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Resumen de ponencia
Precariedad laboral y competitividad del sector manufacturero exportador en México. El caso de la industria automotriz

*Fabiola Guadalupe Rodríguez Jiménez
*Javier Muñoz
*Yesica María Domínguez Galicia



La posición del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, respecto a diversos temas de la agenda binacional en su relación con México, tales como la seguridad en sus límites fronterizos, los efectos sociales y económicos de la emigración hacia este país, la presencia del crimen organizado en diversas ciudades de su territorio, y la renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN); reavivo la discusión al interior de nuestro país entorno a las implicaciones que dicho tratado ha generado en el crecimiento y el desarrollo económico. En dicho debate han participado académicos, instituciones educativas de nivel superior, políticos de diferentes partidos políticos y organismos empresariales. Las posiciones básicamente son dos. Por un lado, aquellos que afirman que la incorporación de la economía nacional al acuerdo trilateral colocó a nuestro país en un lugar clave en las cadenas globales de la producción mundial de valor, que a partir de 1994 (año de entrada en vigor del tratado) la economía nacional ha elevado de manera considerable los niveles de recepción de inversión extranjera directa y de cartera, que la política de desregulación ha permitido mejorar los niveles de déficit comercial, en suma, que la economía se caracteriza por mantener sus indicadores macroeconómicos en condiciones saludables. Por otro lado, los opositores han señalado que, si bien es cierto, que los indicadores han mejorado en materia de crecimiento económico, en materia de desarrollo social los indicadores muestras una tendencia al deterioro de las condiciones de vida de la población al mismo tiempo que, la economía se encuentra subordinada a la dinámica productiva de los Estados Unidos, lo que ha generado perdida en la autodeterminación en la construcción de una política económica propia.

La incorporación formal de la economía mexicana a la dinámica del mercado mundial contemporáneo tuvo dos momentos claves. El primero de ellos fue su incorporación al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en ingles) en el año de 1985, mientras que el segundo fue su ingreso al Tratado de Libre Comercio con América del Norte en el año de 1994. A partir de este momento se impuso un giro a la dinámica de la economía nacional al transitar de un esquema de industrialización, a través de un patrón de sustitución de importaciones, a un nuevo patrón de acumulación caracterizado por la exportación de productos manufacturados, de desregulación del comercio exterior, de privatizaciones, de apertura a la inversión extranjera directa y de reinserción a la estructura industrial transnacional.

Dicho giro en el proceso de industrialización por supuesto no fue exclusivo de la economía nacional. Básicamente este proceso se desarrolló a escala planetaria, tanto en el centro como en la periferia de la economía mundial, como respuesta para afrontar los impactos de la crisis económica mundial de 1973 y los retos de la reestructuración productiva impulsada por el nuevo patrón científico-tecnológico caracterizado por el desarrollo de la microelectrónica, la informática, las telecomunicaciones y la biotecnología.

Para el caso de la economía mexicana, este proceso implico profundos cambios en su estructura productiva, en el mercado de trabajo, en la recomposición del capital y en su patrón de localización geográfica. Uno de los sectores que expresa de manera más clara este proceso de reestructuración fue justo el sector automotriz. Como nunca, este sector ha sido de los más dinámicos del sector manufacturero, esto es, el que mayores incentivos estatales ha recibido para su operación territorial, así como el de mayores niveles de inversión y financiamiento, y de mayor dinamismo en términos de operación comercial. Sin embargo, a pesar de mostrar altos niveles de producción, de exportación y de competitividad, este sector se ha caracterizado por claroscuros en materia de remuneraciones y de condiciones laborales.

El propósito de la ponencia es identificar la dinámica del sector manufacturero exportador en general y automotriz en particular, esto es, su proceso de constitución en términos de producción, consumo, comercio internacional, inversión extranjera directa y desarrollo de empresas en México; a través del análisis del panorama industrial de nuestro país en las cadenas globales de valor, con la finalidad de mostrar la relación que existe entre los bajos niveles de remuneración en el sector con los altos niveles de productividad y competitividad en el mismo.




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* Rodríguez Jiménez
Instituto Politécnico Nacional - IPN. Ciudad de México, México

* Muñoz
Instituto Politécnico Nacional - IPN. Ciudad de México, México

* Domínguez Galicia
Instituto Politécnico Nacional - IPN. Ciudad de México, México