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Resumen de ponencia
Ni Muertos ni descoloridos: minería o economía familiar campesina.

*Ronald Mauricio Urbina Ibarra



Ni Muertos ni descoloridos: minería o economía familiar campesina.

Presentación.

“Lo primero en la vida del ser humano no es la filosofía, no es la ciencia, no es el alma, no es la sabiduría, no es la búsqueda de la felicidad, no es el placer, no es la reflexión sobre Dios; es la vida misma. Toda libertad, toda filosofía, toda acción, toda relación con Dios, presupone estar vivo. Presupone, por tanto, la posibilidad de la vida, de la vida material, concreta, corpórea. Y esta posibilidad de la vida presupone el acceso a los medios para poder vivir”. Franz Hinkelammert

La fase actual del modelo de acumulación capitalista está determinando la existencia misma de la vida del ser humano. Desde el alimento que se consume, hasta el utensilio más común que nos acompaña, es resultado de la materialidad de la mercancía, es decir, del valor de cambio dado a las cosas por su valor de uso. Este supuesto, no necesariamente, se convierte en un determinante homólogo en todos los sujetos y sociedades; por el contrario la realidad se muestra en múltiples expresiones; muchas de ellas indican la resistencia a dichos patrones; otras, aceptan parcialmente la oferta del modelo; otras, camaleónicas que se muestran como alternativas, a la larga solo refuerzan en alguna medida la reproducción del modelo capitalista; otras extremas, radicales construyen resistencias, nichos de nuevas racionalidades.
Entender esta complejidad en la realidad no es tomar partido frente a una o las diferentes posturas que asume el actor (Long) o su colectividad en un contexto de reproducción del modelo actual de acumulación. Describirla, comprenderla y asumir abstracciones teóricas, es más enriquecedor; sin embargo dicho propósito no será posible si no se pone en comunión la teoría y la práctica. Propuesta esta tesis, el presente documento busca hacer un primer plano, descriptivo, de un fenómeno social, donde se observar la dinámica del capital y las múltiples respuestas de actores que intervienen en ella. Retomando los estudios microsociales, este ejercicio pretende ver las afectaciones a las que puede estar expuesto en un contexto de amenaza de explotación minera a gran escala una población campesina que ha construido históricamente otras formas de vida. El caso, que convoca dicho propósito, es el conflicto existente entre la Empresa Minera Anglo Gold Ashanti y la comunidad de Santa Martha en el sur occidente de Colombia.
El documento desarrolla cuatro partes, la primera una discusión entre la configuración de lo que es campesino en el actual modelo de acumulación; luego un contexto de la zona y del tensión emergente, construido por fuentes secundarias; tercero, un acercamiento a las afectaciones de la vida campesina, resultado de entrevistas que se desarrollaron con moradores del territorio; y por ultimo algunos postulados que pueden ser tenidos en cuenta como conclusiones.
1. El campesinado en la actualidad.
Los cambios que ha impulsado, el modelo actual de acumulación (globalización), en las dinámicas de los territorios y en las prácticas cotidianas que definen a los sujetos son evidentes. Pero son cada día más, también, las acciones de rechazo a dicho proyecto hegemónico. Esto ha posibilitado las condiciones para una amplia movilización social y de pensamiento. Dando como resultado movimientos sociales locales, regionales, nacionales y trasnacional. Así, categorías conceptuales y prácticas sociales están siendo redefinidas constantemente; el propósito de este apartado, consiste en eso, en avanzar en un acercamiento conceptual a que se entiende por campesinado en la actualidad.
1.1 Neoliberalismo y campesinado
En la actualidad asistimos a un capitalismo neoliberal, con características y particularidades que determinan al sujeto-campesino. Dicha forma de capitalismo, impulsa políticas que transforman la vida a nivel material e inmaterial. No se puede, ahora, concebir la vida desde paradigmas hegemónicos que se disputaban la posibilidad de ordenar el mundo (comunismo, socialismo, liberalismo, capitalismo). Estamos frente a la complejidad paradigmática, conceptual y teórica que invitan a redefinir categorías que determinan el sujeto social (campesino) y la realidad material existente (en donde desarrolla su capacidad de agencia como actor). Somos parte de un conglomerado donde coexisten y se determinan múltiples sujetos, proyectos políticos y escenarios de vida.
Tres son las manifestaciones del Neoliberalismo globalizado, en los cuales se deben ubicar los análisis del sujeto-campesino:
Primero, transformaciones en el modo de producción, las relaciones laborales y en general en la vida económica. Se identifican modificaciones en los patrones de mercantilización ligados al surgimiento de nuevos modos de valor. Se ha dado un salto de modelos fordistas de producción a modelos de producción y acumulación más flexible. Alteraciones en la concepción de trabajo y estatus ocupacional. Aumento significativo de la informalización y ruptura de la vida económica de las familias, siendo evidente en múltiples empleos, actividades que generan nuevos ingresos. Pérdida de sistemas culturales y de valores (Long 1996).
Segundo, la redefinición del rol del Estado y el auge de nuevas expresiones políticas. El estado como proyecto societal y garante de la salvaguarda ciudadana tiende a desmontarse. Los movimientos sociales e identidades sociopolíticas (lucha por el medioambiente, el género, la etnicidad los animales, el acceso a derechos, entre otros) se convierten en nuevos actores por la disputa del poder.
Tercero, el conocimiento, la ciencia y la tecnología. Los debates aquí se enfocan, en relación a la naturaleza y el impacto del acelerado crecimiento de la 'sociedad de información'. Los sistemas sofisticados de información y medios de comunicación, así como la producción de tecnologías y los modos computarizados de razonamiento, dan forma a las relaciones sociales y a las orientaciones valorativas de las sociedades contemporáneas (Long 1996).
En ese contexto, la categoría del campesinado entra en discusión, en redefinición, cabe preguntarse entonces: ¿qué es el campesinado en la actualidad? ¿Existe el campesino en esta época de modernidad radical o de postmodernidad? ¿Con el auge de los procesos de reproducción capitalista, caracterizado por el impulso de los agronegocios y el extractivismo, es posible su viabilidad? Dichos cuestionamientos sustentan el interés de esta primera parte del documento.
Parto de entender al campesino, como sujeto individual, como categoría de análisis, dentro de la formación social que existe materialmente. Siendo la agricultura familiar campesina, donde se reconocer la existencia de un sujeto (campesino) que ha construido y constituido en un lugar (territorio) y una formación social determinada. Dicha formación determinada, que en este caso es la agricultura familiar campesina, está siendo amenazada por el cambio del modelo de acumulación fordista a uno más simple, el cual se encarna en proyectos extractivos de tipo minero, pero, también, modelos agroindustriales o industriales.
Así, el campesino, no se puede entender como simple categoría social destinatario pasivo en la reproducción del modelo de acumulación en un territorio. Por el contrario, son participantes activos que reciben e interpretan información y diseñan estrategias en relación con los diversos actores locales, así como las instituciones externas y su personal (Long, 2007). Esta compresión nos lleva a entender al campesinado desde una visión del actor, lo cual requiere tener en cuenta elementos orientadores para su compresión.

Long nos índica algunos elementos angulares desde la perspectiva del actor (Long, 2007; 108) que permite delinear sendas para la compresión del campesinado y su realidad: la vida es social y heterogénea. La realidad es diferente, se necesita estudiarla, sistematizarla. Con el fin de identificar las redes sociales en la que se sustenta, la acción social e interpretación que le dan los actores –campesinos-, que se materializa en significados, los valores y las interpretaciones que son construcciones culturales.

El enfoque de actor se sustenta en los pilares ya expuestos, pero estos sin encontrar articulación y sin contextualizarlos históricamente son simplemente característicos de un sujeto o fenómeno social. Long en ese sentido plantea un concepto interésate y dinamizador, la interface, este busca que se articule o posibilite nuevas formas discursivas y prácticas localizadas. La interface social explora las manera en las que discrepancias de interés social, interpretación cultural, conocimiento y poder son mediadas y perpetuadas o transformadas e puntos críticos de eslabonamientos o confrontación, siendo el mayor desafío delinear los contornos y contenidos de formas diversas, explicando su génesis y trazando sus implicaciones para la acción estratégica y modos de conciencia (Long, 2007; 109).

Así, cuando hablamos, entonces, de campesinos, hacemos referencia a esa porción importante de pequeños productores, en la que predomina el autoconsumo, el empleo extra parcelario agrícola y no agrícola, y una tendencia a la descomposición y asalarización, como lo determina Schejtman. Pero al mismo tiempo provisto de unas condiciones simbólicas, culturales y ambientales que le permiten adaptarse en cualquier circunstancia a los embates del modelo de producción actual.

En palabras de Armando Bartra, en el capitalismo contemporáneo el campesinado ya no aparece solo como elemento externo y la dominación del capital ya no puede identificarse únicamente con “descampesinización”. Los campesinos, al igual que los terratenientes son hoy elementos constitutivos de la periferia del sistema y la dominación del capital no sólo desmantela su economía sino que también la reproduce”. (Bartra A. , 2006;201)
Así el concepto que nos puede ayudar a entender que es el campesinado en la actualida es que Alexander Schejtman utiliza, en el documento: “ Alcances Sobre la




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* Urbina Ibarra
Centro de Investigación y Acción Popular CEIAP. San Juan de Pasto, Colombia