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Resumen de ponencia
El amor entre muchachos como posibilidad de resistencia en el espacio de la antropofagia. El caso de hombres gay y trans en la cárcel Modelo de Bogotá

*Edilson Silva Liévano



Esta ponencia tiene como objetivo presentar los hallazgos parciales de una investigación adelantada en una cárcel de varones en la ciudad de Bogotá. La misma tenía como objetivo general: “Caracterizar el proceso de configuración de subjetividades gay y trans en la cárcel Modelo e identificar las prácticas de resistencia que emergen y se despliegan para favorecer la apertura a formas de relación que rompan con la discriminación, la exclusión, la violencia y otras formas de opresión en razón de la orientación sexual y la identidad de género”. Durante los primeros encuentros, y trazados sobre la noción de aperturas dialógicos, la configuración de narrativas de sí y el análisis del discurso, los investigadores pudieron inferir que el “amor entre los muchachos” se configuraba como una forma de hacer frente a la violencia de género y sexual que se instauraba al interior de la prisión. Así, los participantes pasaron de la prohibición de este tipo de prácticas, en este caso, amorosa, a la posibilidad de constituirla como formas de solidaridad o episteme de lucha; del ejercicio vedado, ‘tapiche’ en su registro lingüístico, a la expresión plena de la subjetividad; del tabú o prácticas soterradas a la realización plena de su sexualidad; y de la ruptura del silencio a la instauración de un nuevo imaginario que rompía con el orden imperante de la cárcel. De hecho, los investigadores pudieron establecer que el amor aparecía como trasgresión a la norma, y no como una forma o supuesto implícito de prácticas sexuales. Todo lo contrario, el amor se convertía en un discurso provocador que desafiaba un espacio antropofágico por naturaleza, la cárcel. A lo largo de la ponencia los hallazgos son analizados a partir de categorías como catabais, anábasis, ecart, género, resistencia, identidad, cuerpo, racialización entre otras, que permiten comprender el fenómeno del amor en su inmanencia desde los relatos de los sujetos. Así, dichas categorías son usadas solo como hiperónimos para comprender sus relatos o sus procesos, y no como categorías esencialistas para definirlos. En sí, la investigación permitió caracterizar la forma como los propios internos lograron, poco a poco, minar y abrir una brecha frente al paradigma hetero normalizador que se les había impuesto, convirtiendo el amor en una práctica que irrumpe como fuerza axiología de solidaridad para reivindicar a los sujetos privados de la libertad, y con una orientación de género disidente.



Esta ponencia tiene como objetivo presentar los hallazgos parciales de una investigación adelantada en una cárcel de varones en la ciudad de Bogotá. La misma tenía como objetivo general: “Caracterizar el proceso de configuración de subjetividades gay y trans en la cárcel Modelo e identificar las prácticas de resistencia que emergen y se despliegan para favorecer la apertura a formas de relación que rompan con la discriminación, la exclusión, la violencia y otras formas de opresión en razón de la orientación sexual y la identidad de género”. Durante los primeros encuentros, y trazados sobre la noción de aperturas dialógicos, la configuración de narrativas de sí y el análisis del discurso, los investigadores pudieron inferir que el “amor entre los muchachos” se configuraba como una forma de hacer frente a la violencia de género y sexual que se instauraba al interior de la prisión. Así, los participantes pasaron de la prohibición de este tipo de prácticas, en este caso, amorosa, a la posibilidad de constituirla como formas de solidaridad o episteme de lucha; del ejercicio vedado, ‘tapiche’ en su registro lingüístico, a la expresión plena de la subjetividad; del tabú o prácticas soterradas a la realización plena de su sexualidad; y de la ruptura del silencio a la instauración de un nuevo imaginario que rompía con el orden imperante de la cárcel. De hecho, los investigadores pudieron establecer que el amor aparecía como trasgresión a la norma, y no como una forma o supuesto implícito de prácticas sexuales. Todo lo contrario, el amor se convertía en un discurso provocador que desafiaba un espacio antropofágico por naturaleza, la cárcel. A lo largo de la ponencia los hallazgos son analizados a partir de categorías como catabais, anábasis, ecart, género, resistencia, identidad, cuerpo, racialización entre otras, que permiten comprender el fenómeno del amor en su inmanencia desde los relatos de los sujetos. Así, dichas categorías son usadas solo como hiperónimos para comprender sus relatos o sus procesos, y no como categorías esencialistas para definirlos. En sí, la investigación permitió caracterizar la forma como los propios internos lograron, poco a poco, minar y abrir una brecha frente al paradigma hetero normalizador que se les había impuesto, convirtiendo el amor en una práctica que irrumpe como fuerza axiología de solidaridad para reivindicar a los sujetos privados de la libertad, y con una orientación de género disidente.

La cárcel es entendida como un espacio que serializa los sujetos, pero donde dicha serialización pasa por los cuerpos otros que son diferentes, estigmatizados por los otros. Cuerpos que pronto se convierten en objetos provocados y objetos provocadores; territorios de erotización; impugnados por la mirada que los desea y a su vez los rechaza. En esa instancia, los sujetos institucionalizados convierten el cuerpo en un territorio de segundo orden, amenaza de lo establecido, pero también producción de un orden otro que pasa por la atracción, los contratos secretos, las fisuras a la ley establecida, la mercancía del sexo, la forma de supervivencia. Los cuerpos son la gran presencia, el lugar agónico que pugna por una presencialidad, una fuerza que erosiona las relaciones sociales, que genera violencias provocadas por el deseo; así, el cuerpo se convierte en un territorio en disputa, no solo es el género sino la imposibilidad de instalarse o asimilarse a lo establecido. Así, por ejemplo, el “transfor” convierte el cuerpo en su lugar de enunciación, en un discurso que se resiste a la dominación o a la domesticación; cuerpos femeninos de afuera, “pero machitos de adentro”, como dicen ellos en una jerga que escapa a su vez a la categoría académica de LGBTI, ahora son, en su registro lingüístico: pirobas, priobitas, maricas, machis, travestis, maras, marixas, transfor, cacorras y caccorrras, huecas, frustradas, entre otras. Así, la investigación pronto nos lanzó a la imposibilidad de una representación, pues el sujeto que se esperaba dista de las construcciones propias en las que ellas han construido sus identidades fluctuantes, dinámicas, abigarradas que subvierten el orden y donde el amor aparece como gran forma de resistencia que permite vislumbrar otras posibilidades para sobrevivir en el lugar de la antropofagia o donde el panóptico vigila el delito, pero el amor abre el escape a la rutina, la violencia, la exclusión, la marginación y otras series de fuerzas que violentan su condición humana.


Frente a nuestra pregunta de investigación pudimos constatar que allí donde había asimilación a la norma penitenciaria, el amor está prohibido, no podía haber resistencia. Sin embargo, los hombres gay y trans han establecidos relaciones amorosas que pervierten lo establecido y lo convierte en su forma más orgánica de establecer un punto de quiebre que se relaciona con el distanciamiento, el écart de Jullien François, del apartamiento. Así que la ganancia del amor se expresa como una “elección” donde se convierte lo “elegido” en una forma política de subversión.




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* Silva Liévano
Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos. Universidad Central - IESCO/UCENTRAL. Bogotá, Colombia