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Resumen de ponencia
Estados Unidos. Trabajo, precariedad laboral y desigualdad salarial en la administración Trump

Grupo de Trabajo CLACSO: Estudios sobre Estados Unidos

*Dídimo Castillo



En Estados Unidos, como en todos los países que acogieron el modelo neoliberal, fundado en la flexibilidad del trabajo, el desempleo, la precariedad, la exclusión laboral, la desigualdad social y la pobreza han sido crecientes. El éxito de Donald Trump en las elecciones de noviembre de 2016 expresó el estado de crisis social, reclamo y rechazo de amplios sectores de la población al modelo económico imperante, dadas sus consecuencias sobre las clases medias y, sobre todo, los trabajadores de cuello azul, ubicados en la parte más vulnerable de la pirámide de la estructura social. La coyuntura le favoreció, además de otros factores de orden estructurales. Estados Unidos, a pesar de ser el país más imperialista del mundo, es un país no apto para la globalización. Como nación constituida a partir de principios “esencialistas” de identidad y diferencia no compatibiliza con la lógica de una sociedad abierta y tampoco con la competencia económica impuesta por la globalización neoliberal que, entre otras de sus consecuencias, erosionó los fundamentos que dieron sentido, coherencia y pertenencia a una sociedad fundada en la ética del trabajo, que asumía a éste como la fuente primaria y garantía de la movilidad social ascendente. La llegada de Trump al poder planteó muchas interrogantes, al respecto, al abrir un escenario de difícil predicción sobre el rumbo que seguirá el país y sus consecuencias para el mundo. Algunas de esas interrogantes se relacionan con la supuesta “crisis” del modelo económico neoliberal globalizador y la posible vuelta al modelo proteccionista, centrado en el desarrollo del Estado nacional, el reimpulso del sector industrial y el cambio en las relaciones comerciales interestatales.

Estados Unidos fue un país hegemónico durante el largo periodo que se extendió desde la Segunda Guerra Mundial —periodo de auge y consolidación del Estado nacional y del llamado Estado benefactor, en el que consolidó una amplia clase media y una clase trabajadora con posibilidades de ascenso y movilidad social—, que duró casi exactamente hasta entrada del modelo neoliberal. Con la globalización neoliberal, Estados Unidos, perdió hegemonía, algo paradójico, precisamente en circunstancias en las que ya había desaparecido el contrapeso de la exUnión Soviética, y se proclamaba el fin de la llamada Guerra Fría, lo que podría parecer el contexto ideal para su consolidación. Fue hegemónico, en durante el modelo anterior, basado en el proteccionismo o semiproteccionismo económico, no durante o con el neoliberalismo —a pesar de que inicialmente lo promovió—, sino durante la fase de fortalecimiento como Estado nacional, en las circunstancias en las que se impulsó el llamado Estado benefactor. Giovanni Arrigui, en el entorno de la crisis de 2008, ya planteaba cómo el neoliberalismo había representado para Estados Unidos y su fiel aliada, Inglaterra, “un paréntesis de locura”, y que en ambos había fracasado. En el mismo sentido, Michel Moore, el reconocido cineasta estadounidense, demócrata, un año antes de las elecciones, con argumentos muy similares a los de Arrigui, preveía dichos resultados, reconociendo la habilidad y acierto de Trump en su crítica a Hirally Clinton (pero también al expresidente Clinton) por el apoyo otorgado al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), destacando los efectos del modelo en la destrucción del sector industrial particularmente en la zona norte del medio oeste de Estados Unidos.

Es discutible la afirmación respecto del carácter de la crisis de Estados Unidos y sus consecuencias en el mediano y largo plazo. Si, siguiendo a Samir Amin, entendemos por crisis (social) a la situación en la que las expectativas y necesidades de una mayoría no son satisfechas en virtud de las contradicciones del sistema o modelo económico, tendríamos, entonces, que asumir que el neoliberalismo estuvo en crisis desde su adopción y que, en este mismo sentido, la sociedad estadounidense también estaría manifiestamente en crisis, por lo menos desde mediados de la década de 1980. Otra cosa muy distinta es o sería la crisis del capitalismo como sistema; lo que, en palabras de Amin, representa el momento en el que las fuerzas sociales opuestas al sistema disponen de un proyecto alternativo y viable capaz de suplantar al existente. Sabemos que esa clase social, portadora de un proyecto distinto, no existe actualmente o, en todo caso, no cuenta con la fuerza social para liderar un cambio social. Con base en los indicadores de crecimiento económico y la dinámica del mercado de trabajo, inclusive, se podría argüir que Estados Unidos está saliendo de la crisis; pero, en todo caso, esa salida ha sido a costa de una pérdida generalizada y creciente de la calidad de las ocupaciones, con efectos en el total del mercado laboral, tanto de nativos como de inmigrantes.

Ciertamente, posterior a la crisis de 2008, el desempleo bajó significativamente; pero la aparente evolución positiva del mercado de trabajo, dada la reducción del desempleo abierto, lejos de ofrecer alternativas ocupacionales de calidad e incrementó la precarización laboral y las desigualdades salariales. El desempleo estructural, más que el desempleo cíclico y la precariedad laboral generaron mayor desigualdad; a la vez, ésta impactó en la economía, produciéndose un círculo vicioso de desocupación y deterioro de las ocupaciones generadas. La flexibilización, desregulación y consiguiente precariedad del trabajo se ha orientado al abaratamiento de los costos de la fuerza de trabajo y a la maximización de las ganancias empresariales. En el nuevo entorno, iniciado con la llegada de D. Trump al poder en enero de 2017, se mantuvo por lo menos en el discurso la postura de campaña electoral de “rectificación” del modelo imperante y la vuelta a un modelo más proteccionista o semi-proteccionista, centrado en el desarrollo del Estado nacional y el reimpulso del sector industrial, como premisas de proyectos “desarrollo” auténticos que revirtiera las consecuencias adversas de la globalización neoliberal. La ponencia que se presenta intenta analizar la situación laboral, particularmente la participación económica, el desempleo, la precariedad y sus efectos en las desigualdades de ingreso de los estadounidenses a partir de dicho cambio político.




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* Castillo
Centro de Investigación y Estudios Avanzados en Ciencias Políticas y Administración Pública. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Autónoma del Estado de México - CIPAP/UAEM. Tolúca, México