Resumen de ponencia
Historia, colonialidad, derecho y poder; cuatro problemas de nuestra América
*Mauricio Torres Argüello
La comprensión del papel de la memoria, la hegemonía y la verdad cobran especial importancia para la realidad social en América Larina si se hace un trabajo desde cuatro puntos de vista: la historia, el colonialismo, el derecho y el poder; temas cuya relación es ineclipsable a la luz de la solución de problematicas sociales en el ámbito de lo global y en el escenario de lo local.
En primer lugar, la historia es vista a partir de las reflexiones que Walter Benjamín hiciera sobre “la historia de los vencidos” y su crítica al cientificismo imperante del siglo XIX e inicios del siglo XX; la crítica deviene de todo tipo de conocimiento que se constituya como estático y totalizante; la ciencia como exaltación de la idea de progreso y linealidad de la que Hegel fue el fundador y con la que la versión de los vencedores de la historia no ha hecho otra cosa sino hacer de ella su régimen de verdades. La historia política, sobre todo colombiana, no es otra cosa sino la imposición de una verdad unidimensional creada por el colonialismo del norte que como dogma de la modernidad se escabullo en todas las formas de conocimiento existentes, la dialéctica materialista como proyecto de transformación y ruptura no solo política sino epistemológica no quedó desprovista de la paquidermización propia del discurso dominante.
El segundo tema, que es el colonialismo, es abordado desde la corriente de estudios poscoloniales, propia de la tendencia latinoamericana encabezada por Dussel, Castro, Mignolo y muchos otros, que entienden al mundo moderno como resultado de la dicotomización centro-periferia; la crítica a la modernidad está compuesta no solo de la historia de los pueblos del llamado tercer mundo, sino que también enfoca el problema del conocimiento como parte trascendental de la dependencia del sur y su permeabilidad en ámbitos tanto globales como locales de la vida del latinoamericano.
El discurso jurídico, como tercer tópico, sobre todo el constitucional en el tema de las víctimas y su papel protagónico para el posconflicto está íntimamente relacionado con la verdad como construcción horizontal de una perspectiva del mundo que es erigida de forma intersubjetiva; atendiendo a esa definición, la verdad que merecen las víctimas hace parte del encuentro con la justicia transicional, el dialogo de saberes y de historias y su constitucionalización; todos estos ingredientes como necesarios para fortalecer un imaginario jurídico que se nutre del ejercicio constituyente del pueblo y es formalizado en una norma fundamental.
Finalmente, y hace parte de la apuesta del trabajo de investigación que se platea como alternativa de solución, es el papel de los movimientos sociales a la hora de integrar, crear y/o componer las que son las nuevas hegemonías desde América Latina, está claro que el protagonismo en la creación y sostenimiento de la paz en Colombia lo tienen los movimientos sociales y su capacidad creativa y crítica, dicha hegemonía se piensa/siente respetuosa de lo que la identidad representa para los pueblos de América como su valor más preciado. La unidad de lo múltiple y el encausamiento de una voluntad de acción generada por la necesidad de cambio y de transformación es la tinta que va a empezar a escribir/hacer la historia, la base proletaria del proyecto revolucionario marxista se adapta en América latina a lo que lo popular representa de forma más amplia según la teoría de los movimientos sociales.
Son cuatro los temas que se profundizan en el cuerpo de la ponencia y con los que se busca sentar las bases para un proyecto a futuro de lo que puede ser la aplicación de la investigación genealógica en la búsqueda de la verdad y la acción participativa como deber que la academia tiene para la resolución de problemas sociales a partir de los mismos intelectuales orgánicos de este bloque histórico de hoy; los indígenas, campesinos y población oprimida, son los que deben alimentar los nichos de estudio y práctica de la academia, en ningún momento de la historia más que ahora en América latina se ve como dichos intelectuales con conceptos como el “buen vivir” o la resignificación de lo que es la justicia a partir de prácticas locales, hacen del campo del que se generan los saberes epistemológicos el mismo campo de batalla que en lo cotidiano genera tantas contradicciones y distancia entre ese ser y ese deber ser tan trabajado, pero tan poco transformado por la filosofía occidental.