráticas que puedan transformar los conflictos de naturaleza antagónica en agónica, es posible plantear y explorar hasta qué punto la escuela puede ser una de estas instituciones que en el ámbito concreto permitan dicha transformación. Es decir, que se plantea aquí que la escuela es uno de los lugares que por excelencia debe formar subjetividades políticas solidarias, transformadoras y pluralistas. La escuela debe ser el lugar en el que se desarrolle una educación agonista. En el que las relaciones dejen de ser antagónicas en donde se busca eliminar la diferencia y se reconozca la posibilidad del conflicto y el reconocimiento del otro como adversario y no como enemigo.
El trabajo explora como mediante el uso de narrativas en el espacio escolar es posible o no formarse la subjetividad política, entendida como aquella que tiene consciencia de poder. Este término tomado de la filosofía de Nietzsche implica que el hombre se sabe poderoso de sus actos y de su lugar en las estructuras jerárquicas del poder. El abordaje de la consciencia implica una superación de la mirada metafísica y su dualidad con el cuerpo. Así, partiendo de que la consciencia se forma en la medida en que se expresa, pero también en tanto está enmarcada en relaciones de poder ya estructuradas, se entiende a partir de Judith Butler que el nacimiento de la subjetividad se da en la ambivalencia entre el poder y la potencia. Ahora bien, aunque parece evidente que la vida humana es de suyo una vida política, se explora el proceso de la despolitización de la vida social; la despolitización de la política.
En un segundo momento se explora como el método biográfico narrativo es tomado no solo por su potencial investigativo para tener en cuenta la experiencia de los propios sujetos en la vida cotidiana, sino también por el potencial formativo que tiene el uso de las narrativas. Recuérdese lo dicho antes sobre que la consciencia se forma en la medida en se expresa, en que se narra. De esta manera, se parte del presupuesto ético-político de que para transformar las realidades sociales hay que partir de la interpretación del mundo que hacen los sujetos que las habitan. Así, también es posible dar un giro epistemológico y gnoseológico hacía la construcción de conocimiento desde las bases.
En esta ponencia se abordan las narrativas en tanto fenómeno, como herramienta de formación y como método de investigación. En general, se explica como el método narrativo se centra en comprender los significados, el sentido que las vivencias tienen para el sujeto, el sentido de la experiencia propia: la “voz” de la singularidad hace su aparición en el escenario. Así, frente a los métodos trascendentes que desdeñan de la experiencia, la metodología narrativa dirige su atención a ella. El método biográfico en tanto está inscrito en la investigación cualitativa, no responde a una única mirada teórica; sin embargo, puede apostarse la hipótesis de que está ligado primariamente con un modo de abordar la realidad hermenéuticamente, por tanto colinda con los fundamentos epistemológicos de la hermenéutica.
En la tercera y última parte, se muestran los principales resultados del uso práctico investigativo de las narrativas en un contexto escolar. Se hace un análisis de como las narrativas potencian o no la formación de la consciencia de poder, así como su uso como método de investigación. Se explora de esta manera como a partir de un contenido narrativo es posible explorar una dimensión de la realidad. En este caso, la relación que existe entre las normas escolares y la formación de la subjetividad política. El uso de narrativas en contextos formativos con estudiantes es de relativa novedad, teniendo en cuenta que la mayoría de trabajos y de investigaciones es hecha desde la formación docente. Se concluye entonces que es posible propiciar un acercamiento al otro por medio de la narración conjunta de nuestras experiencias, pero existirá siempre un halo de misterio en el que el otro se nos escapa. La narración de la experiencia propia y la construcción de conocimiento a partir de allí es una forma de acercarnos a la experiencia ajena y hacerla propia. De esta manera, se reduce la violencia epistémica y se da cabida a nuevas formas de construcción colectiva.