La mayoría de los estudios y teorías recientes sobre las élites corporativas se basa en el análisis de países norteamericanos y europeos. Afirma que existe una tendencia global de “erosión” de las redes corporativas (Heemskerk y Schnyder 2008, David y Westerhuis 2014) y de “fractura de la élite corporativa” (Mizruchi 2013), pero también que las instituciones financieras juegan un papel clave en las redes corporativas (Mintz y Schwartz 1985) en el lugar del Estado.
Sin embargo, estudios recientes centrados en naciones no occidentales tienden a cuestionar esta visión del capitalismo financiero anónimo. Por ejemplo, trabajos recientes sobre los consejos de administración de las empresas que cotizan en bolsa en Marruecos (Oubenal & Zeroual, 2017) muestran que las élites empresariales marroquíes son altamente cohesivas y están controladas por el Estado a través de dos inversores institucionales importantes (CIMR y CDG) que están presentes en la mayoría de los consejos de administración. Estudios recientes sobre la India concluyen de manera similar que “la creciente densidad de la red parece explicarse, en gran medida, por el papel impulsor de los grupos empresariales familiares y de las grandes empresas independientes” (Naudet & Dubost, 2016).
El caso de México es especialmente relevante. Después de un período muy largo de fuerte intervención del Estado y proteccionismo en la economía, México ha experimentado desde principios de los años 80 la liberalización y desregulación de la economía, enfrentando muchas privatizaciones y una mayor apertura a la inversión extranjera. Sin embargo, la red mexicana no sigue la tendencia global de otras redes corporativas de “fractura” y “desintegración”. Según los estudios de redes que se han realizado para México, las élites corporativas todavía forman una red muy cohesiva (Salas-Porras, 2006) e incluso trabajos recientes concluyen sobre una creciente conectividad (Cárdenas, 2016). Aunque la economía mexicana depende en gran medida de Estados Unidos, el capitalismo familiar sigue siendo muy fuerte en México: la propiedad de las corporaciones está altamente concentrada y los accionistas mayoritarios son en su mayoría familias (Hoshino, 2010). Los lazos homofílicos basados en la familia, el grupo empresarial y la identidad regional todavía juegan un papel importante en la creación de vínculos entre los consejos de administración de las empresas en México.
Para comprender en profundidad la dinámica de las redes corporativas en México ya observadas, nuestra ponencia se basa en un estudio prosopográfico: el análisis de los datos biográficos y de la trayectoria profesional de los miembros de los consejos de administración de las principales 15 empresas que cotizan en bolsa y han sido clasificadas en el IPC (Índice de Precios y Cotizaciones), el principal índice mexicano, desde el año 2000 hasta 2016. Incluye dos instituciones estrictamente financieras y tres holdings, así como grandes empresas de los sectores de medios de comunicación, telecomunicaciones, construcción, minería, refino y distribución.
El análisis de estas 646 personas que han sido miembros de los consejos de administración de estas empresas entre 2000 y 2016 nos permite comprender mejor las élites corporativas en el contexto contemporáneo de México y responder las siguientes preguntas. ¿La noción de “capitalismo managerial” sigue siendo un concepto relevante en las grandes empresas mexicanas de propiedad familiar? En un contexto general de globalización y apertura de la economía, ¿se han internacionalizado los consejos de administración de las principales empresas? ¿Hay miembros de las élites políticas, estatales y académicas que juegan un papel clave en el gobierno corporativo?
A partir de la la tipología desarrollada por Bauer & Bertin-Mourot en el caso de Francia con el fin de diferenciar los distintos tipos de autoridad legítima de los miembros de los consejos de administración – accionista propietario de la familia, miembro del equipo directivo, carrera en el gobierno o en importantes instituciones del Estado – hemos establecido una nueva tipología, adaptada al caso mexicano, y añadido varias categorías: 1. Fundador de la empresa; 2. Heredero o miembro de la familia de accionistas mayoritarios; 3. Manager o miembro del equipo directivo; 4. Funcionario con una carrera en el gobierno; 5. Experto con una carrera en organizaciones internacionales o instituciones financieras.
Esa tipología, basada en observaciones sobre la genealogía familiar, la formación académica y la carrera profesional de cada individuo, nos permite analizar las estrategias contemporáneas de las grandes familias de accionistas para conservar la propiedad, el control y la gestión de las principales empresas mexicanas, para desarrollar sus actividades en el extranjero y una red internacional y para promover sus intereses en el gobierno en términos de políticas publicas.