Resumen de ponencia
Dilemas de la Integración Regional: Replantear su naturaleza o replicar más de lo mismo
Grupo de Trabajo CLACSO: Integración y unidad latinoamericana
*Claudio Eduardo Lara Cortes
Dilemas de la Integración Regional: Replantear su naturaleza o replicar más de lo mismo
Claudio Lara Cortés
Esta ponencia se denomina Dilemas de la integración regional: replantear su naturaleza o replicar más de lo mismo.
Los gobiernos latinoamericanos al revitalizar al modelo primario exportador desde comienzos de los años dos mil, acentuaron tanto la búsqueda de acceso a mercados extrarregionales como la competencia entre ellos. Estas posturas tuvieron importantes frutos hasta el año 2013 contribuyendo a lograr elevadas tasas de crecimiento, pero paradójicamente alejaron la posibilidad de construir una perspectiva de integración regional, más allá de ciertas notables excepciones.
Ese alejamiento se hizo evidente con el estallido de la crisis global en 2008-2009, pero sobre todo a partir de fines de 2013, cuando el escenario en la economía y el comercio global cambió marcadamente para el continente. Al respecto, destacaremos tres aspectos que nos parecen pertinentes de abordar:
El primero, es el fin del super-ciclo de los precios de las materias primas, por lo que el crecimiento de la región, en particular Sudamérica, comienza a depender menos de estas exportaciones de soja, hidrocarburos o metales. China, que había contribuido de manera decisiva al auge de estas materias primas exportadas por la región, ha cambiado progresivamente de una estrategia que privilegiaba la producción industrial y las exportaciones hacia un modelo que coloca el acento en el consumo interno, los servicios y la tecnología.
El segundo, es la marcada desaceleración del ritmo de expansión del comercio global (respecto del período previo a la crisis financiera de 2008-2009) en términos de volúmenes y valor. Hasta el año 2008, la economía de los Estados Unidos solía funcionar como motor principal de la demanda mundial, recibiendo importaciones del resto del mundo y acumulando grandes déficits por cuenta corriente. Hasta ahora está lejos de recuperar ese rol.
El tercero, es el fracaso de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y en particular de su última ronda realizada a comienzos de 2018 en Buenos Aires. Las políticas proteccionistas de la administración de Donad Trump en Estado Unidos han terminado con el multilateralismo y están ad portas de provocar una guerra comercial. En este escenario la OMC perdió el rumbo y está sumergida en una fuerte crisis existencial.
Las consecuencias de estos procesos han sido devastadoras para América Latina, donde su comercio presenta su peor desempeño en ocho décadas, incluso siendo peor que el colapso producido durante la crisis de 2008 y 2009. Mientras que en aquella ocasión el derrumbe de las exportaciones duró trece meses, esta vez se han registrado más de treinta meses de caída entre julio de 2012 y septiembre de 2016. Además, se acumulan cuatro años consecutivos de caídas del comercio intrarregional, siendo 2016 el tercer año consecutivo en que éste se contrae más que el extrarregional. Esta tendencia es particularmente preocupante si se considera que América Latina y el Caribe es el principal receptor de manufacturas de la propia región.
A pesar de los cambios señalados y sus consecuencias para el continente, los gobiernos de América Latina, ahora mayoritariamente de derecha, insisten en el patrón primario exportador y el ‘regionalismo abierto’. Para peor, parecieran no tomar en cuenta que las bases ideológicas de los acuerdos existentes en la región están siendo cuestionados por quienes crearon la teoría y todo su aparataje conceptual. Irónicamente, los promotores de estos acuerdos no tienen más opción que realizar un replanteamiento de esa conceptualización o continuar en la orfandad replicando más de lo mismo, como el TPP-11.
Replantear la integración significa tomar en cuenta seriamente los cambios en las condiciones económicas y comerciales globales, mirar hacia los países que han demostrado tener mayor dinamismo. Los desafíos de la globalización y del libre comercio pueden provenir de otros actores de peso por fuera del espacio atlántico, en particular de China, con la capacidad de construir una normatividad y reglas que prefiguran una nueva forma del sistema global más colaborativo y acuerdos regionales de otro tipo, más abiertos y temáticos.