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Resumen de ponencia
Generación post-transición: subjetividades políticas en emergencia. Un estudio de caso con estudiantes secundarios de la comuna de Melipilla.

*Raimundo Echeverría Lara



El objetivo de la investigación que se presenta es comprender las subjetividades políticas, de carácter emergente, de los jóvenes estudiantes secundarios habitantes de Melipilla, comuna rural-urbana (Berdegué, et al., 2011) perteneciente a la Región Metropolitana de Chile, en el año 2016. La 'subjetividad política', entendida como un producto histórico, se problematiza a partir de la perspectiva generacional propuesta por Mannheim (1993) y adoptada en clave latinoamericana por autores chilenos tales como Baño & Faletto (1992), Muñoz (2011), o Aguilera (2016), quienes la emplean como una matriz conceptual que permite desindividualizar la experiencia subjetiva, conectando procesos biográficos con transformaciones experimentadas por las sociedades en un ámbito político-histórico.
Los grupos de discusión a partir de los cuales se produjo la información, fueron sostenidos durante el año 2016, en un contexto socio-histórico caracterizado por una incipiente reorganización de la estructura general de poder de la sociedad chilena. El PNUD (2015) habla que vivimos en 'Tiempos de la politización', caracterizados por novedosas posibilidades de discusión sobre los límites de autodeterminación social, a saber, existe una disputa en curso -de final incierto-, sobre los temas que son susceptibles de ser definidos colectivamente.
En perspectiva histórica, Ruíz (2015) se suma al mismo diagnóstico, asumiendo un nuevo 'ciclo histórico-político' determinado fundamentalmente por la organización embrionarios de actores sociales, que impugnan al 'pacto de la transición' con una fuerza tal que ponen en cuestión las posibilidades naturalizadas de reproducción de una política institucional construida desde la exclusión de las elites hacia el resto de la sociedad. En efecto, son los estudiantes, como representantes de los grupos sociales más genuinamente resultantes de la experiencia de modernización neoliberal, quienes protagonizan la apertura de este ciclo desde las movilizaciones del 2006 y 2011 -que deben entenderse en solución de continuidad-, y configuran una emergente arena política, en la que sus marcos interpretativos de la política se alejan progresivamente del clivaje democracia-dictadura.
Son estas formas de posicionarse en la política las que la investigación de la 'subjetividad política' apunta a deshilvanar, analizando el material obtenido a partir del ejercicio de auto-observación reflexiva que implican los grupos de discusión. Éstos fueron compuestos por jóvenes que tenían entre 15 y 18 años al momento de las conversaciones, es decir, nacidos entre el 1998 y el 2001, aproximadamente. En perspectiva generacional, no sólo se puede afirmar que su vida se ha desarrollado en un sistema con todas las garantías formales de un régimen democrático, sino que también, han experimentado su socialización política en plena emergencia del nuevo ciclo político, marcando un quiebre con quienes lo hicieron en el anterior. Investigaciones sobre cultura y subjetividad (Nieto, 2008, Urrutia, 2014) han obtenido resultados en este sentido: estaríamos atendiendo al surgimiento de 'nuevas subjetividades políticas', configuradas por relaciones sui generis entre los individuos y su relación con el orden social.
En cuanto al concepto 'subjetividad política' es necesario establecer algunas someras consideraciones. Se la considerará como constitutiva de la subjetividad una vaciedad esencial¸ entendida como una ausencia de contenido determinado a priori (Angelcos, 2008), lo que significa que no existe una racionalidad trascendente, sino que su construcción tiene un carácter históricamente determinado. Por este motivo es que la subjetividad “es entendida en sí misma como una operatoria política” (Bonvillani, 2012) y será abordada como una categoría “compleja, histórica y cambiante, por tanto, posible de ser transformada” (Martínez y Cubides, 2012)
Así, el estudio del individuo no tiene por objetivo investigarlo en tanto tal, sino que comprender las experiencias personales insertas en sistemas organizados de relaciones sociales, dando cuenta de “fenómenos que se viven como profundamente “íntimos”, “subjetivos”, “existenciales” y en los cuales, empero, reposa cada vez más una parte creciente de nuestra comprensión de la vida social” (Martuccelli, 2007).
La 'subjetividad política', entonces, tiene una profunda relación con la idea de orden. En efecto, la entenderé como un espacio de representaciones simbólicas de la realidad, definido a partir de una acción de reflexividad que realiza el sujeto sobre sí mismo y el orden social, como cuestionamiento de las estructuras de poder instituidas y como interrogación instituyente sobre la posibilidad de un nuevo buen orden. Para efectos operacionales, descompondré la 'subjetividad política ' en dos tipos de representaciones: las relacionadas con 'la política', entendida según la tradición más extendida que la considera como el campo institucional en el que se cristalizan, en un momento determinado, los antagonismos propios de 'lo político' (Garretón, 2007; Muñoz, 2011; PNUD, 2015); y aquellas que tienen por objeto las utopías, en tanto referencias del mañana mejor que puede ser instituido, cuya función es guiar las acciones de los individuos, para así ampliar o reducir los límites de lo que puede ser determinado colectivamente. En definitiva, la 'subjetividad política' se configura como un 'mapa mental” por medio del cual los individuos dan cuenta de 'lo real' y 'lo posible' (Lechner, 2002), orientando las acciones racionalmente concebidas que les permitirían configurarse como sujetos, a través del ejercicio de desidentificación de las pautas culturales dominantes.
Luego, la 'subjetividad política', en tanto producto de las relaciones de poder históricamente determinadas en una sociedad, brinda, en su comprensión, un acercamiento privilegiado a los procesos macrosociales que constituyen el orden social. Si las investigaciones de los individuos y sus vivencias personales son útiles para entender el cambio social (Martuccelli, 2007; Lechner, 1988), es porque la arquitectura específica que adquieren las subjetividades políticas muestra el alcance, la profundidad y las formas heterogéneas que las transformaciones histórico-sociales desarrollan. La relación entre las representaciones de lo real, en cuanto a su fortaleza y densidad; y de lo posible, a través de las sociedades utópicas que los individuos son capaces de imaginar, ilustran el proceso colectivo-conflictivo de transformación del orden que vivimos (PNUD, 2015; Ruiz, 2015), y configuran emergentes articulaciones subjetivas a partir de las cuales los sujetos políticos desplegaran su novedad histórica.
La investigación actualmente se encuentra en la etapa de análisis, no obstante, es posible dar pistas sobre algunas conclusiones generales. La hipótesis sobre la emergencia de 'nuevas subjetividades políticas' se confirma, surgiendo una interacción entre los individuos y la política que es propia del ciclo político del cual los jóvenes estudiantes son parte, y que los distingue de la subjetividad política propia de los jóvenes de la transición. Es ilustrativo de esta relación que el carácter disputado y contradictorio del proceso de politización de la sociedad chilena estudiado por el PNUD (2015), tiene correspondencia en subjetividades políticas que expresan esa tensión. Se aprecia con notable vigencia un habla que enuncia una necesidad de acceder a la política y transformar el orden, como espacio simbólico y práctico, pese a la significación negativa que carga el sistema y la mayoría de sus representantes, existiendo una crítica generalizada al 'modelo'; desde otra perspectiva, se reconoce la importancia de la política y un deseo de buenas prácticas, no obstante el horizonte transformador se enmarca en una dimensión formal y se afirma el neoliberalismo en tanto sistema de valores, siendo el individuo el lugar privilegiado a proteger y a potenciar. En grupos de estudiantes de nivel socioeconómico más bajo, se observó un discurso anti-política, de corte autoritario y castigador, con referencias explícitas a una restauración del orden pinochetista, marcado emocionalmente por la necesidad de protección frente a un ambiente que se significa al borde del descontrol; cuyo análisis es de especial relevancia en un contexto chileno en el que un candidato de ultra-derecha, como José Antonio Kast, toma fuerza apelando a esa utopía neo-conservadora.




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* Echeverría Lara
Departamento de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales . Universidad de Chile - DS/UCHILE. Ñuñoa, Santiago, Chile