El presente resumen se inscribe en las discusiones y resultados preliminares del proyecto “Concepciones críticas y prácticas alternativas a formas hegemónicas de representación y organización del trabajo y la producción actuales” proyecto acreditado en el ámbito del Centro de Estudios Sociales (centro miembro CLACSO) de la Universidad Nacional del Nordeste. El mismo se orienta según dos ejes: por un lado las prácticas y concepciones críticas que se representan como alternativas a la hegemonía de la lógica de mercado capitalista en tanto principio de racionalidad e integración social determinante; y por otra parte las mismas lógicas que devienen de la racionalidad capitalista como prácticas que tienden a consolidarlas.
En esta propuesta nos situamos en el segundo eje asumiendo una serie de premisas. Como sugirió señeramente Polanyi en la década del ‘40, los mercados no son sólo organizaciones económicas, sino también sociales, culturales y políticas, por lo que no se puede pensar su funcionamiento por fuera de las relaciones que mantienen con las demás instituciones, ni deben ser evaluados únicamente desde la óptica de la eficacia económica, sino también de las relaciones humanas, la organización política y la justicia social. Por otra parte, la emergencia del capitalismo y su proceso de expansión supone una lógica interna de justificación que liga las diferentes formas de racionalidad económica, que le dan materialidad, con un cumulo de valores éticos y morales, que en diferentes escalas de abstracción, actúan como argumentos valorativos (Boltanski, Chiapello). Por último, en sintonía con autores Frederic Jameson o David Harvey reconocemos la existencia de fundamentos que revelan una relación necesaria entre aparición de formas culturales posmodernistas y el surgimiento de modos más flexibles de acumulación de capital, que van de la mano de un nuevo giro en la comprensión espacio-temporal de la organización del capitalismo. En este sentido, el proceso neoliberal puede ser caracterizado de modo sintético como una dinámica de captación de esferas sociales; procesos de mercantilización que adquieren sentido no solo en propósito acumulativo, sino también como apropiación y resignificación de sentidos y prácticas.
Analizar este tipo de dinámicas que se presentan como abstractas, requiere suscribir la problemática a diferentes campos concretos de acción, espacios sociales donde elementos institucionalizados (en sentido de Berger y Luckmann, como formas reciprocas de tipificar prácticas y actores) sean permeables a procesos de mercantilización. El caso que asumimos como paradigmático está dado por el trabajo como relación social típica del capitalismo. En un segundo movimiento de delimitación, podemos decir que el trabajo se vio interpelado desde diferentes campos teóricos que lo fueron acotando. Desde sus inicios la gestión y administración no escapa a ello, y adquiere centralidad por vincularse estrechamente a un espacio, un sujeto y una racionalidad: la fábrica, el trabajador y el proceso de trabajo. Proceso de trabajo racionalizado desde las clásicas teorías de administración de Taylor, hasta sus actuales formas bajo la denominación de teorías del management.
Poner en tensión dichos elementos implica preguntarse de manera amplia por los procesos que tienden a transformar los sentidos y prácticas dentro del trabajo; y que apuntan a procesos de acumulación de capital más flexibles. De manera más específica y operativa, tomamos al campo del trabajo como una esfera atravesada por un tipo de racionalidad especifica vinculada a las teorías de la gestión (management) y un sujeto trabajador devenido en manager. Entendemos que el manager es una figura importante dentro de la expansión del neoliberalismo ya que emerger a partir de la división clásica entre propiedad y control del capital. Por lo tanto ¿qué tipo de racionalidad, sentidos y experiencias brindan las teorías de gestión y administración a los managers? Sobre esta pregunta podemos arriesgar y poner en discusión lo siguiente.
En primer lugar el campo de la gestión y administración opera para el manager como un marco racional de prácticas dentro y fuera de los procesos de trabajo. Podemos sugerir que los recursos teóricos son para el manager recursos simbólicos de justificación. La delimitación de aspectos como el liderazgo y la motivación, si bien pueden ser operacionalizados de manera técnica, también emergen como figuraras donde se reflejan simbólicamente un ideal del buen gestor. Que por otra parte justifican prácticas en dos dimensiones: en la posición que ocupa y el tipo de relaciones que conlleva el ejercicio del manager.
Por fuera de los procesos de trabajo actúa dentro de un mercado de bienes simbólicos. La gestión y administración a modo de credenciales y saberes profesionales que pueden ser puestos en juego en diferentes situaciones. En este punto la gestión y administración puede ser articulada con otras experiencias formativas como el coaching o cursos de manejos de grupos y gestión de grupos. Aspectos que después pueden actuar a modo de saberes subsidiarios dentro de los procesos de trabajo.
Por último, la gestión y administración puede funcionar para el manager como un punto argumentativo también dentro de los conflictos en el mundo laboral. Los recursos evaluativos que brinda la teoría son amplios y heterogéneos, pero que pueden ser sintetizados en los aspectos que ligan los intereses personales de los trabajos a los intereses empresariales. Esta divergencia de intereses es para la gestión un elemento clave en los procesos de involucramiento.