Resumen de ponencia
Condición Física y autoconcepto de mujeres víctimas de violencia de género, Cazucá, Soacha, Colombia.
*Andrea Mojica
*Diana Alexandra Camargo Rojas
*Yennys Gonzalez De Los Reyes
De acuerdo con la ONU (1994) la violencia de género designa “todo acto de violencia basado en la diferencia de género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada” (ONU, 1994). Este ejercicio de poder, sostenido en el carácter androcéntrico de la organización social, está permeado por múltiples factores históricos, sociales, culturales y económicos que lo hacen complejo y diverso, y es en ese marco estructural en el que se distribuyen creencias, valoraciones e imperativos que legitiman relaciones de desigualdad y dominación por parte de los miembros del género masculino, y que han derivado en la instalación de una cultura machista en la cual la violencia y la explotación sexual de los más débiles (mujeres, niños, niñas y adolescentes) se ha naturalizado (Velzeboer, Ellsberg, Clavel y García; 2003). (Ver figura 1. Modelo violencias basadas en género (Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, 2011).
Sagot (2000) citado por Velzeboer, Ellsberg, Clavel y García (2003) subraya que la violencia contra la mujer (dentro de la cual se incluye la violencia sexual), genera consecuencias físicas y psicológicas, siendo estos últimos los más prolongados y devastadores. Entre las consecuencias emocionales más frecuentes en las víctimas de violencia de género se destacan la baja autoestima y el rechazo del propio cuerpo (Echeburrúa y Corral, 2006), construcción distorsionada del autoconcepto (Torres-Noa; García-Martín y cols., 2015), la aparición de culpa, dificultad para manejar la ansiedad y la rabia, depresión (Lizana-Zamudio, 2014) e incluso la modificación de las características de personalidad, generando consecuencias emocionales de larga duración (Ballester-Comins & Ventura-Álvarez, 2010).
Como afirman algunos autores como García, Marín y Bohórquez (2012) las personas que se perciben con actitudes físicas favorables relacionadas con la condición física tienen un mejor autoconcepto que el resto de personas. Así mismo, si perciben un buen autoconcepto, mantendrá una actitud positiva frente a la práctica de la actividad física. El autoconcepto es una variable que se ve afectada en la población víctima de violencia de género, y es posible que esto influya igualmente en la condición física y en la práctica de la actividad física. Objetivo: Determinar el nivel de condición física para la salud y el autoconcepto en mujeres víctimas de violencia de género. MÉTODOS Se propone un diseño observacional de corte transversal - mixto de triangulación con una muestra de 49 mujeres víctimas de violencia de género del Municipio Soacha, Cundinamarca, Colombia. La condición física se evaluó con la batería Alpha Fit (Suni et.al, 2009) y el autoconcepto con el test proyectivo Figura humana (Machover, 1987) y la escala de Rosemberg sobre autoestima . RESULTADOS. Los resultados preliminares nos indican en términos de la evaluación de la condición física, que en la composición corporal el 38.78% (n = 19) tiene sobrepeso, el 24.45% (n = 12) presenta obesidad moderada y un 36.83% (n = 18) peso normal. En relación al riesgo cardiovascular, el 63.27% tenía alto riesgo cardiovascular y el 18.3% tenía riesgo cardiovascular moderado. Por otro lado, en las capacidades coordinativas como el equilibrio, el 55.10% presentó un ajuste postural bajo y el 20,41% un ajuste promedio. En términos de fuerza muscular, en la mayoría de la población es muy baja. En la prueba de capacidad aeróbica la población presentó en su mayoría una calificación buena, muy buena y excelente, solo el 8.16% presentó una calificación deficiente. Finalmente, en la prueba de flexibilidad, el 69.39% tiene una condición deficiente. En cuanto a la evaluación psicológica del autoconcepto, los resultados de ambos instrumentos permiten identificar un patrón recurrente en las participantes, consistente con la configuración de un yo frágil, con tendencia a la dependencia afectiva (principalmente de sus parejas y sus hijos) y el establecimiento de vínculos superficiales, con dificultad para establecer límites en las relaciones interpersonales y el despliegue de respuestas defensivas asociadas a la negación de situaciones de frustración, la decepción o el abandono. CONCLUSIONES: además de evidenciar altos indicadores de riesgo cardiovascular, sobrepeso y obesidad en la población, asociados a síndrome metabólico lo que afecta la salud física de las mujeres; en las entrevistas fue evidente un autoconcepto con un yo frágil y dependiente, asociado a las experiencias vividas. Estos dos elementos tanto la condición física como el autoconcepto constituyen un binomio a tener en cuenta en la adopción de la actividad física como estilo de vida saludable y la generación de programas dirigidos a esta población.