Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Brasil entre la deriva neoliberal y la rearticulación nacional-popular “lulista”. Una mirada regional.

*Gabriel Esteban Merino



El encarcelamiento de Luiz Inácio Lula da Silva en abril de 2018 conmocionó a Brasil y a América Latina. El gigante suramericano se adentró, a partir de allí, en un nuevo momento de la crisis orgánica que atraviesa.
Desde la destitución de Dilma Rousseff el 31 de agosto de 2016 –producido a partir de la maniobra parlamentaria que coronó el golpe gestado para cambiar las relaciones de fuerzas y, con ello, el rumbo de país— Brasil se sumió en una deriva neoliberal. Una deriva en su doble y contradictorio significado: una nueva orientación político-estratégica y, al mismo tiempo, una suerte de naufragio. Sin embargo, la rearticulación del “lulismo” en tanto movimiento político social nacional-popular, la resistencia popular a las medidas neoliberales y la revitalización del PT junto con otros partidos políticos aliados, ponen en jaque la continuidad programática de la deriva neoliberal en sus distintos frentes: el frente social o “en las calles”, el frente político-institucional (que incluye lo electoral) y, en paralelo, a nivel político-ideológico o en el plano de la legitimidad. En este sentido, la hipótesis que se sostiene en el presente trabajo es que lo que está en juego en Brasil es la continuidad del programa político estratégico que se inicia con el gobierno de Michel Temer y, en ese marco, se inscribe el nuevo momento de profundización de la crisis orgánica que atraviesa Brasil a partir del encarcelamiento de Lula.
Para abordar la hipótesis propuesta se desarrollan cuatro ejes:
En primer lugar, se describe y analiza la deriva neoliberal de Brasil a partir de la asunción de Temer. Por un lado, las reformas neoliberales que logró o que intenta imponer el gobierno del estado, entre ellas: la sancionada ley de reforma laboral, el sancionado congelamiento del gasto público, la propuesta de ley de reforma previsional, los intentos por disminuir el peso de la banca pública en la economía nacional, el propuesto y resistido programa de privatizaciones que va desde aeropuertos hasta la gigante Electrobras y el gigante mundial Petrobrás.
Por otro lado, el alineamiento geopolítico con el Norte Global y particularmente con el polo de poder angloamericano encabezado por Estados Unidos, además del abandono del paradigma de regionalismo autónomo y de la construcción de un bloque regional de poder. Las principales medidas en este sentido son: los ejercicios militares en la triple frontera de Perú, Colombia y Brasil con participación de fuerzas armadas de potencias extrajeras, entre las que se incluyen las de Estados Unidos; la firma y puesta en marcha de un conjunto de acuerdos con los Estados Unidos (que en parte ya había avanzado Dilma Rousseff con el gobierno de Barack Obama); el permiso a los aviones británicos para que se abastezcan en Brasil en sus vuelos a las islas Malvinas, abandonando en la práctica la defensa de la soberanía Argentina sobre las islas, la soberanía regional ante las potencias extranjeras y la reivindicación de desmilitarización del Atlántico Sur; el alejamiento de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como espacio mundial de los poderes emergentes enfrentados al orden unipolar estadounidense-angloamericano; el desinterés por la UNASUR como espacio estratégico suramericano desde el cual construir un bloque de poder regional; la apuesta por el regionalismo abierto al aproximarse al modelo de integración de la Alianza del Pacífico y los intentos por avanzar en una acuerdo de libre comercio MERCOSUR-Unión Europea.
En segundo lugar, en el trabajo se observa el proceso de rearticulación del “lulismo” y sus características actuales, en las cuales se combinan elementos originarios de sus raíces populares y el programa de reformismo fuerte, con su historia reciente en el gobierno y la memoria social e identificación de los grupos sociales más empobrecidos en el Brasil con algunas políticas de los gobiernos del PT. Aun aceptando las tesis que presentan al “lulismo” en el gobierno como un “reformismo débil” (un “reformismo débil” en relación al programa histórico del Partido de los Trabajadores), un conjunto de políticas e indicadores evidencian importantes transformaciones sociales: se duplicó la matrícula universitaria, pasando de 3 a 6 millones de personas; aumentó el ingreso de los más pobres en un 84% y de los ingresos más elevados en un 23%, lo que achicó la desigualdad; en este sentido el 10% más pobre pasó de percibir el 0,5% del ingreso nacional al 1% y el coeficiente de Gini pasó del 0,58 en 2002 a 0,53 en 2010; aumentó en un 70% el salario mínimo; 38 millones de personas salieron de la situación de pobreza, la cual se redujo un 73%.
Para entender la crisis del “lulismo” hay que señalar una cuestión fundamental que recorre los países periféricos y tensiona las articulaciones nacionales populares: las crisis que surgen en relación con problemas estructurales dados por la situación de dependencia de un país, que a su vez desatan el problema de la “frazada corta”. Mientras la economía crecía, todos los grupos sociales y clases podían encontrar satisfacción de sus demandas e intereses construidos, es decir, la frazada alcanzaba a cobijar a muchos, tanto los grupos que el lulismo articulaba como elementos constitutivos –lo cual incluye a un conjunto sectores de burguesía local y cuadros neodesarrollistas— como aquellos que sin ser parte de la articulación político-social del lulismo eran parte del esquema de gobierno (capital financiero local y transnacional, grandes agroexportadores). El lulismo podía ser aceptado por casi todos o soportado por aquellos que tenían diferencias políticas, ideológicas y estratégicas pero no lograban rearticular una oposición neoliberal contundente a los gobiernos del PT. Y esa situación pudo continuar con Dilma Rousseff en su primer mandato, aunque con mayores dificultades y agudos síntomas de agotamiento, además de problemas de liderazgo. Para el gran capital, tampoco fue negativo al principio el lulismo, a pesar de su tenaz oposición en la elección de 2002 y el apoyo a su expresión política en tanto establishment, el PSDB. El abandono de los puntos del programa original del PT que tocaba los intereses del gran capital alivió a las clases dominantes, con enorme influencia en las clases medias tradicionales. Sin embargo, todo esto cambia cuando se modifica el ciclo económico y las condiciones geopolíticas a partir de 2011-2012 y, especialmente, desde 2014.
Con la deriva neoliberal del golpe, la aparición de Lula como el favorito en la intención de voto y el proceso de resistencia al golpe que, en el plano político, se traduce y realimenta una figura de Lula en sintonía con las demandas de organizaciones populares, se inicia un proceso de rearticulación del “lulismo” y de recuperación de la fuerza moral de la militancia. La CUT, el MST, el MTST, la UNE y otras organización políticas y sociales, así como algunos partidos además del PT, protagonizan este proceso de rearticulación sobre la base de un discurso más antagonista con los grupos dominantes y su poder mediático, económico y judicial. Con ello el “lulismo” retorna a su base originaria y a la vez restringe su marco de alianzas.
En tercer lugar, en el presente trabajo se analiza la situación regional y mundial, entendiendo que ello es fundamental para entender la dinámica de agudización de las tensiones político-estratégicas en Brasil. Durante 2018 hay varias elecciones claves en la región, atravesada por la puja entre el regionalismo abierto (cristalizado en la Alianza del Pacífico y sobre el paradigma del plus-TLC favorable a una estatalidad global neoliberal) y el debilitado regionalismo autónomo. En México el candidato favorito es Andrés Manuel López Obrador, tradicionalmente relacionado con fuerzas de centro-izquierda, nacionales y populares, que de triunfar puede significar un giro estratégico de la segunda economía de la región, que desde la creación del TLCAN se encuentra absolutamente subordinada a las fuerzas dominantes de los Estados Unidos. En Venezuela, a pesar de la situación de empate catastrófico que se vivió durante 2017 y la profunda crisis económica, las fuerzas chavistas ganaron tres elecciones seguidas y son las favoritas para ganar este año la elección presidencial. En Colombia, el ex alcalde de Bogotá y candidato presidencial Gustavo Petro, expresando fuerzas progresistas y populares, se encuentra bien posicionado en intención de votos, con posibilidades de llegar con serias chances se triunfar electoralmente en Colombia y producir un giro en dicho país, alineado desde hace décadas al programa neoliberal, el regionalismo abierto y las fuerzas dominantes de Estados Unidos y el Norte global. Si a ello le agregamos que Lula resulta, por lejos, el favorito en términos electorales en el gigante suramericano, el panorama político de 2018 indica la posibilidad abierta en la región para iniciar una “segunda ola” de transformaciones progresistas, nacionales y populares, expresada en importantes triunfos electorales y/o avances en la influencia en el estado de estas fuerzas.
Esta situación se retroalimente con la creciente multipolaridad relativa en el plano internacional, el declive del domino del polo de poder angloamericano y su fractura interna, la agudización de los enfrentamientos que conforman un escenario de guerra mundial fragmentada a partir de 2014 (conflicto en Ucrania). El reverso de la crisis capitalista actual es la transición geopolítica del orden mundial, dos caras de la misma moneda: la transición histórica del sistema-mundo. Por otra parte, la conducción del papa Francisco de la Iglesia Católica, con enorme influencia en América Latina, también fortalece, por sus posicionamientos y por la cosmovisión que propaga, a las fuerzas “anti-neoliberales”.
En cuarto lugar, se analiza el escenario que se abre a partir de encarcelamiento de Lula y el devenir político y estratégico en Brasil en un nuevo momento de la crisis y su impacto regional.




......................

* Merino
Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de La Plata - Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas - IdIHCS/UNLP-CONICET. La Plata, Argentina