La presente propuesta se focaliza en el análisis de cierta literatura producida en el marco de procesos de resistencia de diferentes movimientos socioambientales y socioterritoriales en Argentina -y en red latinoamericana- como práctica y proceso que permite una mirada analítica intercultural (Mato) (Rivera Cusicanqui) y que, en sus dimensiones estética y política, disputa la posibilidad de imaginar y crear de otros mundos posibles y (re)territorializar otras formas de vida. Postulamos, entonces, la emergencia de esta literatura como creación de un otro “territorio en resistencia” (Zibechi, 2008) (in)material (Mançano Fernandes, 2009) heterogéneo, diverso, que propone otros “estados de luz” y “estados de voz” (Didí Huberman, 2012) y hace aparecer otro diálogo de de saberes (Leff, 2014) otro “reparto de lo sensible” (Ranciére, 2014), por lo cual nuestra lectura intercultural nos permite pensar la emergencia de estos saberes en disputa (atravesados por relaciones asimétricas de saber/poder) y sus modos de relación (colaboración, conflicto y/o confrontación) (Mato, 2008, 2009, 2011).
Nuestro corpus indaga dos momentos de esta fase del capitalismo de “acumulación por desposesión” que va de la producción de desocupados a la producción de desiertos, donde la vida, humana y no humana, deviene excedencia y disponibilidad. En tal sentido, hace visible la disputa por diferentes territorios y territorialidades, que va de la privatización al extractivismo; y cuya apuesta política y estética hace emerger estas disputas en un público o sujeto de destinación singular: niños, niñas y jóvenes. ¿Por qué y para qué hacer de estas problemáticas la ocasión de un cuento infantil? En nuestra lectura, esta apuesta de diálogo y colaboración intercultural forma parte de -y es cada vez más necesario- hacer de estas infancia y adolescencias otro territorio en resistencia, disputar “la colonización del imaginario de la infancia” para que estos pueblos en resistencia expongan también a estos otros pueblos (pueblos entre pueblos) a aparecer y cobrar figura, para que esta infancia también pueda desnudarse de los ropajes asignados (Fleisner, 2016), romper los lugar comunes y hacer de su exposición un lugar en común..
Este análisis se enfocará especialmente en dos cuentos producidos y distribuidos por editoriales autogestionadas en Argentina (producidos en espacios asamblearios o solidarios y en diálogo con estos espacios) en el marco de procesos de resistencia y defensa de diversos territorios: La fábrica es del pueblo. 2009, de Johanna Saldaño y Todos dijimos NO (2012), de Carmen Miguel. Partimos de considerar palabras e imágenes que disputan la “colonización del imaginario” (Rivera Cusicanqui 2010, 71) y el régimen de “despojos múltiples” (Navarro, 2015) que ha establecido esta fase de acumulación ¿Qué imágenes produce, activa y suscita esta literatura? Abordamos cada cuento a la manera de un montaje (Didí Huberman, 2014; Rivera Cusicanqui, 2015) de palabras e imágenes singular que, como “arquitectura” y “artesanía” permita la “apertura reflexiva” (Rivera Cusicanqui, 2015, 287-290) que hace aparecer, territorializa y vuelve posible otros “lenguajes de valoración” (Allier, 2009; Svampa, 2008) de la tierra, el territorio, la vida.
Una de nuestras líneas de trabajo e indagación es ponerse de pie, iniciar la acción de marchar y marcar el territorio con otras consignas. Aquellos que han resultado desterritorializados conforme avanza la desocupación y el extractivismo, también se desterritorializan activamente, se quitan el ropaje que el lugar común y el sentido común hegemónico les ha asignado y resisten a las figuras para buscar figuras, nombres y formas por venir a ese modo de hacer colectivo, se devuelven esa fuerza activa para poner en el lugar de lo común, allí donde no se la supone, esa voz, su voz, que visiblemente había restada. Desterritorialización, entones, como parte de un proyecto vital.
Se trata, entonces, de hacer aparecer a los pueblos, pese a todo, como las supervivencias de un “saber-luciérnaga” (Didí Huberman, 2012,101), de pequeñas luces, pequeños resplandores pasajeros, intermitentes, intersticiales, danzantes, erráticos, resistentes e insistentes que aparecen como alternativa a tiempos demasiados oscuros o demasiados iluminados, una luz menor con un “fuerte coeficiente de desterritorialización.”(Didí Huberman, 2012, 39) “Las supervivencias (…) nos enseñan que la destrucción nunca es absoluta –aunque sea continua (…)” (Didí Huberman, 2012, 65)