El presente trabajo se concentra en el punto de tensión entre un gran proyecto urbano, el Nuevo Aeropuerto de Quito y sus efectos en el arraigo de la comunidad de Tababela, ubicada en la ciudad de Quito. El objetivo principal es entender de qué manera el arraigo de la población de la parroquia de Tababela ha sido incidido por la presencia del Nuevo Aeropuerto Internacional de Quito en su territorio. Esta investigación se soporta en un marco teórico sobre el arraigo (Ibañez, 1993), su comportamiento frente a las transformaciones territoriales, la desapropiación de las ciudades como mecanismo de desarraigo, la respuesta de los movimientos sociales como base y consecuencia del arraigo. También incorpora teoría sobre los artefactos de la globalización, los aeropuertos y movimientos sociales anti-aviación. La metodología utilizada es de carácter cualitativo, utilizando la herramienta de la entrevista semiestructurada para recabar la información desde la voz de los habitantes de la parroquia de Tababela. La información recolectada ha sido procesada mediante el método de codificación abierta. Tanto las dimensiones de clasificación de la matriz como la pauta de las entrevistas se realizaron en función de la operacionalización del concepto de arraigo en base a las reflexiones de Simone Weil (1949) y Enrique Ibáñez (1993). El arco temporal de la investigación se definió desde la conformación de la parroquia en el año de 1952, debido a la necesidad de identificar el origen del arraigo, hasta febrero de 2015, mes en el que concluyó el trabajo en campo realizado.
Según Ducci (2002), el aeropuerto es uno de los artefactos urbanos de mayor jerarquía dado su rol en el contacto de lo local con lo global. El desarrollo de este tipo de proyectos ha pasado a formar parte de una estrategia clave dentro de la competencia global de ciudades y regiones (Urry 2007; Kesselring 2009 en Galland, 2014). Este tipo de proyectos urbanos, tienen la capacidad de modificar el espacio físico y las dinámicas sociales y económicas de los territorios en los que se implantan (Ducci, 2002, De Mattos, 2007). De esta manera, su incidencia en las zonas urbanas es significativa. Tendencialmente, generan rupturas en los vínculos sociales y territoriales, lo cual significa un debilitamiento del arraigo que se refleja en una pérdida de valores solidarios y de la capacidad de apropiación del espacio por parte de los habitantes (Sandoval, 2015).
El arraigo es un fenómeno social que refiere a la vinculación que el ser humano tiene con su territorio y con la sociedad con la que habita (Ibañez, 1993). El arraigo tiene un carácter tridimensional puesto que se puede establecer en relación a lo espacial, social y cultural (Ibáñez, 1993). El ser humano puede generar vínculos con el territorio en el que habita, con la comunidad y con las prácticas tradicionales que esta última práctica. Según la filósofa Simone Weil (1991), el arraigo es una de las necesidades vitales del ser humano en tanto le permite ser parte de una comunidad mediante la participación activa en ella.
El arraigo tiene una estrecha vinculación con las transformaciones territoriales en tanto que las modificaciones espaciales de los territorios afectan positiva o negativamente en el arraigo de sus habitantes. Lo anterior sucede debido a que al modificar un territorio, generalmente se producen alteraciones en los modos de vida, lo cual, de manera lenta y sutil, repercute en los aspectos sociales y culturales.
Los resultados de la investigación apuntan a que el arraigo fue incidio de tres maneras: a) Se dió un fortalecimiento del arraigo en la comunidad de mayor autogestión y reciente funcionamiento como mecanismo de defensa a nuevos actores y problemas a enfrentar. b)Por otro lado, un mantenimiento del arraigo se evidenció en la comuna de origen ancestral indígena. c)Y, existió un debilitamiento del arraigo en el centro de la parroquia al cual han llegado nuevos habitantes y se han generado nuevas dinámicas cotidianas.