Resumen de ponencia
Para qué y para quién investigar? Desafíos, estrategias y alternativas para movilizar la investigación en educación
Grupo de Trabajo CLACSO: Ciencia social politizada
*Gustavo Fischman
En la actualidad es difícil encontrar facultades de educación que estén exentas a las cada vez mayores presiones para demostrar la relevancia y en lo posible aumentar, el impacto de la producción académica de las/los profesores. Es frecuente, que a esas presiones se le sumen voces criticas que señalan que la producción de los/las investigadores en educación no tiene rigor científico y es a la vez muy poco relevante a nivel práctico y poco útil para transformar las practicas educativas. Desde inicios de la década de 1990, en parte como respuesta a estas críticas, pero también como estrategia de posicionamiento en rankings nacionales e internacionales, muchas facultades de educación han adoptado modelos para la evaluación de su producción académica basadas en indicadores de impacto generados externamente, tales como: número de artículos publicados en revistas con “factor de impacto” (producido por la compañía Clarivate) y el número de citas que un artículo científico obtiene.
Estos sistemas de evaluación con alta prevalencia de medidas de impacto externos han tendido efectos muy claros en el campo educativo. Por un lado, se constata un aumento visible en el número de publicaciones en el área, más co-autorías, y un aumento mayen los índices de rechazo de manuscritos de las revistas que publican investigación en educación. Por otra parte, no está tan claro que la relevancia o el impacto, conceptual y/o aplicado de las investigaciones sobre educación, hallan mejorado substancialmente. Asimismo, el uso de indicadores de impacto externo ha sido objeto de numerosos trabajos y sus limitaciones discutidas extensamente (véase la declaración DORA). Recientemente, algunas facultades de educación han comenzado a generar estrategias de “movilización del conocimiento de la investigación en educación” –entendidas como las estrategias individuales y organizacionales para promover la usabilidad de la investigación educativa entre los investigadores y los profesionales de la educación. De manera amplia este trabajo define la movilización del conocimiento de la investigación en educación (MCIE) a todas las estrategias de interacción intencionales y multidireccionales entre investigadores/as y diferentes actores sociales (formuladores de políticas, educadores en cualquier ámbito y/o nivel, gestores/as de agencias públicas o privadas, organizaciones comunitarias, y público en general) con el objetivo de comprender problemas educativos y/o procurar resolver problemas educativos.
En esta presentación, se examinaran las estrategias de movilización de conocimiento de tres facultades de educación en Norteamérica todas con buenos niveles de reconocimiento nacional y de algo prestigio, así como la recepción de dichas estrategias por parte de docentes y administradores. Se encuestaron 66 docentes/investigadores/as y se realizaron 22 entrevistas a docentes/investigadores/as para poder caracterizar el compromiso de las facultades de educación con las prácticas relacionadas con la MCIE y las percepciones de los/las investigadores/as sobre los enfoques sobre la MCIE.
Los resultados de esta investigación indican la existencia de tensiones en relación con MCIE y un bajo nivel de ejecución real de estrategias de MCIE. Mientras que las tres facultades de educación presentan en sus paginas web de declaraciones que indican la intención de implementación de MCIE, orientación que parece compartida por la mayoría de los/las entrevistados, el 78% de los docentes/investigadores/as confirmaron que su trabajo no es evaluado por su participación en MCIE sino por métricas indirectas de calidad académica, en general asociadas con el prestigio y/o factor de impacto de una revista.
Asimismo la gran mayoría de los/las docentes/investigadores/as reportaron que a pesar de favorecer las ideas y orientación general de la MCIE, en buena medida las agendas de investigación son guiadas por los incentivos institucionales que se derivan de las métricas que son más fáciles de cuantificar (factor de impacto, número de publicaciones, citas). Por último un porcentaje significativo de los encuestados (83%) indico que a) su trabajo era mucho mas “valorado” en su universidad cuanto más difícil era el acceso a la investigación para aquellas personas que no tienen acceso a las revistas especializadas; b) las facultades de investigación promovían la competencia entre los/las colegas disminuyendo los incentivos para colaborar en MCIE.
Los resultados de esta investigación confirman que la utilización sistemática de medidas simplificadoras / reductivas de lo que se podría considerar calidad de la investigación en educación, ha generado entre los/las investigadores del campo educativo hábitos que responden a procedimientos simplistas y reductivos. Al responder a sistemas simplistas que unen incentivos simples a resultados simples, los efectos son bastante problemáticos. El campo de la investigación en educación en Norteamérica sufre de un tsunami métrico con olas gigantes de propuestas simplistas que dejan un montón de escombros. Yo llamo a este fenómeno la "simplimetrificación educativa" porque confunde aumentos continuos de algo contable (más artículos, más citas en revistas donde es más difícil publicar), pero no hay indicadores claros y convincentes de que la calidad, el acceso, la relevancia y la usabilidad de la producción en la investigación educativa hayan mejorado significativamente.