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Resumen de ponencia
Estrategia de Seguridad de los EEUU: rupturas y continuidades y sus implicaciones para América latina y el Caribe

Grupo de Trabajo CLACSO: Estudios sobre Estados Unidos

*Jaime Zuluaga Nieto



La administración Trump publicó la Estrategia de Seguridad Nacional. Ésta se basa en el America First según el cual el imperativo de proteger la patria, abandonada relativamente por sus antecesores en las dinámicas de la globalización, el libre comercio y el multilateralismo, obliga a fortalecer la economía norteamericana mediante políticas proteccionistas como una manera de crear condiciones para recuperar la influencia en el concierto internacional y preservar la paz mediante el recurso a la fuerza.

La Estrategia de Seguridad se articula en torno a cuatro ejes: a) la protección de la patria y del modo de vida americano, para lo cual es necesario una política de fortalecimiento de la seguridad en las fronteras, una reforma de los sistemas migratorios que haga posible un mayor control de la entrada de extranjeros, el despliegue de capacidades para protegerse de ciberataques y el fortalecimiento de los escudos antimisiles. En estos campos las amenazas provienen de organizaciones terroristas como el ISIS, de organizaciones de narcotraficantes y de estados que desarrollan armas de destrucción masiva y misiles como es el caso de Corea del Norte. El fortalecimiento de las fronteras incluye propuestas como la construcción del muro en la frontera con México y la veda migratoria de ciudadanos de algunos países árabes y musulmanes; b) la economía, considerada como un elemento fundamental de la seguridad nacional por lo cual resulta imperativo recuperarla y fortalecerla. Aunque el documento destaca principios del libre comercio y cooperación internacional, éstos chocan en la práctica con las políticas adoptadas por la administración Trump, tales como el retiro de los Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica –TPP-, el retiro del acuerdo sobre el cambio climático, la pretensión de revisar el NAFTA y el rechazo a la OMC. Se plantea mantener el liderazgo en investigación y tecnología, fortalecerse en el campo energético y, en particular, mediante la producción de combustibles fósiles y considera una amenaza a su seguridad el tratar de restringir esta producción con el pretexto del cambio climático. Plantea la competencia desleal de China en materia de propiedad intelectual, la cual considera una “potencia revisionista” al igual que a Rusia; c) la preservación de la paz mediante la fuerza para lo cual se incrementa la inversión militar y el gasto en defensa. En este campo las amenazas provienen de las “potencias revisionistas” –China y Rusia-, de Corea y de Irán y de organizaciones terroristas transnacionales como el ISIS y, por último, d) plantea el ejercicio de un liderazgo estadounidense basado en el comercio justo, el desarrollo y la inversión de capitales.

La Estrategia de Seguridad se apoya en los departamentos de Comercio y de Defensa y se ha debilitado la dimensión diplomática. Las discontinuidades con la administración Obama tienen que ver con el debilitamiento del multilateralismo, la renuncia al discurso de los derechos humanos con el cual éste buscó reconstruir el liderazgo estadounidense y el retiro del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Para la Estrategia de Seguridad el foco de interés es el Pacífico y la necesidad de contener y neutralizar a China y, en segundo lugar, a Rusia. América Latina existe negativamente y el punto más importante tiene que ver con la política fronteriza frente a México, puerta de los flujos migratorios por lo cual la estrategia es el cierre físico de esta puerta mediante la construcción del muro. Más allá de esta posición en el documento, lo cierto es que el subcontinente tiene importancia regional y global y sigue siendo valiosa como retaguardia estratégica o “patio trasero”. En materia de política exterior hay un cambio significativo en relación Cuba, que revive como amenaza, por lo cual en estos dos años iniciales del gobierno de Trump se revirtieron avances significativos en el proceso de restablecimiento de las relaciones; Venezuela es también considerada como amenaza regional contra la cual no es descartable la intervención militar. Y en materia antinarcóticos se mantiene la política prohibicionista con todas sus implicaciones y se sostiene la asistencia militar.

Colombia sigue siendo considerada el “mejor aliado” regional de los Estados Unidos a pesar de la persistencia y crecimiento de los cultivos con destinación ilícita. Las conflictivas relaciones con el gobierno venezolano, y la posición asumida por el gobierno de Colombia frente al gobierno venezolano fortalecen esta alianza.





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* Zuluaga Nieto
Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social. Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Universidad Externado de Colombia - CIDS/UEXTERNADO. Bogotá, Colombia